martes, 24 de marzo de 2009

Entrevista de Gente a Charly en el recital de Peter Gabriel


Con la DJ Mercedes, incondicional.




Dos grandes.


"Sacame lindo”, ruega Charly apenas pisa la cancha de Vélez rumbo a la fila 6 para disfrutar del show de Peter Gabriel, que hasta ahora había tocado en la Argentina en 1988, cuando estuvo junto al mismísimo García y León Gieco en River, integrando la gira de Amnesty International, y luego en 1993, durante el Secret World Tour que se realizó en el estadio José Amalfitani. “No puedo creer volver a encontrarte”, le susurró al oído al músico inglés en los pasillos, segundos antes de inciar el show.
“A ver cuando hacemos algo juntos”, lo primereó Gabriel, provocando la sonrisa de ambos, que estuvieron un par de minutos charlando a solas. Luego disfrutó del concierto y no paró de aplaudir. Y cuando se fue, dio su sentencia: “El de Peter fue un espectáculo increíble, una lección musical. Me faltó aplaudirlo de pie, je. Verlo en acción me dio ganas de volver a los escenarios”. Antes Charly, acompañado por su fiel amiga Mercedes, y su manager Fernando Szerezevsky, disfrutó de la comodidad del vip de Movistar, charló largo y tendido con el zorrito Fabián Von Quintiero, y saludó amable a todo aquel que se acercó para brindarle afecto.
Luce más gordo, con unos diez kilos más sobre su delgada figura de siempre, pero mucho más tranquilo y feliz que en el pasado. En el reencuentro con este cronista, después de transcurrido más de un año desde la última entrevista que concedió a GENTE, se mostró más que afectuoso:

“¿Cómo estás, qué bueno verte”, expresó cordial, a manera de saludo.
-¿Y vos Charly, da alegría volver a encontrarte? 
-Me siento muy bien, muy recuperado, trabajando mucho con la música.-¿Y cómo te trata tu amigo Palito Ortega?
-Bárbaro, en lo de Palito me siento como si estuviera en Disneylandia. Tiene un estudio de grabación increíble con todos los chiches. Estoy muy feliz allá. Es un paraíso. El me demostró que es un verdadero amigo, un grande, y su familia me hace sentir a cada instante que me quiere. ¿Qué más puedo pedir?-Me comentaron que tiene un par de cocineras tucumanas...
-Que hacen unas empanadas buenísimas, je.
-¿Es cierto que no parás de componer?
-Sí, me la paso la mayor parte del tiempo haciendo música. El lugar me contagia, me da muchas ganas, vivo para eso.
-¿Y es verdad que vas a sacar un nuevo disco?
-Estoy poniendo mucho esfuerzo en eso. Va bien la cosa, espero que en un futuro no muy lejano se pueda concretar.-Se dijo que también dedicás tiempo a hacer ejercicio.
-Salgo a caminar, corro un poco, me gusta porque todo se ve muy lindo allá.

Después de estar internado casi tres meses en un par de clínicas psiquiátricas, García parece haber encontrado la paz en la casa que Ramón Ortega tiene en Luján. Allí, en Mi Negrita, recibe la contención necesaria, tiene asistencia médica permanente y lucha por recuperarse definitivamente. Todavía no se habla de plazos para el alta definitiva, pero los profesionales que lo atienden y la gente que lo quiere bien y lo rodea son optimistas. Ahora luce siempre muy arreglado, pero con onda. Su amigo Nicolás Cuño le provee la indumentaria de Key Biscayne. Digamos que la marca lo viste de pies a cabeza. El viernes, cuando fue a ver a Antonio Gasalla al teatro, eligió un look informal: saco, camisa fuera del jean y corbata. Para el show de Peter Gabriel usó un impecable traje oscuro.
Además se está tratando la artrosis en sus dedos y el vitiligo. No es todo, ya comenzó un tratamiento en la clínica Fleni que apunta a todo lo que tenga que ver con la memoria, el pensamiento y la creación.

-Se comenta que te estás preparando para volver a sorprender al público.
  -Hoy estoy componiendo que es lo que más me gusta. Lo otro ya llegará porque me estoy portando muy bien.
-¿Extrañás tu departamento de Palermo?
  -Me dijeron que lo están arreglando para cuando vuelva. Pero te confieso algo: en lo de Palito me hacen sentir mejor que en mi casa.

Por Miguel Braillard
Fotos: Maximiliano Vernazza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada