domingo, 24 de octubre de 2021

Charly García sorprendió a todos y tocó en su homenaje en el CCK

Sábado, 23 de octubre. En la tarde de este sábado, horario inusitado para el legendario músico, Charly dijo presente en el tercero de los cuatro bloques de conciertos programados por su cumpleaños número 70. El comienzo del tercer segmento sorprendió a todos sus fans ni bien se levantó el telón. Allí estaba él, sentado en un set de tres teclados, con traje blanco y sombrero negro combinado con una remera en alusión a su próximo disco, la lógica del escorpión.

En el escenario lo acompañaban los principales lugartenientes actuales de García, Fabián “Zorrito” Quintiero en teclados y Rosario Ortega en voces, completando con Fernando Samalea en la batería, Hilda Lizarazu - extasiada por momentos - también en voces, y una de las sorpresas: Pablo Guyot y Alfredo Toth en guitarra y bajo respectivamente, ambos del grupo GIT. Una gran banda, sin embargo lo más sorpresivo fue la presencia de Fito Páez, a cargo de otro teclado centrado en el escenario. Lo llamativo de que Páez este presente se debe a que en ese momento faltaba apenas una hora para su concierto en el Teatro Colón en el que, precisamente, homenajearía la obra de Carlos Alberto García Moreno con un repertorio íntegramente consagrado a él.

Tras un comienzo sin mediar dialogo con “Cerca de la revolución”, siguieron primero con “Promesas sobre el bidet” y luego con “Raros peinados nuevos” que incluyó su clásica frase “un año menos”. Al potente “Demoliendo Hoteles” le siguió el Feliz cumpleaños cantado por su banda y el enfervorizado público, al que respondió sonriente y saludando a los presentes con los dos dedos en “V”. Acto seguido García le pregunta al Zorro ¿Qué viene? Mientras desde las butacas se escuchaba el clásico cantico de los habitués a conciertos de Charly “Borom bom bom esta es la banda de Say no More”. Inmediatamente con las luces apagadas se escucha la voz del homenajeado decir: “Una vieja canción que me transportó al estrellato argentino”; y comenzó un una versión Piano Bar de “Canción para mi muerte”, aunque Fito rompió el clima al hablar pensando que tenía el micrófono cerrado fue nun momento inolvidable para los privilegiados presentes. Final  con un escueto “Muchísimas gracias” del genio.

El set duró casi 20 minutos y el Auditorio Nacional del CCK arroja caras estupefactas, por demás alegres y sabiendo que acaban de ser testigos de una jornada histórica.

Como datos curioso el set elegido fue integro de temas de Piano Bar, incluso el bis es el bonus track de las últimas ediciones del disco. Tres participantes de la grabación integraban hoy la banda, Fito, Guyot y Toth. Solo faltaba Willy Iturry de aquella formación, aunque Samalea que siempre está en los detalles lució una remera casi igual a la que Willy tiene puesta en los videos de la grabación tan famosa. Por otra parte Hilda, el Zorro y Fernando formaron parte de “Los enfermeros” otra banda mítica con la que Charly arrancó las presentaciones de “Parte de la religión” y lo acompañó con algunas variantes hasta la época del MTV Umplugged. 

Para el genio de la música la jornada siguió con un festejo bastante íntimo y exclusivo en el hotel Faena donde los invitados no tenían permitido usar el celular para registrar el momento. Se sabe que hubo zapada y que se escuchó una maqueta de lo que será su próximo disco que seguramente llegue a las bateas el año entrante.

¡¡¡Larga vida Charly!!!

Entrevista exclusiva a Charly García completa 2021

 En la víspera de su cumpleaños el músico habló de todo un poco con Pettinato en su programa de Pop Radio, "Genio o idiota"


Charly García habló con Roberto Pettinato y su hija Tamara en el programa "Genio o idiota" que conduce en Pop Radio 101.5, allí habló de todo.
Los Beatles, Los Rolling Stones, su gusto por YouTube y toda la música que puede ver y escuchar allí. Entre ellos sus preferidos son ver las reacciones de gente extranjera a su música. Además habló de como se prepara para su cumpleaños.

Tamara: Hola Charly buen día.
Charly: Hola, ¿cómo te va?
T: bien a vos cómo te va en tu cumpleaños
CH: Bien mirá me siento los cuatro Beatles en una sola Persona no puedo salir a la calle

Roberto: Y es que sos muy famoso.
CH: Si, difícil, y hoy están todos. Me dicen cosas como "sin vos yo no hubiera existido".
T: ¡Mucha carga eso!
R: ¡No! Vos que culpa tenés decile.
CH: Yo les digo eso.

R: Siempre me lo preguntan a mí, ¿y cómo está Charly? Le podés hablar al país y decirle como esta Charly García.
CH: Estoy, sexualmente bien y económicamente tirando, y no sé que mas, esas son las respuestas de Mick Jagger de una conferencia de prensa.

T: Emocionalmente, ¿bien también?
CH: Emocionalmente, mirá, no se puede bien.
R: Chicos son los dos de escorpio ustedes y no van a estar bien nunca.

CH: No, ¿y vos cómo estás?
R: Siempre falta algo, siempre falta algo...
CH: Pero hay mucha gente que se ve en el escorpión para hacer algo.
  
R: Bueno el próximo disco de Charly García se llama "la lógica del escorpión".
CH: Si señor.
R: Y la pregunta es obvia: ¿cuál es la lógica que tienen ustedes?  Tamara vos también. 
CH: La pregunta te la voy a revelar, la respuesta es que no hay lógica, es suerte.

R: Es suerte.
CH: Es suerte, ¿viste la película esa de Woody Allen? Que, ¿cómo se llama...?

R: ¿Cuál? ¿Cuál era la frase de Woody Allen? Yo no me acuerdo.
CH: Que está jugando al tenis y dice, si la pelotita va a la red es foul, a un lado y entonces Woody Allen dice que la mayoría de la gente no se da cuenta de lo importante que es tener suerte. La suerte es mas importante que muchas boludeces que uno piensa que van a salir como cree.

