miércoles, 16 de julio de 2014

EL CINÉFILO, CHARLY GARCÍA HABLA DEL SÉPTIMO ARTE

En el living de Charly García hay un piano de cola pintado de gris metálico. Pero en ese ambiente pintarrajeado con aerosol, el sitio estelar lo ocupa un gigantesco televisor (en realidad es un retro proyector especial para cine hogareño, también pintado de ese gris metálico). Igual, García prefiere usar el TV de 14 pulgadas de su cuarto, donde en medio de las pilas de CDs de rock de los años '70 aparecen DVDs de clásicos tan refinados como La Bella y la Bestia de Jean Cocteau, y por supuesto los films de Richard Lester con los Beatles.
Parece obvio el interés de Charly García por el cine, y de hecho él no solo participó como músico, en dos de los más respetables títulos del cine argentino vinculado al rock & roll (Hasta que se ponga el sol, de Aníbal Uset y Adiós Sui Generis, de Bebe Kamín), sino que también tiene créditos como compositor de soundtracks y hasta de actor.

Diego Curubeto se tiró a la pileta y acosó a García con preguntas exclusivamente cinematográficas y el resultado fue más o menos lo que sigue:

García:
-Me identifico mucho con Freaks, es una película de terror realmente fuerte, diferente a todas las demás, porque los monstruos son reales, los actores son auténticos fenómenos de feria, que por ser distintos crean un código propio para defenderse del resto de las personas.







Leslie Caron
-La primera película que recuerdo es Lili, el musical con Leslie Caron. No me acuerdo que edad tenía cuando la vi, pero era muy chico, y me marcó mucho por dos motivos: fue la primera melodía que aprendí a tocar, y por otro lado los muñecos de la película me asustaron mucho, tuve pesadillas durante días. Mucho tiempo después, en la casa de Renata Schusheim, que está llena de muñecos y máscaras, tuve un flashback con Lili y me acordé del miedo que me había dado en mi infancia.


Radar Men, Ed Wood y la propaganda alemana
-Cuando era chico estaba esa cosa que había películas a las que no te dejaban entrar. Por eso me perdí Museo de Cera (House of Wax, André de Toth-1953) en 3D. Pero una película que sí pude ver fue La Mancha Voraz (The Blob, Irvin S. Yeaworth, Jr.-1958), esa con Steve McQueen luchando contra una masa gelatinosa. La vi en Castelar. Es increíble cómo uno tiende a recordar lo que quiere de una película que vio de chico, porque hace un tiempo vi de nuevo The Blob y no se parecía en nada a la película que yo guardaba en la cabeza.
Te queda como un recuerdo distorsionado. Es que uno de chico llega a ver una película muy virgencito, puede aceptar todo tipo de cosas. Por ejemplo en los seriales de estudios como Republic, tipo Radar Men from the Moon yo veía unas naves espaciales que parecían planchas que volaban. Y para mi estaba todo bien, ¡eran planchas voladoras!
Para mi el futuro era eso(NdR: recordar tema “No es el fin” de Sui Generis). Es que también la imagen en blanco y negro da como un realismo extra, hacía que uno se creyera más lo que veía en la pantalla. Ahora uno ve una de Ed Wood para reírse, pero a los 10 años eso parecía mucho más real. En esa época también me pasaban películas de propaganda alemana, yo los veía sin entender nada, siempre había estadios olímpicos llenos de gente y ese tipo de imágenes. De ahí surgió la idea del brazalete de "Say No More", yo usaba uno así en el colegio hasta que el rector me explicó que podía ofender a un compañero judío usando eso. Yo no entendía por qué, pero lo dejé de usar. Aunque fue algo que me quedó siempre dando vueltas, lo retomé en la tapa del disco Películas de La Maquina de Hacer Pájaros, y ahora también con Say No More. Después, en la adolescencia tenía una barra de amigos en Nuñez, y siempre íbamos al cine Lido, porque ahí te dejaban pasar a las películas prohibidas para menores. Íbamos a tirar huevos y hacer quilombo.

Cine psicodélico
-Para mi, la primera película psicodélica es Help! de Richard Lester, la segunda película de los Beatles. Quizá A Hard Day's Night, también de Lester, sea un poco mejor, pero Help! tiene todos esos elementos hindúes... Hace poco volví a verla en DVD y me di cuenta que mi "Say No More" viene de una escena de esta película, con una camarera hindú que les repite muchas veces a los Beatles que no les puede decir nada más. Una película genial era Candy (la dirigió Christian Marquand sobre un libro de Terry Southern), con una chica con la que todos querían acostarse, y aparecía Marlon Brando haciendo de gurú: en un momento la chica espiaba al gurú y lo veía concentrado en hacerse un sandwich de mortadela. También había películas totalmente pop como El Mundo de los Gigantes y hasta había una con Palito Ortega mezclado con material de The Animals y los Beatles, El Rey en Londres (1966). Palito llegaba a Londres y lo revisaban en la aduana y lo querían detener cuando le encontraban yerba... ¡era para el mate! Esa película era increíble....


