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viernes, 1 de junio de 2018

Premios Gardel 2018. Charly García y su tercer oro: "¿Quién habló de parar?”


El “gran ganador” de la última edición de los Premios Gardel  fue Charly García, que obtuvo seis galardones por su disco Random y se llevó el Gardel de Oro, es el tercero de estos premios para él (los anteriores habían sido en 2002 y 2003).


Esta vigésima entrega de los Premios se realizó el martes en el CCK al que Charly llegó con la ceremonia bien empezada y se atrinchero en su camarín para salir solo a recibir el mentado Gardel de oro. Los cinco premios anteriores fueron recibidos por parte de su equipo y su banda, “recibimos estos premios en nombre del jefe”, agradeció  el “Zorrito” Quintiero al obtener uno de los premios en nombre del artista.
En definitiva el gran momento de los premios de Capif llegó cuando García, con sonrisa amplia como la del propio Carlitos Gardel y enfundado en un saco plateado, apareció en escena para recibir la estatuilla dorada de la mano de Palito Ortega. “Palito y yo somos re fans de Gardel, y me parece apropiado dedicarle este premio a Gardel”, dijo. También se lo dedicó a “María Gabriela Epumer, al Flaco Spinetta, al Negro García López, Prince y Gustavo Cerati” para luego disparar, "Hay que prohibir el auto-tune". Acto seguido el fin de la velada para el público fue con una  interpretación al piano del astro de “Inconsciente colectivo” acompañado por la orquesta dirigida por Popi Spatocco.
Unos minutos después de esto Charly recibe brevemente a dos periodistas de los diarios mas importantes del país recostado sonriente sobre el brazo de un sillón rodeado de sus músicos y amigos el "Zorrito”, Kiuge y Toño y los recibe con una sonrisa y de muy buen humor.

-¿Éste oro tiene un gusto más especial que los otros dos?
-Recién le pasé la lengua pero no me gustó (risas). Pero enserio sí, por ese toque de venganza que estoy tirando. Pero no quiero hablar de eso porque estoy contento; mis amigos están acá, como Palito que recién vino a verme, amigos.

-Hablando de amigos le dedicaste el premio a María Gabriela Epumer, Luis Alberto Spinetta, el 'Negro' García López y a Gustavo Cerati.
-Eran amigos míos. Hace un tiempo me dolió mucho eso. Y realmente lo dije de corazón. Es toda gente que puso el pecho por mí en situaciones bravas.

- En tu dedicatoria también mencionaste al autotune, (NdR: procesador de audio que se usa para afinar voces). ¿Por qué?
-Porque la música tiene un límite y el autotune es el límite. O sea, es una pendeja que va a un estudio de grabación, le muestra el culo al productor y el productor la contrata. Eso es el auto-tune. No tiene nada que ver con la inspiración, con nada. Yo estoy un poco aburrido de la música que se hace ahora. La música es armonía, melodía y ritmo y lo que estoy escuchando últimamente no tiene nada de eso. Say no more.

-También se habla periódicamente de la muerte del rock, pero siempre termina resurgiendo, ¿no?
-Hay mucha gente que nunca tocó rock ni lo sintió. El rock, como Carlos Gardel, no es fácil. Hay que sangrar para tocar rock y para ser Gardel también. ¿Viste a los Who cuando vinieron acá? Eso es rock. Y te diría que Gardel es rock. Falta sangre hoy. Los pibes no sé en qué andan. A mí me afanan a lo loco, pedazos de canciones y esas canciones tampoco son rock. El rock es una puñalada que te atraviesa acá (NdR: se toca el corazón). Y si fallás pegate un tiro.

-Estos premios Gardel te sorprenden en un muy buen momento. Es tu año más activo en mucho tiempo.
-¡Y estoy preparando otro disco!, “La torre de Tesla”. Como cualquier utopía cuesta pero va a salir.

-¿Vas a seguir tocando bajo esta modalidad en la que se anuncian los shows con muy poca anticipación?
- Sí, y quiero eliminar a los productores de la cadena del espectáculo. Esto es muy lindo, estoy contento pero no soy boludo, mucha de la gente que nombraron acá, productores con comillas, no me merecen respeto para nada. Muchos me dijeron que no servía, otros tapizaron el auto con piel de músicos. Zorri, ¿qué te parece?
A su lado, el Zorrito interviene. "'Lamentablemente es así'. "Lamentablemente para los demás', responde Charly" a lo que el tecladista agrega: "Hay que seguir Charly" y el fin del párrafo lo pone García: "¿Y quién habló de parar?”

Random: Mejor álbum; Mejor Álbum Artista Masculino de Rock; Mejor Diseño de Portada; Producción del año e Ingeniería de grabación.

Hernán para Cinema Verite

miércoles, 2 de mayo de 2018

Charly Gracía volvió al Gran rex y trajo de regreso a un pesado del rock

Con Billy Bond como invitado, García alargó su leyenda con un concierto sobrio en el que actualizó clásicos y proyectó su influjo al presente.



El neón del Gran Rex se recortaba contra un cielo amenazante, mientras un racimo de fieles a Say No More buscaba algún resquicio, o imposible ticket sobrante, para asistir al evento más excluyente de una Buenos Aires aletargada por el feriado. Charly García volvía a escena luego del sorprendente show que dio en febrero en el teatro Coliseo. La Torre de Tesla, el espectáculo que estrenó en la sala de la calle Marcelo T. de Alvear, tenía su prolongación en uno de sus reductos preferidos, allí donde -por caso- realizó su notable serie Adiós Charly García, a fines de 2002.
Misión imposible para aventureros: solo aquellos afortunados que accedieron a las entradas de venta récord, agotadas en menos de media hora el viernes, pudieron atravesar las puertas del teatro. Y una vez allí, sí, sentirse parte de una velada histórica.
A las 20:51 el terciopelo rojo se descorrió y apareció, imponente, la Torre de Tesla, mientras García comandaba a su banda en una versión brumosa de “No soy un extraño”, un desembarco perfecto para este regreso desde un exilio interior más tortuoso que aquella excursión neoyorquina de la que nació Clics modernos. A la izquierda del escenario, apoltronado en un sillón de respaldo alto y rodeado de teclados, García tenía de frente a los operadores de su torre-antena: Fabián Quintiero en teclados, Rosario Ortega en voz, Kiuge Hayashida en guitarra, Carlos González en bajo y Toño Silva en batería.
Cuando la incredulidad todavía cundía entre un público que mezclaba sesentones con parejas jóvenes, García emprendió “Instituciones” -el único tema de sus bandas eternas de la noche- y en seguida “Cerca de la revolución”, mientras las pantallas proponían una narrativa distópica con escenas de El increíble hombre menguante, gema de la ciencia ficción de 1957.
En la Torre de Tesla, la iridiscencia de las pantallas jugó un rol no solo estético, sino narrativo: la correspondencia visual del setlist reformulaba el cancionero de García. Como toda obra viva, reveló nuevos rasgos y adquieró nuevas significaciones con el paso del tiempo. Y con García, que ha decidido convertir su propia vida en parte de la obra, la experiencia es aún más intensa y fecunda. 
El increíble hombre menguante parecía ilustrar la expectación alienada de una humanidad que se ahoga en un vaso de agua. Más adelante, hubo mayor literalidad para ligar “Asesíname” con “Psicosis” (1960) y “Rivalidad” con “Toro Salvaje” (1980). Charly había propuesto el “disco para mirar” en Kill Gil (2010), pero es recién ahora que su ambición de sincronía y complementación se realiza satisfactoriamente.
“Decían que estaba acabado, que no podía componer más”, soltó Charly con tono sarcástico antes de invocar con sus manos huesudas la introducción de “La máquina de ser feliz”, de su último y multinominado disco, “Random” (2017). La voz de García entró sólida a la primera estrofa y la audiencia del Gran Rex se llamó al silencio para contemplar el milagro: Charly estaba ahí y está cantando como nunca. Atrás despuntaba el amplio cosmos de 2001: “Odisea en el espacio” (1968) y su fulguración lumínica, mientras Hayashida mete uno de sus elegantes solos de la noche. “King Kong”, con imágenes del rollo original de 1933, confirmó la buena salud de la gola del cantante y su notable empleo, que perduraró sin flaquear hasta el final del concierto. El repaso por composiciones recientes concluyó con una versión aplacada del inesperado de “Lluvia”.
Los asientos quedaron de adorno al sonar el riff de “Rezo por vos”, que García tocó mirando al público como testeando la inviolable identificación entre su audiencia y el tema que compusiera con Luis Alberto Spinetta en 1985. Con una Gibson SG sobre el regazo, encabezó una purulenta versión de “Fax U” seguida por “Otro”, antes de zambullirse en el empuje anímico de “Reloj de plastilina”, durante la que aprovechó para subrayar la frase “soy lo que creí, soy lo que está pasando”.
Luego de preguntar “¿Qué opinan de la bachata, chicas?”, García emprendió el segmento final del concierto con energía y buen humor. “Con esta canción empezó mi decadencia”, dijo mientras Hayashida y González alumbraban una memorable “Yendo de la cama al living”. Charly se señaló el pecho mientras Ortega y el público cantaban a coro aquello de “podés saltar de un trampolín”, y se tomó en broma su tirante relación con Nueva York al presentar a “In the City that Never Sleeps” como “mi primer éxito en Estados Unidos”.
“¿A dónde querés que vaya?”, respondió García a una voz de aliento –“¡Vamos, Charly!”- antes de largarse con una imperfecta “Me siento mucho mejor” y una exquisita “Promesas sobre el bidet”, donde revalidó -como si hiciera falta- sus dotes de cantante. “Demoliendo hoteles” fue un cierre de alta tensión para el set inicial, que concluyó dos minutos antes de las 22:00. ¿Podrá alguien escribir una mejor biografía que ésa en menos de 150 palabras?
Ya sonaba “Los dinosaurios” cuando el telón volvió a abrirse y las imágenes de los dictadores motivaron una enorme silbatina. La sobria relectura del clásico dio pie inmediato a una tenebrosa y ralentizada “No importa”, la única canción de la noche que mereció que su letra se proyectase: “El mundo es un patio de prisión”, podía leerse en letras rojas, mientras García movía su dedo-obelisco en señal negativa. Entonces, tomó cuerpo la idea de que Charly busca en Tesla el espíritu que lo forjó en un humanismo utópico desde el que mira, con amargura y desánimo, la actualidad de un mundo sin horizontes políticos y siempre al borde de otra guerra absurda. Tal vez por eso una de las puertas del Gran Rex estaba ocupada por una gran fotografía de Peter Sellers en su papel de científico desquiciado en Dr. Strangelove (1964).
García se tomó un momento para presentar al único invitado de la noche, Billy Bond: “Un hombre que me ayudó”. El Bondo, que promovió las primeras grabaciones profesionales de Charly, se subió con ímpetu juvenil a cargarse un excelente repaso de “Loco, ¿no te sobra moneda?”, un clásico del tesoro bootleg que Serú Girán grabó con el ex La Pesada en el álbum Billy Bond and The Jets (1979). “Esta noche toca Charly, no me lo puedo perder”, levantaba Bond a la platea, mientras se dibujaban sonrisas por las trompadas y patadas, placas de Crónica y destrucciones varias protagonizadas por Charly que las pantallas trajeron como recuerdo de mil y una supervivencias.
Antes de la despedida, hubo tiempo para que “Fanky” -en cuyos prolegómenos García y Ortega mostraron el pañuelo verde en favor de la despenalización del aborto- desatara el baile de “Freaks"  (1932), continuado por el Zorrito Quintiero en “Nos siguen pegando abajo”. Hasta que, una hora y cuarenta minutos después de empezar, Charly dijo “Gracias, buenas noches”.
Nostálgico de aquel indomable animal de escena de otras épocas, el público se quedó pidiendo más y cantando, en un ritual pagano, las canciones del ídolo intercaladas por un grito de guerra equitativo para mujeres en sus cincuentas y jóvenes de bigote precoz: “¿Si esto no es aguante, el aguante dónde está?”. 

Lista de temas:

01-No soy un extraño
02-Instituciones
03-Cerca de la Revolución
04-La máquina de ser Feliz
05-King Kong
06-Lluvia
07-Rezo por vos
08-Fax U
09-Otro (intro Springtime for Hitler)
10-Reloj de Plastilina
11-Rivalidad
12-Yendo de la cama al Living
13-In the City
14-Asesíname
15-Me siento mucho Mejor
16-Promesas sobre el bidet
17-Demoliendo hoteles

Intervalo

18-Los dinosaurios
19-No Importa
20-Loco
21-Fanky
22-Pecado Mortal

Por Luciano Lahiteau
Para Billboard
PH Fernando David Quinteros

viernes, 20 de abril de 2018

Premios Gardel 2018 Charly García el rockero más nominado.



Se conocieron en la noche del jueves los nominados para los Premios Gardel 2018. La cúpula del Centro Cultural Kirchner fue el lugar elegido lpara dar a conocer la lista de nominados en la que Charly García y Luciano Pereyra son los que más nominaciones recibieron (7 cada uno), seguidos por Axel (4) y Soda Stereo – Séptimo Día (3). La ceremonia de entrega se realizará el próximo 5 de junio.

El listado completo de los ternados en las categorias que compite Charly:

Álbum del Año
Charly García – Random
Luciano Pereyra – La vida al viento
Axel – Ser

Canción del Año
Luciano Pereyra – Como tú
Charly García – Lluvia
Axel – Aire
Dante Spinetta – Mi vida
Teresa Parodi – La lucha

Ingeniería de Grabación
Luciano Pereyra – La vida al viento
Charly García – Random
Axel – Ser

Mejor Álbum Artista Masculino de Rock
Charly García – Random
Fito Páez – La ciudad liberada
Richard Coleman – F-Á-C-I-L

Mejor Diseño de Portada
Charly García – Random
Luciano Pereyra – La vida al viento
Fito Páez – La ciudad liberada
Miranda! – Fuerte

Mejor Videoclip
Charly García – Lluvia
Luciano Pereyra – Es mi culpa
Octafonic – Rain

Producción del Año
Charly García – Random
Luciano Pereyra – La vida al viento
Soda Stereo – Séptimo día

jueves, 15 de febrero de 2018

A horas del regreso de Charly García a los escenarios, declaraciones del Zorrito Quintiero y Toño Silva, tecladista y percusionista respectivamente de su banda.


Charly García vuelve a tocar. La cita será hoy en el porteño Teatro Coliseo, con entradas agotadas y el plus de que hay un disco a presentar. Por supuesto, como cada vez que García mueve las piezas, ahí está Fabián “Zorrito” Quintiero como ladero artístico y emocional. “El Coliseo se hace porque Charly tiene ganas. Si él no se enciende, nada puede suceder”, dijo al atender el llamado de VOS, el diario Cordobés.
“Soy ladero de Charly hace 30 años y tengo el know how de cómo tocar teclados en su música. Soy su apoyo en el escenario y fuera de él mantenemos una relación de amistad muy divertida y basada en la confianza. Lo apoyo siempre y cultivo nuestra cercanía. Sin embargo, no me adjudicaría algo así… Después de un año sin tocar, sobran ganas”, añade el músico, puntal en una banda que se completa con Rosario Ortega en coros y el trío chileno formado por Kiuge Hayashida (guitarra), Carlos González (bajo) y Toño Silva (batería).
“Se está produciendo una sintonía total entre lo que demanda la gente y lo que sentimos quienes estamos cerca de Charly. Y está bueno que esto pase cuando es tan necesaria la música de Charly García. Porque espiritualmente es muy necesaria”, completa.

–¿Te costó asimilar el repertorio de Random?
–En el disco no grabé, porque mientras él lo hacía yo estaba trabajando mucho en televisión. Por otro lado, fue un disco que él hizo casi en soledad. En fin, lo escuché y hoy lo toco como si lo hubiera grabado. Lo tengo re incorporado. Es que por haber acompañado a Charly tantos años, ya sé por dónde irá. Sé hasta las posiciones de sus manos al momento de su composición. Sé cuando vuela y cuando vuelve a sí mismo.


Disparador

El nombre del nuevo show de Charly García es “La Torre de Tesla”, en referencia a una de las tantas invenciones del ingeniero de origen serbio que, presa de su narcisismo, terminó subestimado como “científico loco”, a pesar de sus enormes contribuciones en el campo de electromagnetismo y la transmisión de la energía eléctrica. “Charly está copado con Tesla, con su historia personal y con cómo la robaron algunas ideas. Él siempre se agrupa detrás de un concepto. Y ahora se copó con Tesla y vamos con esa. Son disparadores que usa para motivarse. Tocar por tocar no le va. La interesa que la gente descubra e investigue al personaje homenajeado”, apunta.

–Sos el único músico de la “vieja guardia” que sigue con Charly, un artista intenso al que resulta difícil seguirle el tren. ¿Cómo hiciste para perdurar a su lado?
–Tuvimos distintas épocas con distintas intensidades. Hoy no hay una intensidad física sino emocional. No hay 20 horas de ensayo, es más agradable, está más aceitada la forma de trabajar y es menos caótica que en otras épocas. ¿Cómo hice para perdurar? Toco teclados, algo que está en relación directa con lo que Charly toca, y eso generó una conexión especial. Pasé de ser audiencia de García a estar en el escenario con él, y por más que llevamos años compartiendo experiencias, aún me asombro y festejo su música. En serio, cuando toco un arreglo, me asombra intuir cómo creó ciertas armonías y melodías. Yo repaso mucho esa creación y se la llevo a los ensayos para que él la recuerde. Lo obligo a repasar su propia obra. Seguramente, él siente que sigo conectado con su legado, a pesar de que hago muchísimas otras cosas.

–¿Sos imprescindible en su banda?
–Si no estuviera yo, a Charly le resultaría difícil relacionarse con otro músico. Y esto es así por más que hay excelentes pianistas y tecladistas en el país. El know how de cómo interpretarlo, eso me mantuvo en el puesto. Aparte, está la confianza, sabe que siempre que me necesita, estoy. Para mí es un honor. Podría perder la perspectiva y naturalizar el hecho de tener la credencial para entrar a su camarín. Honestamente, eso para mí sigue siendo un flash muy grande.

–¿Recordás la primera vez que Charly te dirigió la palabra?
–Cuando era adolescente, con mi primo Hoby Defino lo fuimos a buscar a un hotel para conocerlo, luego de que los Serú Girán tocaran en la costa. Años después, yo tocaba con Suéter cuando él produjo el disco 20 caras bonitas… No me daba ni bola. Y llegó el año en el que se subió a tocar con Soda en La Falda, cuando yo era el tecladista. Esa vez, él vino corriendo desde un costado y me corrió. Era totalmente ignorado hasta que fuimos con los Soda a una fiesta en una mansión, en la que él estaba. Entonces lo encaré y le dije “che, quiero tocar con vos”. Me miro y me dijo “OK, yo te aviso”. Y llegó la oportunidad en abril de 1987, para presentar el disco Parte de la religión. En febrero de 1987 toqué con Soda por última vez, en Viña del Mar, y ya se rumoreaba que pasaba a la banda de García. Ese rumor me permitió apurar la salida. Y el hecho de que los Soda no querían poner a un cuarto miembro en las fotos oficiales. Pensé que era una oportunidad y me la jugué.

–¿Qué dirías de Charly como jefe?
-No le perdona la vida a nadie, pero es el mejor jefe que podés tener. Es el que mejor paga y el más leal. No hay manera de que te garque. A este mundo lo conozco perfecto y, te digo, eso no existe.


El verdadero regreso es hoy

También en la previa del concierto, Toño Silva, quien lleva más de 15 años como baterista de García, se tomó un tiempo y conversó con Futuro, la radio trasandina.
Charly García lleva más de 15 años tocando de forma regular con los chilenos Kiuge Hayashida y Toño Silva. Los músicos no sólo han sonado con él en vivo, sino también en sus discos de estudio, y son parte de un selecto grupo de músicos que, junto al eterno escudero de Charly, Zorrito Von Quintiero, se han afianzado como la banda estable de uno de los actos más relevantes de la escena rock latinoamericana.
Para Toño “La Torre de Tesla” es el regreso de Charly a los escenarios desde marzo del 2014 en el Cosquín Rock ya que prefiere no contar los shows pequeños y espontáneos que el ícono hizo el 2017. Para el concierto de, la gente va a escuchar tanto clásicos como también temas más recientes de la última placa de Charly, Random (2017). Y no faltó convocatoria, porque pese a haberse anunciado con 48 horas de anticipación, en menos de una hora todos los tickets ya tenían dueño.
Se han preparado intensamente, han sido dos semanas de ensayos diarios en los que han estado trabajando en nuevos arreglos de la música, según indica Silva. “Todo muy meticuloso, viendo todos los detalles de sonido… han sido muy rigurosos los ensayos”.
Según el chileno, baterista de Charly García, la elección del nombre podría interpretarse como una analogía entre lo que hizo Nikola Tesla con sus inventos y lo que pretende hacer Charly con su música. Además, estima que “Tesla es como un John Lennon”, y que en esa línea iría el concepto tras bautizar el recital como “La Torre de Tesla”.
No es novedad para Charly anunciar conciertos con poca anticipación. El año pasado hizo lo mismo cuando presentó su último registro “Random”. “Fue en un teatro muy chico y anunciado prácticamente el mismo día… fue como la pre-presentación de Random”, detalla Toño. “Este es el primer concierto de Charly anunciado, grande, después de muchos años”. Y sobre la permanencia (casi 16 años) que llevan con García como su banda de apoyo, Toño la tiene clara: “Acá todos los músicos quieren tocar con Charly García, y sin embargo él nos sigue eligiendo a nosotros. Hay una fila larga de músicos que quieren tocar”.

Con informaciòn de Voz Futuro.

viernes, 7 de julio de 2017

Charly García estrenó "Amantes bajo la lluvia" el videoclip de Lluvia, el segundo single de Random

La canción elegida por el icónico rockstar para realizar el primer videoclip desde aquel que filmado para “el regreso” en el estadio Vélez Sarsfield es “Lluvia”. Quizás sea el tema mas “García” del disco y, sin dudas, va camino a convertirse en uno de sus tantos clásicos.


El video, cuenta con una estética que nos lleva al cine negro de la década del ’40 recordando al clásico “Casablanca” con fotografía en blanco y negro incluida. El rodaje en exteriores se realizó en un callejón frente a una fábrica de Moreno, con un efecto de lluvia permanente e intensa. Rosario Ortega además de hacer la segunda voz en la canción oficia de actriz co-protagonista de la historia emulando a aquellas divas de la época de oro del cine de Hollywood.



Ficha Técnica:
"Amantes bajo la lluvia" - Productora LCN PRO, con dirección de Diego Daniel Latorre y fotografía de Tato Borounian. Escenógrafía, Ana Díaz Taibo de DT Escenografías. Maquillaje; Solange Perkes de Perkes Gandini Make up Studio. Cathering;  Martín Nahra. Filmación; 30 de mayo del 2017.

Hernán para Cinema Verité

martes, 4 de julio de 2017

Este viernes entrevista a Charly García en la TV

Este viernes podremos ver la primera entrevista televisiva a Charly García en años. El “Bebe” Contepomi pudo acceder al astro a través de Sony, compañía con la que Charly editó su último disco Random.


Según el Bebe, conductor del programa “La Viola”, el martes pasado le avisaron de la discográfica que si todo venía bien el viernes se hacia la entrevista. Llegado el día por la mañana le informaron que García lo esperaba a las 19 hs en el Faena Hotel, podríamos decir el hogar alternativo del músico.
Como contó Contepomi en su programa de radio, Charly estaba muy lúcido, charló acerca de  todo el tiempo que había pasado desde que se habían visto y hasta lo felicitó por su familia.
Dijo además que el entrevistado tiene un encono con Marcelo Tinelli, que es nombrado en su último disco de forma peyorativa en el tema “Los amigos de Dios”. Como ejemplo contó que Florencia, su mujer que lo había acompañado, al ser saludada por García este le preguntó “¿Vos sos amiga de Tinelli?” a lo que le respondió que no, que era la esposa del Bebe, y el genio remató “que tiene que ver también podes ser amiga de Tinelli”. La enemistad con el conductor de Showmatch aparentemente viene heredada de la familia Ortega de la cual García es muy amigo.
Aparte de la anécdota que involucra a Tinelli, hablaron de su disco Random que según Charly compuso casi entero mientras estuvo de reposo varios meses al quebrarse la cadera. Sobre este episodio dijo que fue un accidente doméstico que se produjo en ese mismo hotel hace poco menos de un año y tres meses. Además, y por el contrario a lo que se dijo en los medios en aquel entonces, afirma que no se operó y que decidió esperar que la quebradura le suelde sola ya que consultó a tres médicos y todos le recomendaron tratamientos distintos.
Este proceso de soldadura tardaría un año y medio aproximadamente y esta monitoreado por el Dr. Alfredo Cahe. También tuvo algunas palabras para Bruno Mars al enterarse que tiene casi todas las localidades vendidas para su presentación argentina en el Estadio Único de la Plata, recordemos que Mars fue acusado de plagio informalmente por Charly.
Aparentemente por lo que dice en la cuenta oficial de Facebook de Charly García también se aprovechara la nota para emitir el videoclip de “Lluvia” el nuevo corte del disco que, por lo que trascendió de quienes lo vieron, es casi un cortometraje ambientado en la década del 40. Y como bonus el músico interpretó en el piano de cola el mencionado “Lluvia” y el primer corte de Random, “la Maquina de ser feliz”, Rosario Ortega secundó la voz. Eso es lo que se podrá ver, pero la noche de ese viernes continuo para García con una zapada junto a la banda Flowertrip donde sonaron clásicos de los Beatles y del mismo Charly.
Este viernes a la medianoche en la señal de noticias TN en el programa La Viola. Repite el sábado a la medianoche y a las 3:30 hs. Antes se podrá ver un adelanto en Telenoche, el noticiero de canal trece que se emite a las 20 hs. de lunes a viernes.


Hernán para Cinema Verite

jueves, 22 de junio de 2017

El Papa Francisco le envió a Charly García un gran cariño y un abrazo grande al recibir Random, su último disco.


Fabián, el “Zorrito Von” Quintiero disfrutó de un viaje familiar por Italia, con su hermano Cristian, su hijo Dante y su primo “Hoby “de Fino, que tenía como destino principal Calabria, donde nacieron sus padres y, finalizó, en la Santa Sede con un encuentro especial con el Papa Francisco
"Le traje el último disco de Charly García, 'Random', en el que hay una canción llamada ´La Máquina de ser feliz' que menciona al Papa. Como Charly no puede viajar, y yo venía en un viaje a Italia que empezó en la Calabria de mis antepasados, decidí traerlo", relató el músico en diálogo con la agencia Télam.
"Charlamos un poco, le llevé el disco de Charly, dedicado de puño y letra con un mensaje de él, y le dejé otros discos también. Quise entregarle regalos de nuestra cultura de rock argentino. Mandó bendiciones para todos, los agradeció, y cuando le di el de Charly me dijo que le mandara un abrazo grande y, también,  un gran cariño. Fue muy amable", le contó Fabián a Clarín.

Además del vinilo de Random -se lo entregó también en CD-, le dio Alma de Diamante, de Luis Alberto Spinetta y un álbum de Los Ratones Paranoicos. "Se me ocurrió preguntarle si tenía un tocadiscos, y se empezó a reír a carcajadas. Me contestó: 'Creo que hay uno', riéndose mucho. De esa charla surgió la foto que los dos nos estamos riendo", agrega Quintiero.
El encuentro fue posible gracias al compañero de primaria, de banda, y vecino de cuadra del Zorro, el hoy Monseñor Guillermo Karcher,  quien ocupa un lugar en la Oficina de Protocolo del Vaticano, como maestro de ceremonias. "Con 'Guille' tocábamos la guitarra en el grupo del colegio... hacíamos folclore, tango y temas de Sui Generis. Hace mucho que estábamos invitados y recién ahora pudimos venir. Nos consiguió esa primera fila, pero él también ya había hablado con el Papa de que íbamos a ir. Francisco, apenas me vio, me dijo: 'Sé quién sos, sabía que venías'", detalló.

También El Zorrito tuvo con Francisco un breve dialogo futbolero, "gracias por haberle ganado ayer a Banfield y antes a River, pudimos salir campeones", le dijo en referencia a las victorias de San Lorenzo, club del cual el Papa es hincha, y que permitieron Boca sacar una ventaja sobre su rival y coronarse campeón sin jugar. "Estaba desinformado de eso, de la ayuda de San Lorenzo a Boca. 'No sabía nada', me dijo riéndose", completa un emocionado Zorrito, luego de cerrar la charla con un "Misión cumplida".

La dedicatoria de Charly a Francisco dice:
"Querido Peace Maker, está es mi cocina, Random es el viento de la vida. Rezo por ti" en el frente y en la contratapa “mi amor”

Hernán para Cinema Verité

lunes, 5 de junio de 2017

Charly García finalizó el rodaje del videoclip de "Lluvia".