R: Eso es verdad, lo que pasa que también pensar mucho en la suerte hace que mucha gente dice "yo también tengo talento lo que pasa es que no tengo suerte" y vos decís, no, vos no tenés talento. Y Charly tiene humildad, tiene talento y tiene suerte. Pero más que nada tiene talento.
Escúchame, vos sabés, hemos llegado a una edad copada, linda ¡y llegamos junto con los Rolling Stones!
CH: Si, ¡y con el fin de la Pandemia!

R: ¡Tomá! Estamos en el año 2021 y mirá, mirá cómo estamos, perfectos junto con los Rolling, ¿vos te diste cuenta que los Rolling Stones volvieron boludo, como puede ser, no te da...?
CH: A mí me da una paz..., porque si Keith Richards está vivo ¡yo me quedo tranquilito!

R: Realmente, pobre por el baterista partió, pero los demás están.
CH: El baterista se fue tocando su ritmo eterno, “tun tun chan, tun tun tun chan chan”... O sea, increíble. El baterista no me acuerdo en que cena era, yo me acerqué a donde estaba la comida y probé un trozo de no sé que mierda era y me miro así, me abrazo y me dijo: "you must be important".

T: ¿Vos debes ser importante te dijo?
CH: Lo dijo.

R: Escuchame una cosa, yo quiero que vos me des esta respuesta; yo toda la vida - y esto es de verdad - nunca supe la edad de los Beatles. Siempre me parecieron tipos con cara de señores mayores.
CH: ¿Si?

R: ¿Vos viste la cara que tienen en Abbey Road, la cara que tienen en Let it be? son señores mayores.
CH: ¿Pero viste la cara que tienen  en Please Please me? ¿Y en el second album?
 
R: Bueno ahí sí son niños. 
CH: Son pendejos pero con muchas, con muchas, ganas. 

R: Pero imagínate que hicieron la carrera de los 16 a los 26, o sea que cuando vos ves esas ultimas...
CH: y ya estaban en la calle haciendo quilombo con la guitarrita. Y no se conocían, ¡ah no!, esos eran Mick Jagger y Keith Richards.

R: Los otros estaban el Liverpool y Lennon cagándose a trompadas con todo el mundo, esa era la idea.
CH: Si.

R: Pero realmente los tipos vos les ves las caras y no sabes qué edad tienen porque el tema no es envejecer, el tema es ser joven eternamente.
CH: Si, "for ever young", como dice Dylan.

R: Si, a Dylan no le funcionó mucho últimamente, pero bueno...
CH: Obvio.

R: ¿Vos lo he viste últimamente cómo está?
CH: Y está con 900 millones de dólares en el banco.

T: Eso lo hace joven y lindo.
CH: ¡Pero que te parece! vendió su catálogo que promociono por nada y tiene 900 palos verdes. Es hermoso el viejo, todavía desprecia a la gente, se caga de risa de todos…

R: Pero vos también sos así, ¿o no?
CH: Si, pero me faltan los 900 palos verdes.

T: Así pero pesificado.
R: La vez pasada pensaba, ¿vos te das cuenta que de todos tus discos la gente sabe todos tus temas? Y pensaba, ¿hubo un momento en que vos dijiste "a la fuckin mierda soy famoso en serio"?
CH: Siempre fui famoso yo.

T: ¡Desde que nació!
R: Me gusta cuando me contesta así.
CH: Yo por lo menos siempre note que pasaba algo y dije, "estoy loco o soy famoso". Yo pensé, si estuviera loco me hubieran internado, así que debo ser famoso.

T: Pero tiene su parte horrible ser famoso, ¿O no?
CH: Y depende, si sos famoso y te odian, no sé, debe ser horrible.

T: Famoso por matar a alguien tal vez.
R: si sos famoso como Lennon y te pegan 6 tiros y; no estuvo bueno.
CH: También no estuvo bueno que te peguen 6 tiros por decir que es mas famoso que Jesús. Si no hubiera dicho eso capas no le hubiera pasado nada.

T: Y el asesino se hizo muy famoso, una fama horrible.
CH: Esta en la cárcel con esa buzarda que tiene...

R: Como diría Tamara, "no se dice más buzarda".
T: No se habla del cuerpo del otro. Salvo que el otro sea asesino.
R: ¿Si el otro es asesino y es gordo nos podemos reír?
T: Y un poco. Sí.
CH: Sí si, por las dudas prefiero esperar un par de cuchilladas para estar seguro.

R: Escúchame, pasaste ya una cantidad de décadas, una persona con tanta historia y yo mismo no sé porque lo que me llamó la atención de tu vida es que a vos te encanta una comida que ya está en desuso, la gente no la come tanto y Charly García es fanático del pollo al verdeo con papa española.
CH: Es verdad, si.

R: Y eso es algo de un tipo que ha vivido tantas décadas, y agarró de cada lugar una cosita. Dijo "a mí me gusta el pollo al verdeo con papa española" que no sé de qué año es.
CH: Si, no sé, antes pedía siempre la misma comida, ahora me olvidé.

R: ¡Yo la sé, lomo a la marsala!
CH: ¡Si!

R: A mí me gustan las cosas así de Charly, el último que lo comió fue Olmedo y Porcel.
CH: Seguro.

R: Y vos ibas a comer con Renata Schussheim.
CH: Cierto, cierto.

R: ¿Te das cuenta? ¡Y esas son comidas!, ¿A vos no te gusta lo vegano?
CH: ¿Los veranos? (Sic)

T: los veranos no, los veganos, la comida vegana...
CH: No, porque me parece que cuando tomas agua después se te infla la panza y te hace mas gordo.

T: Entonces va con carne.
R: Yo pensé que no te gustaban los veganos, las personas, en si la filosofía vegana.
CH: Y, a mí me dejan sin ganas.

R: Estamos hablando de los años 70, estamos hablando de los casi 70 y pico años del lomo a la marsala y todo ese tipo de cosas.

CH: No digas así, pensá que varias generaciones antes también comían lomo a la marsala. Si no Edelweiss lo hubiera sacado le menú.

T: Es verdad, lo tienen todavía.
CH: Por si voy yo algún día.

R: Yo quiero saber esto; vos en una época veías muchas series, en una época veías tele, veías Netflix, pero ahora estás más enfocado en Youtube, ¿Es así?
CH: si, porque pasan cosas que me interesan mucho.

T: ¿Cómo qué?
CH: Me parece que las pasan para mí.

T: ¿Recitales, documentales?
CH: Cosas. Por ejemplo, músicos que tocan aislados y entonces yo lo puedo sacar y poner con mis discos. Cosas del 60 y cosas de jazz también. Pero en todos los canales pasan esas putitas que se  quieren hacer famosas cantando con un vocoder y eso ya no lo soporto.

R: Escuchame una cosa, ¿te gusta ver esos programas que son reacciones de otros de músicos ingleses y americanos, esos los viste que reaccionan a un tema le pone el tema y reacciona?
CH: Si, pero reaccionan a mí, americanos muchos.

R: ¿Qué escuchan, temas de Charly García y reaccionan?
CH: Claro, y veo que les pasa, algunos se agarran la cabeza, no pueden creerlo dicen "escuche este músico no famoso en todo el mundo" y cosas por el estilo. Hasta ahora no vi ninguno que no le gustara.

R: Yo siempre digo, si uno quiere ser famoso en todo el mundo y tus canciones son realmente buenas hay que traducirlas y cantarlas en inglés y mandarlas afuera. Esa mi teoría, no funciono pero es mi teoría.
CH: Esa era mi teoría de chico, directamente hacia las canciones en inglés. Directamente y bueno, pero...

R: ¿Vos te acordás lo que no que le costaba a todo el mundo cantar en castellano? ¿Vos te acordás que era como que decías "es horrible cantar en castellano"?
CH: Si, era re grasa.

T: ¿Todos querían cantar en inglés?
R: Claro boluda, pero era horrible.
CH: Después de los Beatles intenté cantarlo; “te recuerdo invierno, ahora que estoy solo”, es verdad...

R: ¿En vez de decir "I'love you yeah", que ibas a decir "Te amo yeah"?
T: Y bueno lo hicieron y lo lograron todos ustedes.
R: Bueno, pero más o menos.
CH: Tuve que esperar 50 años para hacerlo.

T: ¿Cincuenta?
CH: Y esa canción la grabé en el último disco del escorpión.

T: 50 años después
CH: Pero con un pequeño, una pequeña, vuelta de tuerca. Juan represión también, que cuando la hice para instituciones el productor; miramos el material del disco, se quería suicidar.

R: ¿Por qué?
CH: Y, me dice "¿Ahora que tenemos la gallina de los huevos de oro la vas a matar?

R: Porque vos ya te querías separar, querías terminar con todo eso.
CH: Si, yo hice cálculos de los 29 shows que hacíamos por noche y dije, "¿y si juntamos toda la gente en un lugar?". Y ahí salió el famoso adiós Sui Generis.

R: El famoso.
CH: Fue una copia del "Good Bye Cream" en realidad, me puse una galera blanca y todo.

R: Bueno, Charly García es uno de los pocos que la galera le queda como la puta, le quedan súper bien.
CH: Es que alto con alto da.

R: Yo tengo dos preguntas más, porque mañana tiene el cumpleaños.
CH: Y te voy a ver a vos.

R: Si, ya sé, pero estás todo el tiempo ensayando y hasta ensayando con vos mismo.
CH: Ensayando con uno mismo resultó bueno.

T: ¿Cómo se ensaya con uno mismo?
CH: Pongo el casete, o lo que hay y lo pongo y los dedos se van solos y ya cuando toco en serio no tengo que ocuparme en eso.

R: Escuchame, dos últimas preguntas, quiero saber. Yo vi que en "rock and roll star" que es una letra que va estar en el nuevo disco donde habla de alguna manera de los managers ¿no? habla de malos managers.
CH: Si, son todos malos, si no tendrían un trabajo honesto.

R: ¿Cual sería el manager perfecto, no existiría?
CH: No, no existiría o seria, que se yo, Hugo Olssow, o el de los Beatles, ¿cómo se llamaba?, Brian Espein, que te hacen triunfar en serio. Después si te roban, bueno.

R: Y después si te roban por lo menos te hicieron triunfar.
CH: Y claro.

R: La lógica del escorpión va a ser el nuevo trabajo de - próximamente, no sé si este año o el año que viene porque todo se retrasa - Charly García; que ya les garantizo que es absolutamente impresionante y estuve ahí, toqué ahí, ¿Quedó mi saxofón o me lo borraste?
CH: Quedate tranquilo, quedó.

R: ¡Quede en el casting carajo!
T: Quería saber si además de ver en Youtube cosas de músicos estás actualizado de las noticias de la televisión hoy en día. Por ejemplo cuando hablan de Wanda y de la China Suarez sin parar, todo eso, ¿Estás actualizado?
Ch: Eh, no sé, pensé en formar una banda que se llama “Un Panda Nara Wanda”.

R: Y la última pregunta ¿Quién copió a quién, Jagger a James Brown o Prince a Jagger o James Brown, Prince y Jagger se copiaron entre sí?
CH: ¡Prince me copió a mí! Prince es igual que “Canción para mi muerte”,  los mismos tonos, la misma onda no sé, se lo copio a ... o alguno de mis discípulos de acá.

R: mañana te veremos en el cumpleaños
CH: Bye, un beso loco, un beso Tamara.

T: Un beso Charly.
R: Un beso enorme y mañana nos vemos y tocamos y comemos torta. 
T: si se portan bien. 
CH: Si, nos portamos muy bien, chauuu.

Hernán para Cinema Verité

miércoles, 3 de marzo de 2021

2021 viene con disco nuevo de Charly García

 Con el anuncio  del productor José Palazzo en su cuenta de Twitter el miércoles pasado, se confirmó lo que muchos ya sabían y venían insinuando;  Charly García se encuentra grabando un nuevo disco.


“Charly me contó que está grabando un disco alucinante, no pude verlo en la pandemia y no he podido escuchar el disco, pero me dejó una gran alegría saberlo”, escribió Palazzo, mentor del festival Cosquín Rock.

Por lo que se sabe el sucesor de Random (2017) llegaría a las bateas este año, ya que está en un grado bastante avanzado de producción. Gestado casi por completo entre el bunker de Coronel Díaz y los estudios “Happy Together” del barrio porteño de Caballito, fue justamente Sebastián Quirno, uno de los dueños de este último, que ya en septiembre 2019 contó que Charly García estaba grabando en el estudio una vez por semana.  Además fue el encargado de grabar en vivo los shows que estuvo dando el músico. Generalmente graba acompañado por Matías Sznaider que trabaja hace unos años como ingeniero de sala y estudio para Charly García.

Mas o menos por la misma fecha Fernando Samalea, histórico de las bandas de García (y que mucho tuvo que ver con la salida de su último disco) vaticinaba que en el 2020 “el Emperador del Universo” nos sorprendería con un nuevo álbum de canciones.  Ya sabemos que sucedió ese año, Charly comprendió los riesgos y hubo un parate, aunque siguió avanzado en su casa y, ya en octubre, su pareja Mecha Iñigo le contó a la periodista Karina Vicoli que (Charly) había hecho un  tema “muy copado” que se conocería en breve; cosa que no sucedió para desilusión de los fans.

Aparentemente el trabajo en estudio fue retomado con intensidad durante ese mes ya con la participación de su vocalista Rosario Ortega a la que se sumó mas adelante su histórico tecladista el Zorrito Von Quintiero. Se especula con la participación de Pedro Aznar y David Lebon, que confirmó sus ganas de ser parte del proyecto. Algunos de los temas que podrían estar son “Sádico”, “El club de los 27” (recordar la carta a Maradona), “Con nueve alcanza”, entre otros.


Si bien el mismo músico ya le había revelado a principios de febrero en un viral a un fan que ya tenía preparado el sucesor de Random,  no dio precisiones sobre cuándo sería la fecha de su lanzamiento, pero podría decirse que lo escucharemos en algún momento de este año, mas pronto que tarde,  en el que Charly cumple los 70.

Por ahora lo que si está confirmado para este 2021 es la edición del show del 2005 en vivo  que Pappo’s Blues ofreció en el Cosquín Rock, con García de invitado en tres temas (vía el sello argentino Pop Art). También se está distribuyendo en vinilo el disco que Roberto Pettinato grabó con una gran participación de Charly, “Pettinato Play’s García” dado a conocer el año pasado en las plataformas de streaming. Dicho disco además ha sido enviado a participar de tres ternas en los premios Gardel;  como disco del año, disco de jazz  y trabajo en colaboración. Con su último disco de estudio Charly García obtuvo cinco de estos Premios. A esperar y no desesperar.

Hernán para Cinema Verié.

sábado, 28 de noviembre de 2020

"Carta para el 10", de Charly García por la partida de Diego Armando Maradona

 


La muerte de Diego Armando Maradona conmocionó y sigue conmocionando al mundo entero. El ídolo popular argentino falleció el pasado miércoles 25 de noviembre y, desde que se supo la noticia, los homenajes inundaron las redes sociales.

A través de fotos, videos, poemas y frases emotivas, muchos artistas nacionales e internacionales se tomaron un momento para despedir a Maradona. Desde Queen y Oasis hasta el Indio Solari y Fito Páez, los mensajes de amor se multiplicaron en las redes.

Un ícono de la música que se manifestó a través de Instagram fue el gran Charly García. El jueves, cerca de las 15 h cuando todavía se llevaba a cabo el velatorio del 10, la estrella del rock nacional subió una foto con el ex capitán de la Selección Argentina y le dedicó una emotiva carta cuyo borrador también aparece en el posteo.

En el mensaje, cuyo título es "Carta para el 10", Charly recuerda conversaciones con el astro del fútbol e incluso rememora una anécdota que involucra nada más y nada menos que a Mick Jagger. Además, hace referencia a Kurt Cobain, Brian Jones y toda esa "gente buena" que lamentablemente murió muy joven y quedó inmortalizada en el "Club de los 27". Para cerrar el hermoso mensaje, Charly le pide a Diego que "lo espere ahí" y que "no se equivoque con el paraíso".

A continuación, el mensaje completo del músico:

"Nunca me voy a olvidar de nuestras charlas. Cuando te pregunté: ¿qué título le pondrías a tu 2° gol a Inglaterra?, al toque me respondiste: 'Miré el arco y esquivé patadas'. Siempre me alucinó tu humildad y tu capacidad de ver las jugadas antes que todos. Espero que estés en el club de los 27 con Kurt Cobain, Brian Jones y gente buena. Esperame ahí... Invita la casa. No te equivoques con el paraíso".

PD: ¿Sabés lo que me dijo Jagger cuando yo trataba de pararte porque lo ibas a cagar a trompadas? '¿Éste no es el que juega al voley?'. Rock and roll fierita!!! Say no more. I Love you".

martes, 22 de septiembre de 2020

Los Outtakes de Random

Buenos Aires, primavera de 2016 - Como era habitual, nos juntábamos en el Estudio Cathedral de Villa Urquiza, donde el Artista preparaba nuevas creaciones con su pasión característica. De repente, sonó una canción preciosa. Era un middle-tempo de su firma, que comenzaba con el sonido de una tormenta: “Ya ves, amantes otra vez, / por eso es que hoy llovió. / Ya ves, modelos de papel, / no las critiques vos”. Cual pintor ante su obra, agregó arpegios de guitarra, delays vocales y un órgano misterioso. A veces sumaba otra voz principal sobre la anterior, cambiando algunas palabras de la letra, quizá sin querer. Se daban frases entrelazadas, de estilo Say No More.

Solíamos resguardarnos en la cocina de azulejos amarillos, colmada de envases vacíos de cerveza, o en el patio cubierto, de escalera y Virgen María sobre la pared. “Me escapé por ahí / y el colchón me chupó la angustia, / y vas a estar bien / cuando el sol no nos vuelva locos”, escuchábamos a través de la puerta de madera.

García gustaba de utilizar auriculares Life of Mars, con luces led verdes, para embeberse de fantasía. Tenía otro par idéntico y supo prestármelo para eventuales registros a dúo. ¡Me sentía un alienígena! Así grabábamos dentro del control, teclado y redoblante con escobillas mediante.

“Chica asesina”, “Eterna juventud”, “No te abatas” y “Con 9 alcanza” eran algunas de sus nuevas creaciones. En esta última, un rock & roll de tinte clásico, había juegos de palabras en relación con Maradona y el periodista chimentero Jorge Rial.

—Mejor grabemos juntos allá en la sala. Conectame la viola y vamos con la bata acústica —le propuso al Tano Caloia.

Dado el abrumador volumen de su guitarra, las chances de lograr un sonido aceptable eran prácticamente nulas. Además, era poco probable que contásemos con más de dos micrófonos para los tambores. El Tano los acomodó con la agilidad de un colibrí, mientras me ponía los auriculares y agarraba los palillos.

Tras anunciar one, two, three, fin, el líder destiló su rima: “No ves el espejo para espejar y no ves a los paparazzis del lugar... No quiero un diez, con nueve alcanza, pa, pa, pa, pa, papá”. Sin escuchar la toma de recién, comenzó a tocar otro riff de guitarra de tempo más lento, y me dijo:

—A esta le puse “Sádico”. Meté tom-tom y breaks, y después otra batería más, para duplicarlos. Dale, grabá, grabá, Tano...

Improvisó una letra que ya tenía bocetada: “El sádico de mi generación, / el sádico de mi generación, / le gustaban las pendejas, / y los hippies de fumar / y a los viejos izquierdistas / él los dejaba atrás”, que intercaló con esbozos en “guareschol” o inglés aproximado. Cuando se hartaba de algo, sacaba otras ideas de la manga, como un prestidigitador.

Más tarde, nos mostró “Vas a volver”. Tenía un aire alegre y sincopado de teclados y guitarras con slide. Era la canción donde, parafraseando a Mahoma, aseguraba que “vas a volver al barrio, o el barrio te vuelve a vos”. Recuperó también bocetos construidos con ritmos dance del iPad, como “Dream into Your Bed”, “In the Street Again”, “Me aburre ese hombre”, “El club de los 27” y el instrumental “Iglesia”. En general, surgían de las sesiones de hoteles, donde el paciente Tato solía grabarlo, ya sea en camas, baños o pasillos. Abría esos tracks por separado para seguir construyendo la pirámide, pidiéndoles determinados procesos técnicos al Tano o a Nico.

“Pero tenía que seguir a alguien, quizá no era el diablo, quizá no era Dios, pero alguien tenía que seguir al diablo, quizá no sea blanco, quizá no sea negro”, cantó a capela, escudriñándonos por el rabillo del ojo, convencido de que podríamos comprender al ciento por ciento todos sus sentimientos...


Lista de temas:

“Chica asesina”

“Eterna juventud”

“No te abatas”

“Con 9 alcanza” 

“Sádico”

“Vas a volver”.

“Dream into Your Bed”, 

“In the Street Again”, 

“Me aburre ese hombre"

“El club de los 27”

“Iglesia”.


Por: Fernando Samalea

viernes, 7 de agosto de 2020

Nuevo libro sobre Charly, "García-15 años de entrevistas con Charly."


Nuevo libro, editado por Colección Vademecum, "García-15 años de entrevistas con Charly."

Entre los años 1992 y 2007, los periodistas Daniel Riera y Fernando Sanchez entrevistaron a Charly García en múltiples situaciones, de tiempo y espacio. En el departamento de Coronel Díaz y Santa Fe, en estudios de grabación, aviones o suites de hoteles; en la previa al regreso de Serú Oirán, antes de viajar a Inglaterra para tratarse con el psiquiatra de Peter Gabriel y Robert Fripp, junto a Mercedes Sosa o su hijo Miguel, desmenuzando un compilado de los Beatles, mezclando uno de sus discos más extravagantes (Si. Detrás de las paredes), en las primeras sesiones de Rock and rol! yo, poco antes de terminar su álbum maldito Kill gil o en medio de un viaje lisérgico hacia las sierras cordobesas.

Horas de charlas a lo largo de una década y media que estas páginas recogen en un único y esencial volumen. Además, esta antología incluye una pieza clave en la literatura sobre García: Charly recuerda, el célebre reportaje realizado en los inicios del siglo XXI en el que el músico que más y mejor le tomó el pulso a la vida en este rincón del mundo revisó como nunca antes toda su carrera. Ya no hay dudas al respecto: se trata de la entrevista más trascendente realizada alguna vez a Charly García, presentada en este libro por primera vez en su versión completa.

Desde el 1º de septiembre, en todas las librerías del país.

Daniel Riera es escritor, periodista y ventrílocuo. Es autor de los libros Vas a extrañarlo, porque es justo; Sexo telefónico; El carácter Sea Monkey; Buenos Aires Bizarro; Familia y propiedad/La vergüenza nacional; Evangelios y apócrifos; Nuestro Vietnam y otras crónicas; Ventrílocuos. Gente grande que juega con muñecos; De Argentina a México en bus y otras crónicas; Buenos Aires-Tijuana. Un viaje; La menor y La razón a voluntad. Es coautor de Barcelona 200 años. El libro negro del Bicentenario; Puto el que lee. Diccionario argentino de insultos, injurias e improperios; Queríamos tanto a Olmedo y Virus. Una generación. Codirigió los documentales Un paisaje de espanto y La madre de Maxi. García es el tercer libro que publica en coautoría con Fernando Sanchez.

Fernando Sanchez es periodista y escritor. Es autor de Manuel Belgrano. La pasión como bandera; Quiero ser referí y Titanes en el hit. Una biografía oral de Los Auténticos Decadentes. Es coautor de Por la camiseta; Por los puntos; Al mundial; Yo fui K; Ucranias argentinas; Barcelona 200 años. El libro negro del Bicentenario; Puto el que lee. Diccionario argentino de insultos, injurias e improperios; Virus. Una generación y Queríamos tanto a Olmedo. Es autor de las letras de, entre otras, las canciones de la tira animada La asombrosa excursión de Zamba. Escribe guiones para radio y televisión. Es editor de la revista Barcelona. García es el tercer libro que publica en coautoría con Daniel Riera.

miércoles, 22 de julio de 2020

Las memorias fotográficas de Andy Cherniavsky

Las memorias fotográficas de Andy Cherniavsky


Para llegar a convertirse en la gran fotógrafa cronista de la escena del rock de los 80, tuvo que pasar por la vida asfixiante bajo la dictadura, pero también por el clima de libertad total que se respiraba en su familia, con su padre Daniel, creador del Centro de Artes y Ciencias y una madre psicóloga seguidora de las nuevas corrientes psi. Trabajó para Serú Giran, León Gieco, Charly García, hasta que llegó el gran momento de conocer a Los Abuelos de la Nada y en particular a Andrés Calamaro, su pareja por años. Realizó más de 300 producciones fotográficas, tapas de discos, festivales y coberturas, incluyendo numerosas estrellas y bandas internacionales. Ahora, Andy Cherniavsky publica el libro Acceso directo, cuyo título es ni más ni menos que una contundente y certera definición: las memorias de una fotógrafa del rock argentino en los años 80.

Por Mariano Del Mazo

Un padre progre y multidisciplinario que filmaba películas y producía artistas y que trajo a la Argentina a tocar a Santana; una madre psicóloga de prestigio y vanguardista muy a gusto pasando temporadas en un campo nudista en Bahía; un hermano muerto de muy joven en un accidente de auto; un romance fugaz con Charly García; un amor de nueve años con Andrés Calamaro y, siempre, la lente. Andy Cherniavsky vio demasiado y su cámara estuvo ahí, registrando lo sublime y lo ominoso del rock and roll. Desde Luca Prodan mostrando su costado más vulnerable hasta las hordas desaforadas de The Cure en Ferro.

El título del libro es elocuente: Acceso directo: Memorias de una fotógrafa del rock argentino en los años 80. También se podría haber titulado Memorias de una sobreviviente. 

Andy Cherniavsky se metió en el mundo del rock como por una claraboya. Hay tragedia y azares en ese ingreso. Como colegiala, en el Instituto de Enseñanza Norte de la avenida Santa Fe, conoció a Dani García Moreno, el hermano de Charly. Se pusieron de novios. Ella vivía en un departamento sobre la calle Salguero con su hermano, Ariel.

Escribe Andy: “En 1976 todo cambió con la muerte de mi hermano. Sola me tomé un avión a Zaragoza para despedirme de Ari, y me quedé allí unas semanas con mamá. Había empezado Psicología en la Universidad de Belgrano, y tuve que dejar para viajar al entierro de mi. Seguía mi duelo, y me acababa de separar de Dani.”

El que ocupó la cama vacante de su hermano muerto en el departamento fue Charly García. Andy frecuentó a la familia durante el noviazgo con Dani. Tenía muy buen vínculo con Carmen, la madre. Un día la llamó por teléfono para pedirle si le podía hacer un lugar “a Carlitos”. “Por supuesto Carmen sabía de la habitación vacía. Charly venía de convivir con María Rosa Yorio en una pensión. Se instaló. No tenía nada: un par de teclados, una guitarra y poca ropa.

¿Cómo fue la convivencia?

- Muy buena. El era reservado, hasta tímido te diría. En esa época era muy común quedarse hasta tarde a escuchar música. Muy variado. Lo que escuchaban todos: Floyd, Yes, Genesis, Led Zeppelin y también Joni Mitchell, Carole King, Procol Harum, Premiata Forneria Marconi. María Rosa Yorio venía con amigas. Sobre todo con dos, Diana Lía y Patricia. Para mí era importante, porque podía compartir cosas de mujeres. Había mucho diálogo, poco rollo. Nos gustaba la ropa de feria americana.

 

YO ESTUVE AHI

Empezó a sacar fotos en las plazas, como mero pasatiempo y para ganar un peso, y a los meses ya estaba incursionando profesionalmente en el arte de la fotografía. Traducía artículos de revistas importadas como International Photography y Popular Photography. “Esas publicaciones, más un curso que tomé con un fotógrafo llamado Teófilo Dabbah, fue toda mi formación. Soy básicamente autodidacta, aprendí con el ensayo y error, experimentando, pasando horas y horas en el cuarto oscuro. Era todo analógico. Anotaba a cuánto revelaba los rollos, jugaba, hacía collages con las caras de Charly”.

¿Él seguía en tu casa?

-No, se casó con María Rosa y se fue. Y después le pasaron un montón de cosas en muy poco tiempo: se separó, conoció a Zoca, nació Miguel, se disolvió La Máquina de Hacer Pájaros, empezó a juntar dinero para hacer Serú….

El rock la arropaba como una familia adoptiva. Con su novio y socio Clota Ponieman anduvieron por Brasil y aguantaron los trapos de los primeros escarceos de Serú Girán. En Buzios y San Pablo y también aquí, en la Buenos Aires gris y hostil que no los comprendía. Andy siguió vinculada a la banda, conoció a Daniel Grinbank y, por ejemplo, eligió la foto de tapa de Peperina junto a Charly. En un momento que escaseaba el trabajo y que era, todavía, una olímpica desconocida, García la recomendó a León Gieco para que hiciera la foto de Pensar en nada. Así, deslizándose entre los capos de un rock bastante endogámico -por entonces era como un club pequeño en el que todos se conocían- un angelado día conoció a Los Abuelos de la Nada.  La banda incluía a un viejo conocido de La Máquina, Gustavo Bazterrica en guitarra, y tenían, según describe Andy “a un bajista alto y flaco, Cachorro López, a Polo Corbella en la batería, y a un saxofonista muy buen mozo que respondía al nombre de Daniel Melingo. Pero lo que me quitó el aliento fue el tecladista que en aquel tiempo era casi un escolar: Andrés Calamaro”.

¿Qué diferencias encontrabas entre Serú Girán y Los Abuelos de la Nada?

-Eran muy distintos. En Serú había un ambiente de joda, relajado, de compañerismo. Los Abuelos eran más complejos. Miguel decía que era una estrella de seis puntas. Había buena onda, pero competían. Cada uno era el compositor de sus propias canciones, cada uno sabía cómo quería que sonaran sus propios temas y eso generaba cierto roce cuando otro opinaba.

Cherniavsky transitó los ’80 de la mano de Andrés Calamaro & amigos. Acceso directo representa en ese sentido un diario de viaje casi periodístico con aspectos no tan conocidos de los años locos. Desde noches eternas con Charly en Mau Mau hasta, por ejemplo, una bitácora de la multiplicación de bandas paralelas. La que trascendió más allá de la anécdota tal vez fue la Ray Milland Band.

Mientras Andy hacía fotos para diversos medios gráficos –desde la alternativa Periscopio hasta la revista Rock & Pop, del ya omnipresente Grinbank- se deslizaba por ese submundo celebratorio. Llegó a hacer más de trescientas producciones fotográficas para Rock & Pop, tapas de DG discos, festivales, coberturas. Le sacó a todo el rock local. A todo: a las celebrities, a las bandas emergentes y a las del sótano del under. Buenos Aires no dormía y hervía en rock y pop. De artistas de afuera hizo fotos en vivo o de estudio de Sting, Tina Turner, The Cure, Siouxsie and the Banshees, INXS, Gary Burton, Blitz, La Unión, Nina Hagen, Los Paralamas, Hermeto Pascoal, Chick Corea, Ney Matogrosso, The Bolshoi, Pat Metheny, Chico Buarque, Gilberto Gil, The Mission Jezebel, Larry Corryell, Stanley Clarke, Iggy Pop, Weather Report, John Mc Laughlin, Peter Gabriel, Bruce Springsteen, Youssou N’Dour y Tracy Chapman y sigue la lista. Fue su consolidación como una de las mejores fotógrafas argentinas.

¿Le contaste a algunos de los protagonistas del libro que ibas a escribir esta historia?

-No. La verdad que no. Pero me parece que está todo bien. No creo tener enemigos, y siempre he sido respetuosa, honesta. Con Charly tengo una relación muy profunda… Mirá que me ha llegado a gritar “puta puta puta puta”… Pero me quedo con lo mejor de él. En 2016 hicimos con Hilda Lizarazu y Nora Lezano la muestra Los ángeles de Charly en el Palais de Glace. Tuve un reencuentro muy lindo con él. Después de ver las fotos, dijo: “Es como si fuera una gran bola de espejos y cada espejo, una foto que refleja toda mi locura”. Fue la primera vez que lo escuché referirse a la locura.

¿Y qué pensás?

- Me pareció brillante.


Algunos pasajes del libro:

Una (otra) infidelidad de Clota me llevó a caer en los brazos de mi amigo Charly, que a su vez tenía diversos desencuentros con Zoca. Tenían muchas peleas, y en una de esas huidas de Zoca de la relación —se iba por largos períodos a Brasil con la intención de separarse y no volver más— sucedió el encuentro. Sin querer queriendo, mientras era mi paño de lágrimas, todo nos fue llevando a un romance furtivo. Pero nunca fuimos una pareja.

Había mucho cariño: fue Charly el que me contuvo cuando yo lloraba por los engaños de su hermano Dani, cuando estaba de novia con él y Charly vivía en casa. Y ahora me consolaba por los engaños permanentes de Clota. Yo sentía algo de culpa porque la relación de Charly y Zoca estaba en un impasse del cual podían volver —en cambio, lo mío con Clota se había marchitado sin remedio— y mi relación con Zoca era buena. Ella participaba de mis sesiones “artísticas” en las que fotografiaba a todas mis amigas.

Ellos peleaban por muchas cosas, pero la principal causa de conflicto tenía que ver con una razón objetiva: Zoca no tenía una actividad concreta y lo seguía a Charly a todos lados, aburridísima. Él estaba todo el tiempo creando, componiendo y tocando. En cambio ella había abandonado su grupo de danza para vivir en Buenos Aires con él, y era lógico que esa situación no la conformara. Entonces allí había una puja: Zoca se encontraba entre enojada y enamorada, y Charly estaba ocupado en lo suyo. Siempre le costó hacer lugar para algo más. A la vez, a Zoca le encantaba toda la escena rockera de Buenos Aires y a Charly también. Todo eso junto daba por resultado una relación tumultuosa, se peleaban constantemente, aunque se querían con locura.

Con Charly nos encontrábamos en el hotel Alfar, en Arenales y Vidt, y nos refugiábamos de nuestras respectivas parejas, que ya no eran tales. Organizar esos encuentros requería de una logística complicada, porque yo tenía que bajar de mi departamento a la avenida Cabildo, buscar un teléfono público y llamar a Charly sin que Clota sospechara, aunque la verdad, después de haberlo encontrado in fraganti varias veces, ya no me importaba. Tenía veintidós años y quería ser feliz.

Charly siempre le tuvo fobia al teléfono y no lo atendía o lo desconectaba para que no le hincharan las pelotas, porque recibía llamados de todo tipo. Pero en ocasiones, el destino conspiraba para que estuviéramos juntos, nos topábamos en alguna fiesta o en algún show o estudio de grabación y arreglábamos así, de improviso, una cita.

Después de siete años con Clota, todo había terminado mal, y ese día tenía que tomar una decisión. ¿Quería seguir con Charly o quería estar con Andrés? Había que definir con quién iba a dormir esa noche… y por los siguientes nueve años.

Como éramos buenos amigos, comencé en la habitación de Charly porque había joda y estaban todos los músicos. Pero en el medio de todo el tumulto me agarró un ataque de desesperación al imaginarme a Andrés solo en una habitación muy chiquita; él sabía o intuía que yo estaba en la habitación de Charly.

Como Andrés recién comenzaba, le habían dado la pieza más horrible y me brotó el amor al sentirlo tan desprotegido. Casi no me deja entrar, tenía una cara de orto monumental, pero desde esa noche no nos separamos nunca más durante los siguientes nueve años. Volvimos de La Falda y nos fuimos directamente a vivir juntos a casa.

Tan natural fue todo que Charly no se sorprendió de mi nueva relación, tal vez porque él había retomado las cosas con Zoca —que había regresado de Brasil—, o por lo menos lo intentaban. Cuando nos mudamos a la calle Serrano y Nicaragua, Charly comenzó a visitarnos como siempre y era obvio que lo nuestro había terminado. Además, entre Charly y Andrés había una conexión natural, se adoraban y habían trabajado juntos en la grabación del primer disco de Los Abuelos de la Nada.

Al mismo tiempo, a fines de 1982, forzado por el abrupto final de Serú Girán, Charly García sacó su primer disco como solista y tuvo un éxito espectacular. Yendo de la cama al living era una pequeña maravilla y se planeaba algo impactante para presentarlo: un show en Ferro. Una cancha de fútbol en aquel tiempo era algo que nadie se había animado a encarar dentro del rock.

Un pequeño detalle: Charly no tenía grupo. O pensábamos que no tenía, porque su loca cabeza había seleccionado a tres de Los Abuelos para acompañarlo: Gustavo Bazterrica —una elección natural, ya que habían sido compañeros en La Máquina de Hacer Pájaros—, Cachorro López y Andrés Calamaro. Por supuesto, para ellos era un honor que Charly los convocara, pero para Miguel Abuelo fue una ofensa total, casi un desprecio.

Como dice un viejo proverbio árabe: «La venganza es un plato que se sirve frío», y Miguel se guardó el malestar hasta el verano. El show de Charly en Ferro fue un triunfo total y rotundo. El problema es que a Los Abuelos les estaba yendo bien, pero tres de sus integrantes tenían trabajo con el artista principal de la compañía de Daniel Grinbank. Ese verano, con todos Los Abuelos y sus familias, copamos un hotel de Pinamar que se utilizó como base de operaciones. Desde ahí todas las noches viajamos a los distintos teatros de la costa donde tocaban los chicos.

Uno de Los Abuelos invitó a una amiga nórdica que se sumó a la gran familia. Había llevado una planchita de ácidos muy fresca de Europa.

La ingesta de LSD se terminó cuando una noche comprobamos que la sustancia no lograba mermar la legendaria cólera de Miguel. Habíamos ido todos a bailar a Sobremonte, una discoteca que era la mejor de Mar del Plata en aquella época. Y sin decir ni mú, el Abuelo le dio una piña a Charly, con tanta puntería que le pulverizó los anteojos. Fue un escándalo enorme porque nosotros no podíamos entender el porqué. Charly era nuestro amigo, había producido el disco de Los Abuelos: era un «hermano palta». Y por otro lado, en esa época era un poco como Dios, y además lo queríamos muchísimo. Después, cuando Miguel les dio un ultimátum a Bazterrica, Andrés y Cachorro, comprendimos que esa piña se la tenía guardada desde hacía mucho.

En Mar del Plata siempre pasaban cosas fuertes. Me acuerdo de un show de Charly en el que estaba en el camarín. De repente, vi entrar a una vedette famosa que, sin darse cuenta de que yo estaba ahí, sin siquiera decirle «hola» a Charly, se levantó la camiseta y le mostró las tetas. Fue increíble, el flaco salió del camarín contándole a todos lo que había pasado y algunos no le creyeron. Pero yo lo vi con mis propios ojos.

Volviendo a la relación de Charly con el Abuelo, no hubo mayor derramamiento de sangre ni de vidrios y se decretó un empate técnico: los músicos volvieron a Los Abuelos de la Nada tras completar los shows pendientes con Charly en Obras, durante marzo de 1983. Tampoco hubo más LSD y la nórdica desapareció junto con los anteojos de García. Habíamos vivido aquella noche como si fuera una película de terror en 3-D. Pasamos de la euforia total al bajón absoluto en lo que demora una piña en llegar a destino. Regresamos a Pinamar en medio de un clima de espanto.

En casa, con Andrés, cocinábamos, hacíamos asados, recibíamos a nuestros amigos, estábamos muy enamorados, y la relación continuó así durante más de nueve años.

Él se armó su propio estudio de grabación casero, que bautizó El Hornero Amable. Muchas noches nos visitaban Charly y otros amigos, y nos íbamos a La Esquina del Sol, nuestro territorio amigo en la esquina de Gurruchaga y Guatemala. Para mí fue el lugar más auténtico de todos. Entre 1983 y 1984 todos los grupos tocaron allí. Charly tocó un día como Giovanni y los de Plástico; David Lebón se presentó como El Ruso y sus Cometas. Y después estuvieron Los Abuelos, La Torre, Soda Stereo, Sumo, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Juan Carlos Baglietto, Fito Páez, Suéter, Los Twist y Fontova, por nombrar solo algunos. Y todos mezclados, también. Realmente fue una época dorada.