Rock hasta que se ponga el sol
-Parece increíble, pero en aquel momento nuestro productor, Jorge Álvarez -el primer gran productor del rock argentino- tuvo que pagarle a los que hicieron la película Hasta que se ponga el sol" (de Aníbal Uset, el mismo de El rey en Londres) para que nos incluya, porque querían dejar afuera el tema de Sui Generis. El estreno fue muy emocionante para mí: me vino a buscar David Lebón, y cuando llega veo que está vestido de mujer, con un vestido negro muy elegante -es que Lebón era un adelantado-. Empezamos a ver la película, y cuando aparece Sui Generis todo el público aplaude. Ahí fue cuando me di cuenta que habíamos llegado. Con Hasta Que se Ponga el Sol también aprendí como se falsean las cosas en el cine, porque para filmar mejor nuestro tema tuvimos que ir al patio de atrás de un estudio, simulando el escenario de concierto original. Y no me olvido de Color Humano, con los parlantes Marshall en medio de los yuyos, cantando "con mi barba al vientoooo, eestoooy en mi cotoo de caza" (García imposta la voz hasta que las carcajadas no se lo permiten más).

Leopoldo Torre Nilsson y Adiós Sui Generis
-Ahh, Babsy...En realidad Babsy casi no se involucró en la película. Nuestro productor, Jorge Alvarez, iba al hipódromo con Torre Nilsson, de ahí salió que fuera el productor de la película. Tengo un buen recuerdo de Adiós Sui Generis, por lo menos es un buen testimonio de lo que pasó, más allá de que la película es toda azul, y le falta aire. La fiesta que hicimos para la película, con Norma y Mimí Pons, era bárbara, fue una gran fiesta en serio para toda la gente que participó en la escena. Lo absurdo fue que a pesar de que el público del Luna Park era en gran parte adolescente, la censura la calificó prohibida para menores de 18 años, sin que hubiera una sola escena que lo justifique.
Un tiempo después de que se hizo yo estaba en un lugar con Torre Nilsson y aparecieron unos militares, y el empezó a gritarles barbaridades por esa calificación, decía que íbamos a tomar el poder y cosas así, y me señalaba todo el tiempo como asociándome con lo que él decía... yo los miraba y les hacía señas que yo no tenía nada que ver. Creo que esa vez zafé por mi mamá, que era media amiga de unos militares. Pero igual era ridículo que le pusieran prohibida para menores de 18 a esa película... Aunque, si lo pienso, también hubo una prohibición tácita a los conciertos en el Luna Park... al otro día ni siquiera salió una crítica en los diarios, era como si no hubiera existido.

Músicos de cine
-Creo que el mejor es Nino Rota, y el que hacía la música de las películas de Hitchcock... Bernard Herrmann tenía una manera muy especial de usar la orquesta para crear climas. Me gusta mucho la música de las películas de Tim Burton, siempre son de Danny Elfman. Raro, porque Elfman tenía un grupo de rock, Oingo Boingo, y no era demasiado bueno, pero sus bandas sonoras son buenísimas.

Cine argentino
-Podría decir miles de cosas sobre el Instituto de Cine, pero prefiero concentrarme y hablarle a la gente que hace cine en la Argentina para que logre el sincro labial. No se pueden seguir haciendo películas fuera de sincro. Yo me gané un premio al mejor actor secundario en el festival de Nueva York por mi papel en Lo Que Vendrá (Gustavo Mosquera R., 1988), creo que solamente por haber logrado estar en sincro. También creo que habría que crear un compresor electrónico que logre emparejar el sonido de los canales argentinos de TV cuando uno hace zapping.

Mi chofer tiene un amante y otras películas imaginarias
-Mi chofer tiene un amante, dirigida por Mercedes Sosa es un guión con escenas culminantes en un Festival de Cosquín lleno de personajes hostiles, que te meten en un auto o en un avión en medio de represores. Todo culmina en Pinamar con el asesinato de Cabezas.

Me gustaría llevarle proyectos al Instituto de Cine. Yo hago mis películas todo el tiempo con la cámara de video, pongo casetes, grabo algo, y lo saco y sigo grabando mucho tiempo después, de tal manera que se crea un lenguaje raro, en un video por ahí mi hijo es un bebé y enseguida creció de golpe, o en el medio aparece una película porno. Tengo algunos cortos, uno se llama “La Historia del Mundo”. En realidad yo a veces me siento como el personaje eterno de una película tipo “Busco Mi Destino”. Estoy todo el tiempo en una película, o por ahí desde que hice “La Hija de la Lágrima” hasta “Say No More” se terminó una película, y ahora está empezando la secuela... 

Por Diego Curubeto
Fuente: Ambito Financiero (Año 2000)

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