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martes, 26 de noviembre de 2019

Fernando Samalea edita “Nunca es Demasiado”, el cierre de su trilogía autobiográfica

El libro cierra la trilogía que comenzó en "QUE ES UN LONG PLAY" (2015) y continuó en "MIENTRAS OTROS DUERMEN" (2017) y abarca el período 2010-2017. Como los dos sucesores, contiene más de 500 páginas y 32 especiales para fotografías.
Un relato cronológico del período 2010-2017, acerca de García & The Prostitution, el francés Benjamín Biolay, el Sexteto Irreal, la Orquesta Hypnofón, el inglés Phil Manzanera, CocoRosie, Los Quietos, los norteamericanos de Electric Gauchos y Tiny Orchestral Moments, el Mototour sudamericano con Marina Fages, Diego Frenkel, Tony Levin, el mundo Ortega, los periplos motociclísticos, la alquimia de los cócteles y los álbumes de bandoneón, entre muchas otras cosas vividas por el autor.


Odisea en Sunchales

Después de la tempestad, viene... otra tempestad. De cómo pasar de motociclista de carreteras a golpeador de maniquíes. The Prostitution en todo su esplendor.

En lo que respecta a las costumbres, nuestro Héroe Nacional solía monologar con onomatopeyas y expresiones faciales que bien merecerían un Oscar, mientras cuatro o cinco lo escuchábamos rodeando un sofá. Las discrepancias no eran habituales. Charly García se sabía único en su especie. Tenía con qué para liderar una cruzada y desarrollar sus “principios monárquicos”, sin el más mínimo reparo en mostrarse como fuese delante de todo el mundo.
Éramos una especie de familia, aunque quizá no de las que fomentan encuentros culinarios los domingos, llevan niños de picnic o contratan seguros médicos.

—La puesta la va a hacer Renata Schussheim, you know? ¡Ojo al piojo! —agregó—. Y mandamos un trencito eléctrico por el escenario, como si cada uno fuese una estación con instrumentos o whatever. Luego ponemos maniquíes de minas y sale el concepto de La nieta de la lágrima, con sonido estéreo de perspectiva cerrada... ¡¡¡Ughhh!!!
—...
—Podríamos llamarnos Los Incapaces. O si no, Los Influenciables, ¡ese me gusta más! —gritó abriendo las manos a modo de coreografía.

Sus planes tronaban a paso firme, como el avance de un ejército. Aunque en su boca sonasen a mitos anteriores a Adán y Eva, sabíamos que se cumplirían de una u otra forma. Mi testimonio será acaso humilde, pero no menos imparcial. Era el lunes 19 de septiembre de 2011 y estábamos a punto de actuar en el Club Unión de Sunchales —una pequeña ciudad santafesina—, como parte del Festival Prevemusic. Se había anunciado también a Vicentico, Ciro y los Persas y Las Pastillas del Abuelo. El líder de The Prostitution, prometiendo con bombos y platillos “un recorrido por toda su historia”, ya había superado la mediática recuperación en la quinta de Palito Ortega, dos años atrás. A veces, parecía darle la razón a los malpensados y dejaba aflorar el Satanás que todos llevamos dentro, como en sus épocas de rubio teñido, cuando aseguraba que el secreto de la felicidad era “menta, agua y dos hielos” y cada reportaje suyo cobraba carácter de diatriba. Pero sus dotes artísticas continuaban midiéndose con las de los grandes de todos los tiempos, a través de melodías y armonías que generaban emociones únicas en los receptores neurológicos.
¿Quién podría negarlo? Nuestros inconscientes colectivos estaban abarrotados de canciones de Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros, Serú Girán o sus discos solistas, que le daban quórum para autoproclamarse Emperador del Universo. Además de sentido del humor, tenía mucho magnetismo y algo de conde Drácula, pero sin disimular una dosis de ternura. Estar en su órbita podía impactar tanto como presenciar un accidente.
Tras innumerables cambios de managers y productoras, no sorprendería que ocupase otra vez las páginas policiales. Ciertos editores amarillistas ya estaban regocijándose, enviando al acecho a cuanto periodista especializado en golpes bajos se preciase de tal. Pachorra, un antiguo asistente de la época de Los Enfermeros, se desempeñaba ahora como organizador. O al menos eso intentaba. Bonachón, de ojos vivaces, nariz ancha y aspecto de Pedro Picapiedra, solía facilitar todo pedido excéntrico de García. También había entrado en escena otro sujeto, calvo y treintañero, como manager personal, un cargo que bien podía elevarlo al nirvana, librándolo de todo sufrimiento en vidas futuras, como exactamente lo contrario. El hecho de desempeñarse en ello era algo que únicamente él podía defender. Paladín de la falta de tacto, acostumbraba tomar el rostro de Charly y besarle ambas mejillas, proferir epítetos como los que suelen usarse con un bebé y afectar la voz con dudosos “holis” y “chuchis”. Lo hacía sin advertir que, tratándose del destinatario, bien podía recibir una granada o un chorro de lanzallamas como respuesta.
Desde hacía un par de meses, yo me había sumado a The Prostitution como bandoneonista y vibrafonista, aunque no lo fuese en ninguno de los dos casos en el sentido ortodoxo. Apenas tenía escrúpulos en llevar esos motes. El grupo se completaba con los fieles chilenos Kiuge Hayashida, Toño Silva y Carlos González, mis excompañeros Carlos García López y Fabián “Zorrito” von Quintiero, y la joven cantante Rosario Ortega, más el anexo del trío de cuerdas que conformaban Alejandro Terán, Julián Gándara y Christine Brebes. Haciendo gala de un humor corrosivo (aunque con cariño), el Artista solía llamar a los transandinos “Red Hot Chile Peppers” o “Los Mineros”, refiriéndose al caso reciente de los treinta y tres operarios chilenos que habían quedado atrapados en una mina y fueron rescatados de forma cinematográfica ante los ojos del mundo.

Al convocarme en ese rol, García había sugerido que tocase además algunos elementos electrónicos. Sin embargo, que haya llevado unos pads al primer ensayo no pareció convencerlo demasiado. Se paró unos segundos frente a mi set y, levantando luego el dedo índice en señal de clarividencia, esbozó:

—Vos tendrías que tocar con un maniquí de mujer... No, no, pará, con uno solo, no. ¡Mejor con uno y medio!
—¿Perdón? ¿Cómo? ¿Qu’est-ce que tu dis? —respondí sin entender.
—Claro, traemos un maniquí y le ponemos sensores o un cataflón en la cabeza o en el culo, por ejemplo, y vos le das con un caño con palitos de batería, disparando sonidos o la chofla de la lora con un chufli-chufli y listo... ¿Te va? —propuso, haciendo la mímica de enchufar un cable.
—Ehhh... No es lo más romántico o caballeroso que haya hecho en mi vida. Mmm..., no sé qué van a pensar las chicas. Pero, dale, muchacho, por vos lo que sea.
—¡Bien! ¡Así me gusta! Tiene que ser uno y medio, sí o sí. Una mina completa y otra por la mitad, de esas que son solo piernas de la cintura para abajo, ¿okey? —dictaminó, emparentándose a Arquímedes o a Copérnico y sus fórmulas cruciales para el destino de la humanidad.

No pasaron ni quince minutos hasta que observamos al bueno de Mauro Rogatti, uno de los roadies, entrar con tal requerimiento. Ubicamos el “maniquí y medio” a un costado del vibráfono, para colocarle los sensores en el cuello, en la muñeca derecha y en la pierna. Luego, elegimos con paciencia los sonidos del módulo Alesis D4. ¡Estaba transformándome sin quererlo en el primer instrumentista golpeador jamás cuestionado por ello!
Yo había llegado a Sunchales a bordo de la flamante motocicleta La Idílica. Circulé por la ruta 34 durante varias horas hasta alcanzar el kilómetro 228 en la localidad de Rafaela, donde se alzaba el Hotel Campoalegre, asignado a nuestra comitiva.

—¡Qué nave, Fer! —elogió el Negro García López cuando entré en el estacionamiento al aire libre y nos encontramos por azar.

Detuve el motor, me quité el casco blanco, lo enganché en el manubrio, apoyé los guantes de cuero en el tanque y nos dimos un abrazo. Él había llegado la noche anterior junto a su novia Daniela Doffo, que era guitarrista y cantante del grupo femenino Amas de Casa. Dicho sea de paso, la chica portaba una sonrisa permanente que contagiaba buenaventura.

El Campoalegre era una mole de tres pisos, con paredes ocres y bermellón y techo metálico a dos aguas. Se alzaba en medio de la nada, a cincuenta metros de la carretera. Cada habitación tenía una pequeña terraza hacia el exterior. Amenizamos la espera de la prueba de sonido paseando junto a Terán, su esposa Ladymaría y la violinista norteamericana Christine. Vivaz, encantadora y de comportamiento temerario, la jovial Brebes había abandonado sus tierras natales seducida por los barrios porteños y el mundo del tango. Deambulamos por Rafaela bajo el sol de la tarde, rodeados de árboles, casas bajas con vestigios del siglo XIX y edificios de los setenta. Había poca gente a la vista en La Perla del Oeste, solo jóvenes paseando sobre ciclomotores ruidosos cada tanto. Ingresamos en un bar del bulevar Guillermo Lehmann, que conservaba intacto su adoquinado, para ocupar una mesa a la calle bajo un afiche de El secreto de sus ojos, la película de suspenso recién estrenada de Juan José Campanella, que protagonizaban Ricardo Darín, Soledad Villamil y Guillermo Francella. “‘Weitz’, estás como perro con dos colas”, le dijo Ladymaría a Alejandro, al escucharlo contar pormenores del concierto que escribía para su Orquesta Hypnofón, con la que había conseguido una reputación razonable. Conformaban una pareja de alto vuelo, que subrayaban con buenos atuendos. Al regreso, subimos hacia la suite de García. El Negro, con lentes Rayban y remera roja y blanca a rayas horizontales (a pesar de ser fanático de Boca Juniors), ya estaba allí y nos abrió la puerta. Empuñando una guitarra acústica, volvió a sentarse en el borde de la cama. La habitación estaba colmada de objetos de su huésped. Adoptamos la posición de loto sobre una alfombra rojiza, tomando Coca-Cola bajo el reflejo de las luces dicroicas. Con el violín de Christine fraseando, fueron sucediéndose canciones de Bob Dylan, Horacio Fontova (“Qué mañana rara”), y una de Tanguito llamada “Errol Flyn”, que nuestro líder entonó a viva voz, en calzoncillos, vistiendo una remera oscura y medias a rayas negras y violetas. Al resonar el último acorde, nos sorprendió:

—Soy “Charly” porque así me decía mi profesora de inglés en el colegio Dámaso Centeno de la avenida Rivadavia.
—Y, sí, lo british ante todo —acotó un anglófilo. —Sí, man. Yo me la pasaba escuchando discos ingleses de rock sinfónico. Aunque me gustaban más cuando tenían órganos y sintetizadores, o contaban una historia interesante, la mano Tommy, Quadrophenia o El lado oscuro de la luna. No tanto esos pomposos tipo Merlín, los Caballeros de no sé qué y el Santo Grial de Wakeman que te gustan a vos —agregó mirándome con picardía.
—¡Cheee, Rick es Rick! Probablemente el tecladista más grande del rock. De hecho, ni siquiera probablemente —contraataqué, defendiendo al integrante de Yes, el joven de larga cabellera rubia y capa con lentejuelas que escuchaba en mi niñez y adolescencia.
—Bue, a mí me cae mejor el de Génesis, Tony Banks —insistió.
—Y, sí, claro. Qué masa “Entangled”, de A Trick of the Tail, un tema divino: arranca en plan acústicas y clavicordios, se pone folk y termina con esos teclados superponiéndose.
—¡Eso mata, loco! Me copaba hacerlo con Serú o La Máquina. Agarrar una progresión e ir agregándole capas. Tony Banks, you know? O sea... los otros hablaban de guerreros o ángeles, que en realidad arrasaban en nombre de Dios —dijo, al límite de ponerse serio.
—¡Chuuucha la huevada! —gritó uno de los chilenos al entrar con un sombrero bombín en la cabeza y escuchar solo la última frase.
—Tocate una de Bowie, Charly, de las que hacíamos con Los Por Línea —propuso García López.
—Los de The Who, o el lado B de Abbey Road... ¡Esas son buenas suites en ritmo de rock! —remató el Artista, casi sin advertirlo, como hablándose a sí mismo.