Charly García finalizó la semana pasada el rodaje del clip de "Lluvia", segundo corte de su disco Random. La filmación se desarrolló en la localidad bonaerense de Moreno. Además de García, en el video participa Rosario Ortega. Este sería el primero en formato “video clip” desde que se presentara el de la canción del regreso, “Deberías saber por qué” en el 2009.
En las redes sociales aparecieron algunas fotos del backstage y en su cuenta oficial de Facebook “Parte de la religión” se hizo el anuncio oficial.




Hernán para Cinema Veritè

viernes, 12 de mayo de 2017

Random por dentro, Remotamente digital. Entrevista a Nelson Pombal.


En el invierno del 2016 el ingeniero y productor Nelson Pombal se encontró en la inesperada situación de estar grabando, mezclando y hasta casi produciendo el disco con nuevas canciones de Charly García, el primero con esas características desde 2007 (si consideramos el año en que Kill gil se filtró) en la web en su versión más aclamada en lugar de la podada edición oficial). Con pericia profesional y sensibilidad de fan, Pombal le dio forma a un disco cuya existencia, desde el 24 de febrero pasado, se parece bastante a un milagro. Construido mayormente sobre iPads y la aplicación Garage Band, Random no solo presenta diez canciones inéditas de García (algunas de ellas conmovedoras) sino que además —y despistando el carácter frágil y precario de su origen— lo hace con un sonido novedoso pero que al mismo tiempo remite rapsódicamente a diversas etapas del artista. En la entrevista de tapa de esta edición, Nelson Pombal cuenta más o menos todo sobre —como si estuviésemos en los 80— el nuevo long play de Charly García.  

-¿En qué instancia del proyecto le sumaste?
-Me sumo en una instancia en que podríamos decir que había un gran porcentaje del disco grabado. Charly es Una persona que va a un estudio y graba, va a otro lugar y graba, graba en su casa, etc.  Entonces nunca se sabe el momento en que se piensa corno disco más allá de que existan situaciones de grabación constantes.

-¿Las canciones estaban armadas como maquetas?
-Si todas, con lo cual si había maquetas había una idea clara pero en aquel momento no se hablaba de un disco, aunque es probable que ese plan ya estuviese en su cabeza. Hasta que un día él cayo con el orden de las canciones.

-¿Podes ubicar temporalmente cuando arrancaste a escuchar maquetas?
-En mayo del 2016, hace exactamente un año, me llama Fernando Samalea y me dice que Charly quería hacer un disco. Previamente el estuvo grabando mucho en los Estudios Cathedral con Nicolás Ottavanelli y Fernando Caloia y también hubo una sesión en Abasto Monsterland con Álvaro Villagra [Nota: no fue acreditado en el disco], donde más que nada grabo pianos acústicos. También había muchos tracks grabados por él mismo en lo que él denomina “Estudio Móvil SNM” junto a su asistente Tato Vega quien tuvo que ver mucho con este disco. Cuando yo ingreso al proyecto y la cosa se pone cada vez más seria, lo que hice fue recorrer los estudios por donde él fue pasando y levantar todo el material disponible porque al grabar siempre arriba de una maqueta lo que él grabara encajaría perfectamente.

-¿Cómo eran las maquetas, qué tipo de sonido y mezcla tenían?
-Eran como las maquetas de la mayoría de los artistas, con el plus de García - Say No More, muchas capas superpuestas. La forma de las canciones estaban relativamente claras. Y si escuchabas en detalle percibías grandes canciones. El primer día que nos juntamos en el estudio Los Pájaros [cedido gentilmente por Ramón Palito Ortega] trabajamos sobre cuatro o cinco temas. Había cosas que él grabo en el Garage Band de los iPads y también una bajada estéreo. A veces contábamos solamente con esa bajada estéreo [el mixdown] porque en el camino se rompieron varios iPads, son aparatos muy delicados. En ese momento parecía que la idea inicial era un EP que podía estar listo a fin de año con lo cual supongo que no estaba el concepto del disco en la cabeza. Aquel primer día en Los Pájaros fue una sesión muy buena: terminamos como a las 6 de la mañana Charly se fue a las 4 más o menos y luego grabamos con Fernando [Samalea] las baterías de un par de canciones. Le dije a Fernando ‘¿hay más canciones?’. Y me dijo que había más material en Cathedral. Intuí que todo eso daba para más que un EP, digamos un álbum. Esa misma noche, horas antes, le pregunté a Charly si quería que me llevara material a mi estudio para empezar a trabajarlo, limpiarlo, etc. Me dijo que si, fue algo muy positivo y que interprete como una señal de entusiasmo y confianza.

-¿Con qué tema empezaste a trabajar?
-"La máquina de ser feliz" Estuve dos semanas trabajando y en la siguiente sesión se lo lleve. Pidió enseguida que lo ponga, subimos el volumen al mango como siempre y cuando en los primeros compases empezó a levantar las manos como dirigiendo una orquesta ya fue una señal de que le gustaba. El tema tenía casi todo lo que se conoce: los diálogos de [la película de Kubrick] 2001, el nocturno de Chopin, etc. A él le gustó mucho y ahí entendí que iba por el camino correcto.

-¿Cuál fue el approach para definir la estética sonora de un disco tan variado en sus fuentes y que hubo casi que reconstruir?
-Cuando él me dio luz verde para seguir luego de escuchar “La máquina de ser feliz", lo que me propuse fue ordenar hasta que apareciera la belleza de su música de la manera más clara posible. La delicadeza del sonido con las capas de Instrumentos que se escuchan en sus discos más trascendentes. También sentía que este disco debía representar una nueva etapa. Ahora, ¿Qué hice? Me puse a escucharla discografía entera, todas las noches un disco diferente y en un cuaderno anotaba comportamientos típicos de García trabajos vocales, reforzar con un piano tal cosa, paneos, efectos, etc. etc, Empecé a priorizar todas esas cosas que se reconocen como su estilo inconfundible y el primer intento con “La máquina de ser feliz" busco reivindicar la sonoridad del Charly clásico. Cabe aclarar que siempre fue el quien decidía que le gustaba y que no, por donde ir y por donde ni acercarse.

-De todos modos, vos grabaste todas las baterías y también cosas extras para las canciones...
-Si el segundo tema que trabajamos fue “Rivalidad” donde grabamos los bongos con Fernando acordándome de ‘Buscando un símbolo de paz‘, eso fue completamente consciente de mi parte. Tales detalles salían de mis anotaciones mientras recorría los discos de Charly, y él dijo que le gustaron los bongos porque lo usaban los Beatles en "Help!”. Muchísimo alrededor de Charly tiene un origen y una razón de ser en los Beatles.

-Es interesante el bajo en ese tema, toca una línea extraña, no es solamente parte de la base rítmica.
-Todos los bajos los toca Charly y uno de los comportamientos a los que les preste mucha atención en sus discos es lo que hace con el bajo. Más allá de quién sea el bajista, se nota que las líneas melódicas son a lo Charly. Me encontraba por ejemplo que en el mejor momento de la canción el bajo deja de tocar por 8 compases, y luego retoma y toca solamente una nota, maravilloso. Y en Random hace mucho hincapié en eso. El bajo de “Rivalidad” creo que esta armado de dos tornas diferentes y te das cuenta que cuando suena o deja de tocar tiene un sentido muy claro, por eso se respetó a rajatabla. Los bajos los grababa el por línea directo al iPad y yo en mi estudio los re amplifiqué con una caja directa y los pase por un Ampeg y un Sans Amp, para que así terminara sonando gigante como la guitarra solista de “La máquina de ser feliz”, que esta reamplificada con un equipo Vox, un sonido Casi folk, no daba para saturarla mucho.

-El aliento a The Who en “Believe” es muy palpable.
-Lo único que me mostro a modo de referencia en todo el disco fue algo de The Who por el trabajo de los teclados. “Quiero ese sonido", me dijo mostrándome una canción. Llegue a casa e hice eso mismo, lo pase por un tremolo de un equipo de guitarra, lo sature, lo busque bien a tempo, le pase un filtro dinámico y quedo el mismo tipo de efecto de teclado que se escucha al final de “Believe". Este tema además es prácticamente la grabación de un ensayo, tiene muy pocos overdubs y se nota la crudeza. Las voces líderes de Charly, las de Rosario, la guitarra de Kiuge y la batería de Toño esta todo grabado en el momento. Luego el grabo el bajo, hizo coros y metió algún teclado. Pero me pareció un tema interesante, como quiebre dentro de tanta armonía y prolijidad. Es algo mas saynomoreano con citas a los sesentas.

-En algún punto también fuiste el productor del disco, además de mezclarlo casi por completo y de haber grabado varias cosas.
-Hice un poco de productor pero no tanto artístico porque yo no sugería arreglos, acordes, ni siquiera una armonía, eso lo hace todo el. Es un tipo que va sobregrabando voces y no pifia una sola nota, luego lo Juntas todo y tenes el bloque armado perfecto sin un solo error armónico. De alguna manera fui el productor del sonido del disco un poco lo que hizo durante tantos discos Joe Blaney, con quien trabaje en New York un tiempo atrás mezclando “Cantando con amigos”, un gran álbum de Palito. Finalmente Joe mezclo “La máquina de ser feliz" porque todos queríamos escuchar su pincelada. A la hora del mastering se optó por Ted Jensen. Que también masterizo “Clics modernos”. Lo sugirió Joe, ambos están en Nueva York y Blaney podía estar ahí por cualquier cosa ya que son viejos amigos.

-¿En qué estado le llegó “Lluvia”?
 -“LIuvia" ya tenía un par de años pero fue un tema que rearmamos porque no se encontró ninguna pista de las maquetas. Lo Único que quedó fue la mezcla estéreo y tuvimos que volver a hacerlo. Cuando reviso el material que Charly había grabado en Abasto Monsterland descubro unos pianos hermosos. Entonces los puse al frente. Las voces estaban grabadas en Cathedral y tenían una energía tremenda algo mágico sucedía en aquellas sesiones y no necesite más nada de la voz de Charly para "Lluvia". En cuanto a las voces de Rosario Ortega, ella grabo todo en mi estudio en dos sesiones, a excepción de su parte en “Believe” que también fue hecha en Cathedral. Lo de Rosario fue lo único que se grabó en mi estudio, ella realmente hizo un trabajo vocal magnifico en todo el álbum. Hay un como un delay en la voz de Charly en “Lluvia” que le da un ambiente muy especial.


-¿Qué efecto es exactamente?
-Es un delay que ya estaba originalmente en el Garage Band y fue lo primero que me gustó. Entonces cuando lo mezclé usé un Roland Space Echo, al igual que todos los delays del disco. No son delays insertados sino que fueron grabados en una pista, eso te permite doblarlos, panearlos, etc. Me acuerdo que cuando estaba armando los puentes de ese tema me encontré con una torna 2 que estaba igual de perfecta que la 1, una hermosura. Entonces abrí las voces, 50 para cada lado [del estéreo] y fijate que esa parte son dos voces lideres pero abiertas con lo cual le da un giro muy lindo a la canción. Y lo demás son voces al centro con las armonías que van apareciendo, muy típico de él. “Pone una voz al centro y las armonías anda abriéndolas", me decía, y ahí me acorde de “Reloj de plastilina” “De mi" y otras tantas canciones que tienen ese mismo trabajo juro que nunca me pasó estar mezclando al borde de la emoción como me ocurrió con “Lluvia”.

-Y espero que los fans de García te agradezcan esa pandereta extraordinaria en el canal derecho.
-Es un loop que hizo Fernando [Samalea] toco dos compases y lo fuimos loopeando Justamente con la idea de que sea evidente que es un loop. Es como “Buscando un símbolo de paz”, que arranca [la pandereta] y ya queda hasta el final. También en este tema hay un canto de él que corta a ‘Singin In the Rain’ que también tiene que ver con Kubrick porque es to que cantaba Malcom McDoweIl en La naranja mecánica. Para aquella cita me dijo “O la escondes bien abajo y se sugiere o la destacas", y yo elegí lo primero y le encanto. Pero mira si será abierto García que te da dos opciones totalmente opuestas y también me sugirió los paneos, algo que ya se escucha en sus grabaciones desde Sui Generis. Me dijo que lo hiciera 100 y 100 en "No tiene que hacer bien, no tiene que hacer mal" en “La  máquina de ser feliz" directamente dicho por él. Algo que también escuchas por ejemplo en “Ahora él te ofrece una manzana ahora le insiste de probar” en “Cinema verite".

-“Amigos de Dios" tiene un poco de "I'm Losing You" de Lennon.
-Él es muy fan de Lennon pero igualmente hay que aclarar que hay muchísimas canciones donde podes encontrar ese típico cliché armónico con una nota variando cromáticamente sobre la tónica de un acorde menor, “Stairway to Heaven” o “Somethtng”, si queres. Esta es otra de las canciones que se perdió todo porque se rompió el iPad en donde estaba, solo quedo el estéreo y hubo que rehacerla desde cero. Yo ya pensaba que el disco iba a quedar con nueve canciones. "No está mal", me decía a mí mismo, “yendo de la cama al living” tiene ocho “Clics modernos” tiene nueve, bueno no está mal. Pero pensaba que se estaba perdiendo algo lindo. Y un día me llama Mecha [la mujer de García] para ver si yo podía ir a Coronel Díaz y me fui con el kit portátil de grabación, notebook, Nuendo portable, un pre valvular y un micrófono muy bueno. En unas horas hicimos la canción completa y al final se puso a joder con frases y salió lo de Tinelli, que fue una ocurrencia espontánea. Esa noche hicimos el bajo, la guitarra, todas las voces y los frentes. La batería ya estaba grabada meses antes por Fernando. El final del clavicordio ya to tenia grabado y lo sacamos de la maqueta estéreo Junto con las voces que saco de la TV por eso toda esa parte final suena como en otro plano y al fin se sumó la décima canción al disco.

-¿El piano eléctrico de "Kubrick" de dónde es?
-Es corno un Rhodes y está grabado de una librería del Garage Band, muy similar a un Nord. Lo que hice fue agarrar un solo canal, pasarlo por un amplificador, saturarlo un poquito a lo Billy Preston para que suene mas “Get Back”. Todo consultado con Charly, pero lo hice así y quedó reamplificado para ganarle un poco más de sonido real.

-¿La batería de “Spector” es Samalea en Los Pájaros?
-Exacto, Charly me contó que la compuso cuando fue a ver a McCartney a Córdoba [mayo de 2016]. Arranca con la cita a “Be My Baby” pero luego toma vida propia. El loop de inicio está procesado, con paneo y un poco de distorsión y luego la batería retoma ese loop. Bombo bien grave sugerido por Charly, redo, y una pandereta muy presente. Se buscó ese sonido percusivo bien agresivo que Charly tiene sobre todo en los temas lentos. En general la batería está muy alta y es a gusto, similar a los discos de los 80. Particularmente no me gustan muchas grabaciones actuales que tienen la batería demasiado escondida y un disco de Charly, no puede sonar a Pro Tools modernoso; tiene que sonar a cualquier disco clásico, que no sepas si fue grabado en el 87, en el 93 o en el 2014. En general las baterías de todas las canciones están altas, presentes, los tachos por sobre todo.

-¿La mandolina de “Primavera” fue tocada para la canción o la levantaron de alguna parte?
-Es una mandolina real pero que salió de una librería. Es un loop que dura cuatro compases y está a lo largo de toda la canción, solo que a veces se escucha menos porque está cubierto por otras cosas. Y tiene una sola frenada, en “Ahora que estoy rehabilitado” pero luego retoma. Joe propuso llamar a un mandolinista conocido suyo y yo le dije que la idea de Charly era que sonara a loop a propósito no que sonara humana. Y Joe entendió. La canción se va construyendo alrededor de ese loop, es su columna vertebral, incluso en un momento hay cierta aspereza armónica porque la mandolina no cambia, esta buenísimo eso.

-"Mundo B" en el final cita literalmente a "Pastillas" un tema poco valorado de Kill gil.
-A mí también me hace acordar a “Llorando en el espero" o “Total interferencia”,  esos finales agónicos, largos. Y saqué una idea de la parte final de “Filosofía barata”, lo que hace Lolita Torres en ese tema, aunque no tan lirico. Con Rosario probamos y grabamos unos diez tracks de voces improvisadas. Todo eso lo fui abriendo, le puse una especie de tremolo a lo Floyd y quedo un combo estéreo de voces femeninas que fue agregado al final y que cuando lo escucho Charly le encanto. El piano del principio es también piano acústico pero yo le dije que lo iba a McCartneyzar, usábamos esas palabras en todo, el me decía a veces “Lennonizaine la voz” y yo le ponía un delay cortito. Que hice: le puse un compresor extremo-extremo a lo McCartney. Es el primer piano que se escucha en "Mundo B", el que hace el riff. Similar al de “Hey Bulldog", por ejemplo. Le encanto, y cuando me entere que iba a ser el tema 10, como final del disco me pareció increíble. Es un final de disco bien de García. Y antes de terminar tiene un loop de una voz que esta pasado para atrás, posiblemente sea un dialogo de la película “The Producers”. Ese loop no está a tempo lo que genera tensión, cada vez se va corriendo mas de la armonía, decís “ahora viene el speech en tal golpe" y no, cada vez viene mas corridito y te tensa mas la canción. Abre el disco con voces de 2007 y Chopin y Cierra con ese loop a destiempo. Me gusta cuando se dice que Random es un disco cien por Cien García, me da la sensación de tarea cumplida. No hay covers y Charly toco casi la totalidad de lo que se escucha, a la vieja usanza como en “Parte de la religión” o “Yendo de la cama al living”. Ya que el toque los bajos le cambia el concepto al disco y hay una razón por la que el álbum está lleno de teclados. Si bien Charly no me lo dijo directamente, se sentía en el ambiente que quiso homenajear a sus grandes guitarristas, el Negro García López y María Gabriela. Por eso no hay muchas guitarras en el disco y fíjate que en los créditos todas las palabras están como tachadas menos la dedicatoria a ellos dos.

Entrevista: Roque Di Pietro

Fotos: Nora Lezano (gentileza Sony Music) y gentileza Nelson Pombal.
Fuente: Revista RecorPlay
Transcripción: Hernán para Cinema Verité

martes, 18 de abril de 2017

Segunda parte de la entrevista de Billboard a Charly García "Ahora quiero hacer un disco de rocanrol"


Si no leiste la primera parte leela aquí.

Mientras disfruta lentamente de una caipiroska y un cigarrillo, toma el último número de Billboard y lo hojea atentamente. García disfruta de la lectura. Se ríe de las declaraciones sobre las drogas y el alcohol del reggaetonero Nicky Jam; pregunta quién es la nieta de Lolita Torres (por Ángela) y se detiene en la nota de Depeche Mode para destacar abiertamente: ‘¿Cuánto más oscuro se puede ser? Mirá, ya están con bastón estos tipos’. Al ver la reseña publicada sobre su último trabajo y una foto de sí mismo en blanco y negro, exclama sorprendido: ‘¡Uy, mirá, acá estoy yo!’. ‘¿Black Beatles? ¿Qué es eso?, se enoja por el hit del dúo de raperos Rae Sremmurd que llegó al N° 1 del Billboard Hot 100. ‘¿Dónde está Marilyn Manson?’, reclama decepcionado al ver los charts. Ante la consulta sobre algo nuevo que le haya llamado la atención, responde jocosamente, ‘El Zorrito cuando baila’.
El pensamiento lateral que Charly siempre dominó sigue vigente y a flor de piel. A veces, incluso, los que se consideran más lúcidos no llegan a entender sus clásicas ironías. Se lo nota de buen humor, no para con los chistes, ni de hacer reír a quienes lo rodean. Sobre el éxito del Lollapalooza, la llegada de The Weeknd al país y el título de la nota en Billboard, contraataca: '¡¿El nuevo rey del pop?! ¡Qué manga de mentirosos! Se podrían quedar en Córdoba los del festival [ríe]. Mirá, con lo último que pasó'.

-¿Qué te genera lo que sucedió en Olavarría?
-No me sorprende. El último show así de masivo lo di acá en Puerto Madero, cuando hicimos Demasiado ego [durante la grabación en vivo en el boulevard Rosario Vera Peñaloza, el 27 de febrero de 1999 ante unas 150.000 personas]. Tiene que ver también con lo del Indio eso, eh. Demasiado ego en el rocanrol es peligroso. No tengo nada en contra del Indio, pero me gusta más John Lydon [en alusión a lo que ve en ese momento en la revista]. Lo conocí a este, una vez me lo encontré. Del Indio, pobre. Es jodido que te pase eso. Tengo una anécdota con él. Me llamó a casa hace unos años y me sorprendió porque nunca tuvimos onda. Me preguntó si no había nada serio para mí. Hace poco me volvió a llamar y me tiró la mejor. Me dijo que los argentinos no me merecían. En ese momento, los medios habían dicho cualquier cosa sobre mi internación. Él ahora no la está pasando bien.

-¿Qué le dirías al Indio?
-Que se deje de joder, que la pase bien, que venda la casa esa que tiene y que rocanroleé. Eso es lo que a él le gusta. Le diría que tenga a Skay al lado. A mí me gustaban los Redonditos.

-¿Y vos? Mucha gente te quiere ver en un estadio.
-A este disco me dan ganas de hacer lo más fino en el sentido de la producción del vivo. El otro día estuvo bastante bien. Tocaría acá, por ejemplo (NdR: refiriéndose a la pileta del Hotel Faena) o en el Colón. Quiero que se entienda todo. Yo nunca le di mucha bola a la voz, y el otro día sí lo hice (NdR: por su presentaciòn en Caras y Caretas). Es muy importante la voz, la gente compra los discos por eso. Es una cuestión 'sine qua non'. Si no escuchás la voz, la música no te dice nada. Ahora quiero hacer un disco de rocanrol. No sé si algo tan sencillo como 1, 2, 3 va. En realidad, digamos mitad rocanrol y mitad, no sé, ponele tecno o algo así. Algo como Modern clics. Hacer sonar las máquinas. Meterme en un cuarto con Blaney y hacer cosas raras y nuevas.

-¿Qué te parece que está pasando con la música de hoy? Hay muchas más facilidades para grabar y tocar.
-Me parece que falta algo. Tocar mejor los instrumentos. Ahora es todo una bola de luces y no veo música. ¿Qué te puedo decir? Corazón falta, y eso no se enseña en ningún lado.

-¿Notás que los teclados y las programaciones han ganado mucho terreno por sobre las guitarras en los últimos años?
-Puede ser. Mirá, si tocás el piano bien, suena bien. ¿Qué más te puedo decir? Siempre va a haber ideas para todos los instrumentos. Pero está bueno también que los teclados avancen. A mí, Génesis me encanta, por ejemplo, y hay gente que dice que es viejo y que esto y lo otro. ¡Prince también! Quiero decirte que cualquier instrumento es instrumento y no creo que la guitarra sea el único del rock. Yo fui profesor de piano a los 11 años. De eso soy maestro, no por hacerme el canchero, pero te toco una de Chopin. Toco en serio. De los demás, vemos.

El creador de La hija de la lágrima pierde la noción del tiempo cuando está frente a un instrumento. 'Pasame el iPad', le pide a Tato, su asistente. 'En casa tenemos 11. Un día abrió uno para ver qué había adentro' , agrega Mecha. Cuando toma la tablet, abre inmediatamente el sampler de Garage Band y entona 'Oh, oh, oh, la vida me engañó', para luego alterar la tonalidad con el vocoder.

-¿A quién escuchás a la hora de recibir consejos?
-¡A Mick Jagger! (risa). Y a Keith Richards, que es un poco más simpático. No sé si escuchaste cuando dijo “¡El fabuloso Charly García!” Fa-bu-lo-so (Ndr: sucedió durante las presentaciones de los Rolling Stones en La Plata en 2016). El otro día leía una revista que tenía una nota a Dylan. El reportaje era muy gracioso y hablaba de su último disco (Triplícate). El álbum está bueno y el giro que toma el tipo está muy bien. Se puede esperar cualquier cosa de él. ¡Y de mí también!

-¿Además de los Stones, a quién sentás en una mesa con vos si pudieras elegir?
-A los Kinks. Anotá: a los Byrds, y Nash está bien, pero el último disco de Crosby es divino. Bueno, obvio, ¡cómo no me va a gustar George Harrison! En casa se escucha mucho Todd Rundgren o Simón & Garfunkel. Me encanta James Taylor, que viene ahora. Me gustaría tocar de nuevo con él. Haría la música de la película de algún pianista como Elton John en algún momento. De la Argentina me gustaba tocar con Gustavo, a quien yo quería mucho. También invitamos a Pomelo (carcajadas).

-Ahora que compusiste la máquina, ¿Sos feliz?
-¿La máquina fue lo que más te pegó?

-Sí, y Amigos de Dios.
-La Máquina de Hacer Pájaros, decía yo. Esa banda sí que era grosa, no como las cosas que hay ahora.

-¿Qué querías expresar con las canciones de Random?
-Las desgracias que pasan en el mundo. De las guerras y las cosas que no están bien y que hace mal Dios, si es que existe. Habría que preguntarle eso a Palito. Él es un gran amigo y me dio una mano cuando más lo necesitaba. Y eso que no éramos cercanos. Vino ahí, apareció, y esas son las cosas importantes que pasan al final. Palito me sacó de la clínica. ¿Vos sabés lo que es estar encerrado por tu propia familia? Eso está también en el disco. Hablo y canto sobre eso. ¿Que te encierre tu mamá? Dejate de joder. Y que te saquen la plata, peor.


Por: Santiago Torres
Foto: Nora Lezano
Fuente: Billboard Argentina
Edición: Hernán para Cinema Veritè

miércoles, 12 de abril de 2017

Charly García en Revista Billboard de Abril, el primer reportaje en años


Charly García eligió a Billboard Argentina para romper el silencio después de la publicación de 'Random' –su primer álbum en siete años–. “Ahora es todo una bola de luces y no veo música. ¿Qué te puedo decir? Corazón falta, y eso no se enseña en ningún lado”.
Además, Chuck Berry, Indio Solari, El Bordo Oficial, CNCO, Lollapalooza Argentina, David Byrne, The Clash, Miss Bolivia, Tony Levin Official Page, Lyor Cohen (director de YouTube), Sofia Reyes, Salta La Banca y más. Conseguila en tu kiosco.
Hernán para Cinema Verité

jueves, 30 de marzo de 2017

Colegas músicos opinan que les pareció Random el último disco de Charly García

Esto es lo que dijeron los colegas de Charly García cuando se les preguntó por el último disco del astro, Random (ordenados alfabéticamente):


Andrés Calamaro: Aunque Charly no tiene el argumento vocal que tenía en Seru Giran y antes, aunque tampoco tenga los dedos para tocar destacados pianos, el disco es un buen disco. Creo que este es el disco que tenía que hacer. Debía un disco así, con buenos coros, armonías y encanto. No escucho un disco tantas veces seguidas desde no sé cuándo.

David Lebon: Me gustó porque cantó suave, hizo cosas lindas, tranquis. Esta bueno y estoy re orgulloso de él.

Fabián Von Quintiero: Es un disco tranquilo, parecido a Parte de la religión.

Fito Páez: Es una obra salvaje y refinada como un cuadro de Pollock o Basquiat. Surgida de un espíritu caótico, en llamas.

Guillespi: Canciones que exploran sonoridades nuevas. Su voz ahora convive con la de Rosario Ortega y sus letras nos siguen hablando de lo que les pasa a todos. Cuando se esperaba un material caótico, Charly vuelve a sorprender con un disco prolijo y bien tocado.

León Gieco: Escuche "La máquina de ser feliz”. Es una canción hermosa, de esas inconfundibles de Charly.

Lito Vitale: Me gustó, tiene canciones que me gustan, y algunas hasta me emocionan. Me parece que tiene aciertos, cosas que muestran esa cosa sensible de artista que el tipo tiene.

Nito Mestre: ¡Charly querido, me sumo a la alegría de todos!

Palito Ortega: Es hermoso, como siempre sorprende con canciones hermosas.

Raúl Porchetto: está increíble.

Roberto Petinatto: Me parece muy bueno, un gran disco dentro del estilo de él. Un tipo que, si bien ha tenido todo tipo de inconvenientes de salud, sigue produciendo. 

Hernán para Cinema Veritè

viernes, 17 de marzo de 2017

Super intimo volvió Charly García con un emotivo show

El fuego sagrado de un mito
En su regreso a los escenarios, el músico concretó la primera presentación de Random, su nuevo CD. Pero los 400 fanáticos que llenaron la sala también pudieron disfrutar de sus clásicos, desde “Yendo de la cama al living” hasta “No llores por mí, Argentina”.


Y una noche, Charly García volvió a bajar de los cielos. En una movida sorpresiva, improvisada e inesperada, anunció ayer al mediodía que se presentaría en la sede de la calle Sarmiento de la sala Caras y Caretas. Antes que acudir al Faena o a cualquiera de los aforos en los que juega de residente, el músico eligió una de las principales vitrinas de la música popular y el under porteño. Este show no sólo significó su regreso a los escenarios, donde se lo vio por última vez como invitado del recital que Raúl Porchetto ofreció en el Teatro Coliseo, en septiembre de 2016, sino al Centro de Buenos Aires. Así que en apenas un tris, los 385 asientos con los que cuenta el teatro quedaron en manos de un séquito incondicional de fans al que no le tembló el pulso al momento de pagar los mil pesos que valía el ticket. Incluso la prensa, para poder ingresar, también debía comprar la entrada, por decisión del equipo del artista, quien corrió con la organización del evento en esta ocasión.

“Pan y vino, pan y vino. El que no grita García para qué carajo vino” o “Poropopó, poropopó, ésta es la banda de Say No More”, fueron algunos de los gritos de guerra de los seguidores de Charly, tanto afuera de Caras y Caretas, donde un grupo numeroso de público se apostó para escuchar el recital, como adentro de la sala. Una vez adentro, envuelta en un clima próximo a la celebración de una eucaristía, la audiencia no dejaba de manifestar su alegría por lo que estaba por disfrutar. Al punto de que algunos de los espectadores, entre los que se encontraban músicos locales en cuyos proyectos se percibe la huella del astro, como es el caso de Turf, Banda de turistas o Indios, no daban crédito de lo que estaban por ver. Y si. Luego de algunas recaídas y especulaciones recientes, nadie ponía sus fichas en el pronto regreso del bigote bicolor. Tampoco apostaban a que el recital comenzaría cerca de la hora esperada, a la luz del precedente de retrasos, suspensiones y caóticos conciertos que legó el cantautor en un pasado no tan remoto.

Si bien el show estaba anunciado inicialmente para las 21 hs, García desembarcó en el escenario 45 minutos más tarde. Precedido por una imagen que reproducía el choque del segundo avión en las Torres Gemelas. Una vez que su banda, conformada en esta encarnación por Fabián Von Quintiero (teclados), Rosario Ortega (coros), y sus sempiternos músicos chilenos Kiuge Hayashida (guitarra eléctrica), Toño Silva (batería) y Carlos Gonzázlez (bajo), aparecieron delante del público, el artista los secundó y se ubicó en su teclado. No sin antes recibir una gran ovación, sustanciosa y desbordada de emotividad. Luego de interpretar “La máquina de ser feliz”, primer single de su más reciente álbum, Random, publicado el 24 de febrero pasado, Charly se colgó la guitarra, sin abandonar la silla, para hacer “Ella es tan Kubrick” (acompañada por una imagen que rescató una de las escenas de 2001: Odisea del espacio). Y a éstas les siguieron “Primavera”, “Rivalidad”, “Otro”, “Lluvia”, “Believe”,  “Amigo de Dios”, “Spector” y “Mundo B”.

Hasta este momento, y amparado por una banda de lujo, el músico (quien en la tarde del miércoles había realizado el primer ensayo del show, y antes de subir al escenario reveló que se encontraba nervioso) repasó todo el repertorio de Random. Esto significaba que el de anoche era la primera presentación formal –para no decir oficial– de su nuevo disco. Y vaya que se lo vio, pese a sus 65 años y a las secuelas de sus excesos, como en sus mejores épocas. Al menos emocional y artísticamente. Aparte de recurrir a ese humor al borde siempre de la ironía, con el que aludió a una carta (ficticia) que le mandó Yoko Ono, fue fiel a los arreglos de las canciones y a sí mismo. Lo demostró una vez que terminó de tocar su décimo tercer álbum en solitario, al disparar toda una artillería pesada de clásicos. Si Caras y Caretas ya navegaba en el limbo de lo imposible, con “Yendo de la cama al living”, “Me siento mucho mejor”, “Asesíname”, “No llores por mí, Argentina”, y “Tu vicio”, se prendió fuego. Uno sagrado, y durante poco más de una hora. Así que Charly García, el más emocionante, está de vuelta.

Por Yumber Vera Rojas Para P/12 PH: Sandra Calandrino

La carta que Charly publicó en Facebook a las 17:40

"Queridos Fans:
Harto de las religiones que no unen a la gente, y sospechando el final de este planeta, me aboqué en la fabricación de una maquina que traería felicidad a Charly.
Charly, gente que divide el mundo, con paredes “THE WALLS”
Su símbolo es un pescado. “Lennon era mas famoso que Cristo” y el no estaría ajeno a esto. El sacrificio de este mártir, que dijo “TODO LO QUE NECESITAS ES AMOR”.
Yoko Ono, me mando una carta… decía “un sueño que soñas solo, es solo un sueño, un sueño que soñamos juntos, puede ser una realidad”
WAR IS OVER"


Lista de temas:

La máquina de ser feliz
Ella es tan Kubrick
La primavera
Rivalidad
Otro
Lluvia
Believe
Los amigos de Dios
Spector
Mundo B
Yendo de la cama al living
Asesíname
Me siento mucho mejor
No llores por mí, Argentina
El aguante

miércoles, 15 de marzo de 2017

Rosario Ortega: “Charly es un genio, de esos que aparecen muy cada tanto”.

Rosario  acaba de cumplir su gran sueño: grabar un álbum junto al genial Charly García. 
Instalada en Palermo Chico, muy cerca de Julieta, su hermana mayor, Rosario encara esta primera parte del año a pura novedad. El lanzamiento de Random, su primer disco de estudio junto a nuestro prócer del rock, el gran Charly.


–¿Cómo fue el proceso de grabación del álbum?
–Diferente. Primero porque nunca fue pensado como tal, sino que se fue armando con base en los encuentros en el estudio, con mucha improvisación y creación sobre la marcha. Charly no es metódico en nada. Es muy difícil, por ejemplo, hacer tandas de voces o de guitarras con él. Quizá está con el piano, se aburre y enseguida agarra los sintetizadores. Es como un niño en eso. Y quizá vos pensabas que esa era la toma de las voces y te quedás ahí parada, cantando sola (risas).

–¿Tuviste que sacarle la imagen de ídolo para trabajar con él?
–No. Pero porque jamás lo vi así. La verdad es que nunca tuve ídolos. A Charly lo respeto muchísimo, lo admiro un montón pero no tengo ese culto o adoración que suelen tenerle muchos. No lo veo como a un Dios indestructible. Sí como a un genio, de esos que aparecen muy cada tanto.

–¿Conociste también su famoso lado B?
–Mmm, quizás alguna vez que se haya perdido en el hotel en una gira, o ciertas locuras sobre el escenario, pero nunca nada grave. Conmigo jamás fue desubicado ni muchísimo menos. Siempre sentí su respeto y se lo re-agradezco. Desde que empecé a trabajar con Charly, lo que más quise fue grabar un disco con él. Me encantaba cantar en vivo pero no dejaba de sentir que eran canciones hechas, que ya habían sido cantadas por otra gente. Soñaba con cantar temas que no se hubieran escuchado nunca. Y se me cumplió. Lo proyecté y ocurrió. Y siempre le estaré agradecida a él por haberme hecho partícipe de algo así.

–¿Te pesa el qué dirán? ¿El “canta con él por ser la hija de Palito”?
–Al principio quizá sí. Pero después entendí que para la mayoría de la gente en las redes, la diversión pasa por tirar frases de ese estilo. Ya estoy inmune a eso. Igual, debo decir que recibo muchos más mensajes positivos que negativos. Si hay algo de incomodidad que siento por estar ahí es sólo por esa culpa general que tenemos a la hora de ocupar un lugar. No sé bien cómo explicarlo, quizá porque es más un mambo mío que otra cosa. De cualquier manera, sé que tengo todas las condiciones para cantar junto a Charly. Y también lo digo con muchísimo respeto a Hilda [Lizarazu] y a todas las cantantes que estuvieron antes con Charly. Pero insisto: no me siento una ladri cantando con él, para nada.

Por: Francisco Ganduglia
Ph: Sebastián Arpesella
Nota Completa: El Planeta Urbano

viernes, 10 de marzo de 2017

Random, un caso de ética musical llevada al extremo

Estaba esperando encontrar una crítica de Random que cuadre en alguna medida  con lo que yo pienso.  Como no soy escritor (ya lo habrán notado) y mucho menos puedo hacer un análisis objetivo sobre cualquier tema que concierna a Charly García, les comparto la que escribió Martín Zariello.
Martín es el autor Marplatense de “No bombardeen Barrio Norte” uno de los últimos libros sobre la obra de Charly García (ademas es el responsable del blog http://ilcorvino.blogspot.com.ar).

Sobre la historia de Random:
Siete si se cuenta la edición oficial de Kill Gil en el 2010. Una década si nos remontamos a la versión filtrada de ese mismo álbum en el 2007. Lo cierto es que desde 1972 nunca este país había pasado tantos años sin acceso a las canciones nuevas de Charly García. Argentina podría dividirse (una vez más) entre los que creen que esto es traumático y los que ni siquiera se enteraron. Viva la rivalidad.
Es imposible extraer el disco del contexto en el que se graba y se edita. Probablemente lo sea con todos los discos, películas y libros que existen, pero Random no es cualquier cosa. García no toca en vivo desde marzo del 2014 (show en el marco del Cosquín Rock). A partir de ahí comenzó una etapa de poco contacto con la prensa y apariciones esporádicas en recitales de amigos (Fito, Lebón, Juanse, Palito). Episodios como la muerte del Negro García López, su operación de cadera y las internaciones de diciembre último confluyeron para instaurar una preocupación real con respecto a su estado de salud.
En este país a los miedos clásicos (la muerte, el desamor, quedarse sin trabajo, no clasificar al Mundial) habría que sumarle el miedo a que se muera Charly García. 
Además la figura de Charly parecía haber perdido cierto terreno en el imaginario del rock argentino. El consenso post-mortem con respecto a las obras de Spinetta y Cerati dejaba a la de Charly, todavía en tránsito, en un lugar incómodo. Además la proliferación de espectáculos retrospectivos (El concierto subacuático, 60X60, La dimensión desconocida, Líneas paralelas) expuso al repertorio a un desgaste puntual, que hizo más evidente la ausencia de creaciones nuevas.
Aunque decir que García no hizo canciones desde el 2009 a esta parte sería un equívoco. Que fuera de un círculo muy específico de "aliados” casi nadie les haya prestado atención es otro tema. La primera fue “Deberías saber por qué”, single del Regreso del 2009, que lo mostraba en un registro algo impersonal para su habitual grado de predominio como autor. La segunda fue tocada en los shows del 2010 pero no apareció nunca más en las listas: “La medicina del amor”. Después hubo covers (“Venus”, de Televisión; “Desolation Row”, de Dylan), cuya mayor virtud tal vez era la elección del tema pero no su ejecución. De hecho “La máquina de ser feliz”, tema estrenado oficialmente el 5 de febrero pasado, ya cuenta casi con un millón de visitas en YouTube (una nimiedad para un artista de moda; un buen número para un músico de la generación de Charly) mientras una versión demo que García cantó del mismo tema dos años atrás en Viudas e Hijas del Rock and Roll (Telefé) hasta hace poco contaba con menos de treinta mil reproducciones. 
En medio de ese clima desfavorable comenzó a circular la versión de que García estaba grabando un disco con canciones nuevas. Esto ya se había dicho ni bien García volvió al ruedo en el 2009 (Palito hablaba de canciones compuestas y grabadas en el estudio de su quinta), pero volvió a cobrar fuerza, a partir del 2013/14. De hecho Samalea contó que le dio el demo a Joe Blaney hace un par de años (Blaney, confundido por el packaging que había armado García, contestó: “¿Qué mierda es esto?”). Los blogs de fans y grupos de Facebook que siguen el derrotero de Charly con el interés que ya no le dedica la prensa especializada (http://elblogdecharlygarcia.blogspot.com.ar ,  https://www.facebook.com/Partedelareligion) publicaron la lista de temas, con leves variaciones en los títulos, un par de veces.
Sin embargo, a excepción de sus allegados más íntimos, nadie sabía muy bien cómo eran los nuevos temas de García. Y si gracias a YouTube se conocían versiones inconclusas y precarias que Charly había mostrado por ahí (tocó “Ella es tan Kubrick” previo a su homenaje a Cerati en la Televisión Pública, durante el 2014 y “Lluvia” en el programa Net de Fox Sports, en 2015), tampoco se sabía cómo iban a sonar en un disco. En su libro de memorias, Fito Páez cuenta un episodio cuya estructura remite a la de ciertas enseñanzas orientales. El 17 de noviembre del 2015 visita a Charly en la clínica, quien se encuentra ahí después de la operación de cadera. Charly invita a Fito a escuchar el disco nuevo y le dice que lo va a grabar en el Hotel Faena y que después liquidaría el asunto en los estudios Criteria (Miami), con Joe Blaney. Una vez terminada la escucha, Fito, entusiasmado, le dice que “hay que grabarlo ya”, refiriéndose al trabajo con los músicos, la mezcla y la producción que habían mencionado un rato antes. “No, ya está hecho” fue la respuesta de Charly.
Para terminar esta combinación de sucesos desafortunados García no tenía contrato con ninguna compañía discográfica, lo que nos lleva a preguntarnos si un tipo como Charly García no se merecería un poco más de lo que tiene, es decir, un trato más digno de parte de quienes se hicieron ricos con su música. Es más, hasta hace poco García ni siquiera tenía un canal VEVO en Youtube o una página oficial en Facebook, datos algo superficiales, es cierto, pero que también hablan de cierta indiferencia de la industria hacia su obra. Por eso algo tan burocrático como su firma con Sony, en los primeros días de este año, para muchos fue similar a la realización de un acto de justicia.

El disco
La impresión general que causa Random, incluso en personas que no son muy fans de Charly, es que sus canciones, independientemente del gusto de cada uno, son verdaderos tesoros para un tiempo signado por la pérdida de los cánones culturales del siglo pasado. Muchos comentarios en YouTube (probablemente alguno de los usuarios jamás haya escuchado a Charly), celebraron la aparición de “La máquina de ser feliz” en “tiempos de Marama o Agapornis”. En ese sentido la celebración del disco como un hecho moral y utilizado para rebajar otras tendencias musicales implica un distanciamiento si es que los fans de Charly no queremos caer en posturas algo anacrónicas. En todo caso Random es un caso de ética musical llevada al extremo. Es Charly García mientras “la Parca empuja” pero haciendo música. Una vez más, claro, pero cuando parecía que de verdad su obra había sido clausurada. El hecho de que se haya hecho cargo de casi todos los instrumentos tampoco puede pasar de largo (lo acompañan Rosario Ortega en coros, Samalea y Toño Silva en batería y Kiuge Hayashida en guitarras). Es el hilo que lo conecta con Yendo de la cama al living, ahora con algunos puntos más en la escala épica. 
El adelanto del disco, “La máquina de ser feliz”, suponía un trabajo quirúrgico de producción. Más allá de las polémicas sobre si el tema era una obra maestra o una mierda (sólo hace falta acceder al archivo para entender que la carrera de Charly siempre generó grandes amores y grandes odios), la disyuntiva que planteaba Random estaba en el equilibrio entre la esencia (camaleónica, intacta) de Charly y la producción de Joe Blaney y Nelson Pombal (al parecer el trabajo de mezcla del primero se acotó a “La máquina…”, quien en ese plano ejerció el rol de soldado de Charly fue Pombal). Es decir, por un lado Kubrick, Chopin, la capacidad única para decir “inocencia artificial” y conmover. Por el otro, el mastering de Ted Jensen, un sonido “apto para todo público” frente a la crudeza intervenida de la era Say No More, cuya huella más significativo en “La máquina…” se encuentra en el procesamiento de la voz de García, algo usual en discos de otros artistas que en este caso resultaba algo ominoso. En un principio.
Habría que rastrear bastante para encontrar el último disco que causó tal expectativa colectiva. Escuchar Random se asemeja, entonces, a desactivar una bomba pero también a recibir unos últimos e inesperados minutos de adolescencia. Enumerar las canciones, después de tantas reseñas atinadas, sería algo redundante. Sólo decir que “Mundo B” es un tema que pudo haber entrado en Kill Gil (lo tocaba en el 2005) y que “La primavera”, con otra letra e instrumentación, era conocida en algunos audios piratas como “El hombre de atrás”. Tal vez la clave se encuentre en que ese conflicto entre esencia y producción, salvo algunas excepciones, está resuelto de una manera efectiva y por momentos conmovedora. Incluso Random es un disco con la impronta típica de su autor (melancolía, oscuridad) pero cuenta con una frescura que permite que las canciones se deslicen por una cinta imaginaria. El tiempo, verdadero aliado de Charly García, ahora naturalizó y le otorgó cierta belleza  a esos climas enrarecidos que tanto molestaban en 1996 (voces que dicen algo que no se entiende, disonancia, en fin, “caos”).
La era post Palito generó una duda que es parte del mito de origen del rock: la sospecha de que el artista (McCartney, Dylan) había sido ¡cambiado! por otro. “¿Quién es la persona que está ocupando el lugar de Charly García?” se preguntó Fabián Casas en un texto con un título elocuente: “La venganza de Palito”. Random es la verificación de una vigencia insoportable.
Por último sólo quería acotar que es simplemente gratificante y glorioso escuchar en febrero de 2017 a García quejándose de la gramática de los celulares en “La Primavera”, interviniendo la lírica de una canción de amor en “Spector” con el verso “Yo te mostraré el camino entre la cana y los demás”, puteando en ese hallazgo sintético llamado “Otro”, sampleando sus quejidos en el minuto 1:47 de “Rivalidad”, mandando que “toda esta mierda sucedió el día que Tinelli nació” en “Los amigos de Dios” y que “los muertos están de moda” en el “Mundo B”, dándose el gusto de adecuar “Full Metal Jacket” a la métrica de una canción rock-pop, jugando a ser un Beatle, mostrándole a las nuevas generaciones cómo se hace un fade-out, hallando por enésima vez el estribillo ecuménico (“cambiarme, baby, cambiarme baby” de la ya mencionada “Rivalidad”)), haciendo el mundo mejor con su entrañable colchón de teclados , desconociendo por completo la corrección política y las modas, citando melodías propias y ajenas hasta comprender que Random no era cualquiera cosa sino justamente eso: un paisaje sonoro aleatorio, donde caben Phil Spector y Frédéric Chopin, Sui Generis y Cómo conseguir chicas, el constant concept y Erik Satie. Un lugar donde Charly García siempre estará vivo.

Por Martín Zariello

El “objeto” Random
Voy a agregar algo en lo que Martín no se explaya y es en el arte de tapa.
Realizado por García, es un collage expresionista, bien conocido por los que lo seguimos y que se puede apreciar al máximo en su libro “Líneas Paralelas”. En este caso hay una figura femenina pintada sobre la foto de la cocina que sería la de su departamento de Coronel Díaz. Detrás hay  un caos gráfico.
Además incluye en el dorso un gran pez pentecostal calado cuyo centro es el ojo de Charly que nos mira desde el sobre interno. Otro punto interesante en el arte interno del disco es que toda la tipografía esta tachada, incluidas las letras de las canciones y los agradecimientos (exepto las dedicatorias a Maria Epumer y a el Negro López), posiblemente sea un homenaje a David Bowie que uso el mismo recurso en su disco Heathen.



Hernán para Cinema Veritè