lunes, 16 de septiembre de 2013

CHARLY GARCÍA: “NO HAGO MAS CANCIONES PORQUE YA HICE CINCOMIL”


Las palabras se le amontonan en la boca antes de salir; su mente es mucho más rápida que los enunciados, algo que también se percibía en Borges. “Mirá –dice, su mirada recupera una intensidad antigua–: lo más difícil es mantenerte fiel a lo que querés ser. Es lo único que garpa. A mí me internaron y me hicieron de todo... ¿Alguien puede creer realmente que yo soy un drogadicto o un alcohólico? ¿O que estoy loco? ¿A vos te parece que un loco puede hacer Clics modernos? Yo tomé mucha droga, a veces para experimentar, a veces porque sí. Pero casi nunca afectó mi música. El loco y el artista se parecen, pero el artista tiene la posibilidad de hacer una obra. Eso lo salva. Excepto que se considere loco a alguien porque no le interesa el dinero o no sabe su número de teléfono, como yo. Lo que me cagó la vida fue la psicología y la psiquiatría.

¿Por qué?
–Yo tenía un problema: yo no me gustaba a mí mismo, lo que me gustaba era lo que hacía, mi obra. Por eso un clásico era la gente que se hacía amiga mía –“mi entorrrrno”– y después me empezaba a imitar... El que se comporta como yo me aburre soberanamente. Los psicólogos encontraron esto como una aberración. Y me decían: no se puede vivir de la asociación libre. Yo me reía: si toda mi vida hice asociación libre, ¡si gano guita con la asociación libre! Los psicólogos me empezaron a rodear, como una secta. Y como son unos buchones me internaron. No me curé por los psicólogos o por la jueza. No sólo no me curé... ellos fueron los que me enfermaron. No quiero entrar en el tema de la droga, pero al fin y al cabo la cocaína la inventó Freud para usarla como anestesia. Después empezó a darse unos saques tremendos y a escribir. Ahora el mismo tipo que te psicoanaliza te manda la policía. Para mí no es seria la psicología: es pura superchería, no es una ciencia. No conozco a nadie que vaya al psicólogo que se haya curado de algo. Yo me hago el boludo pero no olvido: me encerraron, me sacaron todos los departamentos... y nunca hice nada malo. Salí gracias a Palito, y a mí. Si no todavía estaría cavando zanjas en granjas de rehabilitación.

¿Te molesta ese murmullo, casi una discusión de bar, de si ahora estás mejor que antes o no?
– ¿En dónde se discute? ¿En el bar Acá sí que no se coge? (risas). La gente común, la gente careta no sabe lo difícil que es todo. No se entendió que estuviera gordo... ¡Cómo no iba a estar gordo si me daban mil pastillas! Es muy complicado meterse el ego en el culo y hacer lo que te dicen para seguir vivo. Y bueno, engordé... ¿y? Hay que tener mucho huevo, loco. Estoy eternamente agradecido a Palito, pero en definitiva salís solo. Te ponés las pilas solo, adelgazás solo... A mí me quedaron las manos artríticas, no podía tocar el piano. Ahora lo puedo decir: era desesperante. Fue todo lento, pasito por pasito. Por eso, y vuelvo a mi familia, me gusta diferenciar lo que fue mi viejo y lo que es mi madre.

¿Por qué?
– ¡Es que fue la familia la que me mandó en cana! Mi madre, mis hermanos. El camino está lleno de buenas intenciones, pero son muy burros. Además me sacaron las propiedades, lo cual no es muy agradable. Cuando murió mi hermano Enrique, mi mamá me dijo: “Suerte que se murió él y no vos...”. ¿Eso es una madre? Para una Navidad yo me había comprado una motito. El mismo 24 de diciembre se me quedó cerca de las doce de la noche en la Avenida Belgrano... No había nadie en la calle. Lo pasé solo, y fui el tipo más feliz del mundo. Yo soy fan de mi papá, que lamentablemente murió. Mi papá y mi hermano murieron con una semana de diferencia. Yo justo estaba grabando “Inconsciente colectivo” con Mercedes Sosa y Milton Nascimento.