De golpe, desde un iPad conectado a un parlante portátil comenzó a sonar la canción “Free Man in Paris” en la voz de Joni Mitchell. Al culminar, acercó su dedo curvo y alargado a la pantalla, buscó en las listas de iTunes y puso Highway 61 Revisited, de Dylan, al tiempo que ironizaba:

—¿Sunchales? ¿Lo qué? ¿Dónde estamos, loco? Esto parece la época de Sui, cuando viajábamos con un Citroën todo quemado por cualquier pueblo, antes de que grabásemos Vida. Con Porsuigieco también, nos íbamos en tren a no sé dónde, una desgracia...

Se refería a la formación que había reunido a Raúl Porchetto, Sui Generis, León Gieco y María Rosa Yorio a mediados de los setenta, bajo el mote “Porsuigieco y su banda de avestruces domadas”. La mitología hablaba de un debut en el Auditorio Kraft de la calle Florida, de ellos mismos pegando carteles de promoción por la avenida Corrientes, de varios viajes por el país y de un álbum testimonial precioso.

—Tocábamos “Entra”, “Todos los caballos blancos”, “La mamá de Jimmy”, “Iba acabándose el vino”, esa onda, “hipponeándola” por Tandil, Mar del Plata, B. B. y no sé dónde más. Me acuerdo de que nos moríamos de frío en medio del campo.
—¡Es lo más ese disco! —interrumpí, para luego preguntarle al estilo fan plomazo—: Charly, antes de que me olvide, hace mil que quiero saber, ¿dónde quedaba Phonalex?
—En el Bajo Belgrano. Bah, en Dragones 2250, casi seguro. Ahí grabé la primera vez, en Cristo Rock de Porchetto. Caíamos con el Gordo Pierre, que era una suerte de Danny Rose argentino. Después él nos llevó a las oficinas de Microfon y Talent, y así comenzamos la movida con Jorge Álvarez y el Bondo Billy Bond.

—Eso era por el centro, ¿no? —preguntó alguien. —Sí, en Sarmiento y Uriburu. En esa época, la de las portadas de Juan Gatti para el sello Mandioca, yo me compraba papel de armar en un quiosco y el tipo me gritaba “¡falopero!”, como si nada. Buenos Aires era una caretada, muy parecida a la letra de “Yo vivo en una ciudad”, de Pedro y Pablo. —¿Y dónde filmaron Rock hasta que se ponga el sol, cuando tocan con Nito, de día, y vos estás con el piano vertical? —volví a consultarle, haciéndome el documentalista.
—Por la cancha de Argentinos Juniors, detrás de la estación Arata.

Recordamos esa participación del dúo folk, cantando “Canción para mi muerte” en el Festival BA Rock —junto con La Pesada del Rock & Roll, Color Humano, León Gieco, Claudio Gabis, Arco Iris, Gabriela, Pescado Rabioso, Pappo’s Blues, Vox Dei y Litto Nebbia—, que había organizado la revista Pelo y supo eternizar en celuloide la productora cinematográfica Aries.

Dichas reuniones en habitaciones de hoteles acunaban momentos mágicos. Todos estábamos implicados de cierta forma. García tomó la guitarra, hizo los acordes re, si menor y fa# menor y se puso a cantar “Fabricante de mentiras”: “Él era un fabricante de mentiras / él tenía las historias de cartón / su vida era una fábula de lata / sus ojos eran lu...”, pero la interrumpió en seco para contarnos que el título Adiós Sui Generis estaba inspirado en Goodbye Cream, así como el look de galera, frac blanco y zapatillas que él mismo había lucido en los dos conciertos del Luna Park.

