viernes, 24 de octubre de 2008

Asado, pinceles y canciones nuevas


“¡Miren, tengo dientes!” Con ese buen humor recibió Charly García a los invitados de su cumpleaños número 57, que celebró en la estancia de Palito Ortega. Es que, a pesar de todo, García se dio el gusto de volver a festejar su cumpleaños tocando con sus amigos y en un marco familiar. Lo que se vivió en la quinta que Ortega tiene en Luján fue un cumpleaños “muy feliz”, como lo describió uno de los pocos invitados presentes, respetando el acuerdo de confidencialidad que se estableció. Junto a García soplaron las velitas Fernando Kabusacki, León Gieco, Fabián “Zorrito” Quintiero, Inés Raymondo de García Moreno (su cuñada y abogada, esposa de Enrique, su hermano fallecido), su manager Fernando Szerezevski, el periodista Sergio Marchi y el dueño de casa, claro. También estaban Evangelina Salazar y su nieto Benito, hijo de Julieta Ortega e Iván Noble.
Fue un día de aire libre y asado al sol durante el cual Charly estuvo de excelente ánimo, riéndose y tocando música con sus amigos. “Fue espectacular, lo pasamos bárbaro, él estaba muy feliz porque volvió a reencontrarse con todas esas cosas lindas y chiquitas de la vida que habían dejado de pasarle, como estar con la gente querida. Sopló las velitas, agradeció y estuvo todo el tiempo muy contento”, dijo Szerezevski a este diario. Después de comer, en el quincho, sonaron dos temas nuevos de García y luego se extendió una zapada conjunta. Incluso lo grabaron en el estudio que tiene Ortega en su campo, con ánimo de “guardar el momento”. Cuando la reunión terminó, en las primeras horas de la tarde, Charly se retiró a leer un libro y abrir los regalos: había muchos libros, música, DVD y un set de pintura completo con su atril, que le regaló Evangelina Salazar. Es conocida la afición de Charly por la pintura, más allá de sus famosos garabatos, tal como se vio en una famosa escena del film Que sea rock, de 2006.
Es de esperar que hoy, sin embargo, el músico interrumpa la paz de la estancia para cumplir con su control médico pautado en Capital. Aunque el manager relativizó la agenda que había trascendido: “Por ahí se hace otro día”, dijo. “Lo que es seguro es que sólo asistirá a los compromisos médicos, porque no puede ir a ningún otro lado y de ninguna manera concurrirá a ningún programa de televisión”, añadió, desmintiendo rumores que afirmaban lo contrario. García tenía ganas de tocar y escuchar música. A pesar de la confidencialidad pactada entre los presentes, propiciada por la tutela judicial bajo la que se encuentra, se supo que, apenas llegado desde la clínica Avril a la quinta de Palito, el miércoles pasado, pidió ir al estudio de grabación, se sentó en el piano y se mostró contento y menos medicado. Como ayer, un día relajado con un festejo que terminó temprano en un marco arbolado inmejorable. De todas formas, dos enfermeros de Avril se turnan para acompañarlo, proporcionarle la medicación y asegurarse de que siga su tratamiento. Son un hombre y una mujer, con los que García se hizo más amigo durante su internación en la clínica y a quienes eligió personalmente como acompañantes terapéuticos en esta etapa. A ellos se suma un equipo médico del hospital de Luján, cercano a la quinta, que se encuentra a disposición ante cualquier imprevisto, pues García acusó problemas respiratorios desde su internación, el 9 de junio pasado, en Mendoza. El tratamiento ambulatorio que sigue a esta internación fue posible gracias a la autorización de la jueza a cargo de su tutela, María Rosa Bosio, titular del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil Nº 92. Es por orden de la Justicia que un móvil policial controla la puerta de acceso de la estancia y que nadie fuera de las visitas autorizadas puede visitar al músico. Hasta ayer, esa lista se reducía a sólo seis personas: Gieco, Ortega, Aznar, Nito Mestre (que se encuentra en Miami), Szereszevski y su cuñada Inés Raymondo. Fue el autor de “Sólo le pido a Dios” el que dijo a la televisión: “Creo que se va a poner bien, que se va a dar cuenta de que la vida pasa por otro lado”. Gieco impulsa una estrategia propia para que Charly se cure y saque un nuevo disco importante. Así, Charly García pasó su cumpleaños 57 en un clima íntimo, lejos de las famosas zapadas interminables y los grandes recitales en teatros porteños. En otro plan.

Fuente: Critica Digital

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