¿Por qué decís que sos fan de tu padre?
–Porque era un señor. Tenía una fábrica de fórmica. Cuando a mí me agarraron los 60 no me asombró tanto, porque estaba en una familia donde mi padre descollaba: hacía obras de teatro, se disfrazaba, montaba unipersonales. El arte estaba bien visto en mi casa. Cuando se ponía en pedo mi viejo tocaba tangos en la guitarra... Es más, él me enseñó en guitarra la primera música que toqué. Era físico y químico, y escribió un libro muy bueno, que todavía se usa como libro de texto del secundario... ¡Cómprense el libro de Carlos Jaime García Lange! Yo en el colegio odiaba la matemática, la química y la física porque me la enseñaron mal. Pero la matemática es bella. Yo veo una partitura de Mozart y me gusta como si fuera un cuadro... Y es matemática pura.

Entre la ópera rock y la comunión de George Martin con los Beatles, es posible que en su espesura Líneas paralelas reduzca a la etapa Say No More al mero estado alterado de un músico que eligió capas y capas de sonido para sepultar la canción. 
–Muchos me preguntan por qué no hago más canciones. La respuesta es: porque estoy harto de la canción. Porque ya compuse cinco mil, y todas buenísimas. Después de los Beatles, cualquiera puede escribir una canción. Le ponés un chumbo en la cabeza a un tipo y te escribe una canción. Lo que no se compra es la gracia, el buen gusto. Los críticos dicen rock alternativo y no sé qué. Y simplemente hay cosas bien hechas y cosas mal hechas. El arte es una habitación blanca: si tenés la pretensión de hacer algo interesante, es necesario tomar elementos, reciclar y combinar. Si no es puro ego. Stravinsky decía que un buen compositor no pide prestado, roba. No cualquiera sabe. El rock ya me rompe un poco las bolas, no me interesa... Lo mejor ya fue y ocurrió entre 1965 y algún momento de mediados de los 70.

¿Por qué no te interesa el rock?
–El rock que se hace acá me parece una garcha atómica. Ya no te hablo de música, te hablo de ideología. No tiene ideología. Y no me refiero a peronistas o comunistas. Me refiero a otra cosa. Yo le dije pelotudo a Lanata cuando nadie le decía nada. Y ahora, cuando le faltan varias materias para recibirse de Tinelli, cualquier gil lo critica. Yo no quiero llenar el Colón de rockeros o de punks. Quiero que la música cumpla la función que tiene que cumplir, que no es incendiar un boliche con bengalas, que no es manifestarse como en una cancha de fútbol, que no es que la banda siga a la gente...

¿Cuál es la función de la música?
–La música sirve para curar.

Habla Charly. Del terapeuta británico Ken Lawton, del pianista de Genesis Tony Banks, de los cineastas Ken Russell y Stanley Kubrick, de la película Amadeus, de Salieri y de dos encuentros: uno fugaz y otro, parece, trascendente. “A Borges me lo crucé en Nueva York. Estábamos en un hotel y él iba a tomar el ascensor, pero demoraba o no andaba. De pronto le dice a un asistente una frase maravillosa: ‘Vamos por la escalera, que está totalmente inventada’”. El otro encuentro fue con Yoko Ono, en Buenos Aires. Pero antes cuenta una historia alucinada que utiliza como prólogo de su relación con la viuda de Lennon, y tal vez, como origen de esta catedral barroca llamada Líneas paralelas. “Estaba durmiendo en mi cama a lo ancho, no a lo largo, en Coronel Díaz. La pared de enfrente tenía el logo de Say No More pintado por mí, con aerosol. Un amigo me despierta y me dice que está Yoko en Buenos Aires. Ahí sentí que me salían dos rayos de la mano y que pegaban en las patas de la ‘M’ de Say No More. No te pido que me creas –avisa–. Quizás lo imaginé. Con esa idea en la cabeza fui a buscar a Yoko... Pensé: ¿cómo me acerco a ella? Tenía que seducirla. Supuse que estaría harta de andar rodeada de intelectuales y compré una pirámide y un obelisco de plástico para regalarle. Así le entré: charlamos mucho, de plata, de arte, de instalaciones, de pirámides, de la antimateria. Yoko me cambió la vida... Sentí que es una persona que entiende cómo funciona el mundo. ¡A los cinco minutos de estar juntos me hizo sentir John Lennon!”
Cuando ya parece que no queda nada para decir, el punk más aristócrata de la historia de la música argentina se para, mete sus manos de uñas pintadas en los bolsillos y masculla: “Hay que venir. Va a ser histórico. La idea es tan buena que se destruye a sí misma”.

Por Mariano Del Mazo, Pagina/12

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