Luego, tomándola del diapasón, apoyó la acústica sobre la cama y pidió a los gritos:

—¡Denme un Tía María!
—Pero... ¿te parece? —cuestionó alguien con alma de médico.
—Dale, loco, que el peligro enaltece. Como decía Truman Capote: “No les creo a los que no se emborrachan nunca ni toman algún riesguito”.
—Charly, ¿vamos yendo a probar? —dijo Pachorra con timidez, asomándose desde la puerta entreabierta.
—Okey, señores, ¡a triunfar! ¡Meeechaaa! ¡Venííí! —llamó a su joven compañera.

Mientras ajustábamos las mezclas, ante las tribunas verdes y blancas aún vacías del Club Unión, García fue mostrando su perfil “problemático”. In crescendo. Quizá se vería afectado por la Luna llena en Escorpio. Vestía una campera oscura, con capucha blanca, y usaba los lentes negros de rigor. La puesta incluía una pantalla tras las tarimas, luces sofisticadas y una gran cantidad de velas anaranjadas. El parche del bombo de Toño mostraba el logo SNM, con las letras entrelazadas. Los asistentes caminaban entre nosotros y algunos curiosos permanecían inmóviles a un costado, cruzados de brazos, observando el espectáculo.

Veíamos a trabajadores con cascos amarillos moverse por el terreno, y a los de la Cruz Roja a la espera del público.

Se había preparado un video a modo de introducción, tapas de discos incluidas: el líder sentado en la vereda de la calle Vidt con Nito, el dibujo de ambos en Confesiones de invierno, con los Serú en la portada de La grasa de las capitales, fumando en Nueva York para Clics modernos, la pelirroja con el ramo de flores, su mano fibrosa sobre el teclado en diagonal y la gota de mercurio estilo huevo, entre otras. “Obertura”, el instrumental de La hija de la lágrima, oficiaba de fondo musical. Nos paramos de espaldas al recinto, para observarlo. Cuando finalizó, Charly se encogió de hombros y nos miró sonriente, como diciendo: “¿Todo esto pasó en mi vida?”. Para contrarrestar, el Zorrito comenzó con sus juegos de palabras y chistes, vistiendo remera de Iggy Pop and The Stooges. Por entonces, su emprendimiento gastronómico iba a la par del de la música, y solía inventar recetas con nombres fabulosos: “Hummus sobre el agua”, “The Jamones”, “Sweet Generis” o el “Flan Sinatra”.

—¡Callaos! A ver, mineros, vengan. Toquemos “El amor espera” —ordenó Charly por el micrófono.

Luego, cambiando de frecuencia, se acercó a Terán con su filmadora portátil para decirle con voz pausada:

—Estamos a un mes de ir a Nueva York y tocar allá. De alguna manera, es poder pasar a otro... a otro estrato.
—¡A otra dimensión! ¡Se van a abrir puertas multidimensionales! —lo entusiasmó el cuerdista.
—Bueno... Añadiendo intensidad de rodaje, se acercó al vibráfono haciendo un travelling con su cámara. Al ver el sombrero gris que yo tenía en la cabeza, proclamó: —¡Woody Allen on stage, camaradas!

Durante los siguientes minutos, caminó de una punta a la otra y mutó de micrófonos y posiciones al cantar “Los dinosaurios”, mientras Pachorra lo ayudaba a acomodarse sus auriculares in ears y a adosar el receptor inalámbrico al cinturón del pantalón. Luego se tomó un buen rato junto a Fabián, para definir ciertos sonidos en el Nord Lead. De repente, mirando las teclas con la atención de un concertista, tocó la parte B de “Adiós Nonino”, la obra de Astor Piazzolla. Una rareza en sus costumbres, aunque recordé que alguna vez me había contado que con la Yorio solían hacer una versión de “Chiquilín de Bachín”. Satisfecho, se sentó ante el piano de cola, con el Minimoog apoyado encima. El chelista Julián Gándara sonreía desde su puesto, luciendo un buzo blanco y azul, mientras acomodaba las sillas destinadas al trío de cuerdas, entre chaquetas, abrigos y mochilas apoyadas en el piso. El Negro, cigarrillo en boca, comentaba algo con Kiuge, siempre propenso a los relatos humorísticos, mientras ajustaban las perillas de sus amplificadores Vox. Había oscurecido de golpe. Al alzar los ojos, noté que era el último que permanecía sobre el palco. El bandoneón, los sensores de la muñeca y algún repaso ocasional me habían ensimismado. Hasta el último segundo, mi “orgullo” intentaba no dejarme tocar notas inexistentes en los libros de música.

