martes, 22 de septiembre de 2020

Los Outtakes de Random

Buenos Aires, primavera de 2016 - Como era habitual, nos juntábamos en el Estudio Cathedral de Villa Urquiza, donde el Artista preparaba nuevas creaciones con su pasión característica. De repente, sonó una canción preciosa. Era un middle-tempo de su firma, que comenzaba con el sonido de una tormenta: “Ya ves, amantes otra vez, / por eso es que hoy llovió. / Ya ves, modelos de papel, / no las critiques vos”. Cual pintor ante su obra, agregó arpegios de guitarra, delays vocales y un órgano misterioso. A veces sumaba otra voz principal sobre la anterior, cambiando algunas palabras de la letra, quizá sin querer. Se daban frases entrelazadas, de estilo Say No More.

Solíamos resguardarnos en la cocina de azulejos amarillos, colmada de envases vacíos de cerveza, o en el patio cubierto, de escalera y Virgen María sobre la pared. “Me escapé por ahí / y el colchón me chupó la angustia, / y vas a estar bien / cuando el sol no nos vuelva locos”, escuchábamos a través de la puerta de madera.

García gustaba de utilizar auriculares Life of Mars, con luces led verdes, para embeberse de fantasía. Tenía otro par idéntico y supo prestármelo para eventuales registros a dúo. ¡Me sentía un alienígena! Así grabábamos dentro del control, teclado y redoblante con escobillas mediante.

“Chica asesina”, “Eterna juventud”, “No te abatas” y “Con 9 alcanza” eran algunas de sus nuevas creaciones. En esta última, un rock & roll de tinte clásico, había juegos de palabras en relación con Maradona y el periodista chimentero Jorge Rial.

—Mejor grabemos juntos allá en la sala. Conectame la viola y vamos con la bata acústica —le propuso al Tano Caloia.

Dado el abrumador volumen de su guitarra, las chances de lograr un sonido aceptable eran prácticamente nulas. Además, era poco probable que contásemos con más de dos micrófonos para los tambores. El Tano los acomodó con la agilidad de un colibrí, mientras me ponía los auriculares y agarraba los palillos.

Tras anunciar one, two, three, fin, el líder destiló su rima: “No ves el espejo para espejar y no ves a los paparazzis del lugar... No quiero un diez, con nueve alcanza, pa, pa, pa, pa, papá”. Sin escuchar la toma de recién, comenzó a tocar otro riff de guitarra de tempo más lento, y me dijo:

—A esta le puse “Sádico”. Meté tom-tom y breaks, y después otra batería más, para duplicarlos. Dale, grabá, grabá, Tano...

Improvisó una letra que ya tenía bocetada: “El sádico de mi generación, / el sádico de mi generación, / le gustaban las pendejas, / y los hippies de fumar / y a los viejos izquierdistas / él los dejaba atrás”, que intercaló con esbozos en “guareschol” o inglés aproximado. Cuando se hartaba de algo, sacaba otras ideas de la manga, como un prestidigitador.

Más tarde, nos mostró “Vas a volver”. Tenía un aire alegre y sincopado de teclados y guitarras con slide. Era la canción donde, parafraseando a Mahoma, aseguraba que “vas a volver al barrio, o el barrio te vuelve a vos”. Recuperó también bocetos construidos con ritmos dance del iPad, como “Dream into Your Bed”, “In the Street Again”, “Me aburre ese hombre”, “El club de los 27” y el instrumental “Iglesia”. En general, surgían de las sesiones de hoteles, donde el paciente Tato solía grabarlo, ya sea en camas, baños o pasillos. Abría esos tracks por separado para seguir construyendo la pirámide, pidiéndoles determinados procesos técnicos al Tano o a Nico.

“Pero tenía que seguir a alguien, quizá no era el diablo, quizá no era Dios, pero alguien tenía que seguir al diablo, quizá no sea blanco, quizá no sea negro”, cantó a capela, escudriñándonos por el rabillo del ojo, convencido de que podríamos comprender al ciento por ciento todos sus sentimientos...


Lista de temas:

“Chica asesina”

“Eterna juventud”

“No te abatas”

“Con 9 alcanza” 

“Sádico”

“Vas a volver”.

“Dream into Your Bed”, 

“In the Street Again”, 

“Me aburre ese hombre"

“El club de los 27”

“Iglesia”.


Por: Fernando Samalea

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