El festival comenzó temprano. Se esperaba una audiencia de veinte mil personas. Poco antes, el periodista Bebe Contepomi arengó a las masas y entrevistó a los artistas en las inmediaciones. Vicentico presentaba Solo un momento y el ex Los Piojos Ciro, su nueva banda Los Persas. Cuando al fin iba acercándose nuestro turno con The Prostitution, la temperatura había bajado a dígitos alarmantes y el frío era el tema de conversación predominante.

En los camarines, de telones rojos con tiras blancas y negras “cebra”, sillones blancos, mesas bajas con botellas de cerveza o Jack Daniel’s e iluminación de discoteca, comenzó una jam prometedora. García, de calzas celestes y saco de pana azul, pulsó su teclado Roland RD-700 hasta que Terán, con traje negro y camisa blanca, sacó la viola del estuche y se ubicó junto a él, pegado a un perchero. En pocos minutos, el lugar fue acunando a íntimos y no tanto. No se hicieron esperar conversaciones similares a las de los baños de boliches, mientras afuera está amaneciendo. O las de gente que hace “horas extra” cuando ya debería estar durmiendo.
El Artista partió su garganta a puro encanto beatle: “She said / I know what it’s like to be dead / I know what it is to be sad. / And she’s making me feel like I’ve never been born”. En “In My Life”, hubo pizzicatos y giros clásicos de “Las Cuerdas”, como gustaba llamarlos Charly. De repente, un muchacho al cual no conocíamos intentó lograr atención analizando las raíces de su música. Recordé una vieja entrevista en la cual, ante la insistencia del periodista en algo parecido, García había respondido con ingenio imbatible: “¿Para qué querés las raíces? ¿¿¿Para hacerte un tecito???”.
Junto a elogios al productor George Martin, sonó el coro de “All You Need Is Love”, con dudosa afinación general, aunque mucho sentimiento. Curiosamente, nuestro Héroe optó por traducir al español algunos párrafos. Al rato se acercó Ciro y sumó su armónica a los fraseos del violín. Además, intentó sin éxito convencer al Artista de componer un tango juntos, aprovechando los escasos segundos entre canción y canción. A modo de respuesta, el Líder Carismático insinuó la introducción orquestal de “For No One”, la bella canción de The Beatles. Todos cantamos con dicha, como si se tratase de los últimos minutos de la historia, cautivos de su conjunción perfecta entre armonía y melodía.

—Ey... ¡Eleanor Rigby! —pidió Kiuge a continuación. —Mmmm, no me la sé mucho —fue la sorpresiva respuesta.
—¿No te gusta, Charly? ¿La cachai? En mi menor —agregó el guitarrista.
—Okey, one, two, three. “Ah, look at all the lonely people...”.

Cierto desborde se hizo elocuente. Se suponía que el show comenzaría en breve. En un rapto de ansiedad, haciendo caso omiso a los “¡esperá, esperá!” de sus múltiples managers, Charly caminó por un pasillo hacia el escenario y consumó una aparición heroica en slow motion. La ovación lo colmó todo. Manteniendo la costumbre de hacer todo lo que le decían que no hiciese, el riff de “Cerca de la revolución” sonó en su piano cuando casi ninguno de los Prostitution estábamos en nuestros lugares.
A las corridas, vistiendo mi traje crema, camisa negra y corbata roja, me senté con el bandoneón en las rodillas y pulsé el arreglo pautado como pude. Veía por el rabillo del ojo a Christine empuñar nerviosamente su violín, acomodándose la pollera y los micrófonos de contacto. Estaba sentada entre Alejandro y Gándara, quien a su vez luchaba por apoyar el chelo en el soporte, arco en mano, al tiempo que Rosario entraba de un salto por detrás de la batería, apretándose los auriculares en las orejas con su estilo zen. Quintiero, por supuesto, sonreía a la manera de un Johnny Depp calabrés. Superado el comienzo frenético, arrancó “Rock & roll yo” y bailé como un loco, pandereta en mano. “Voy a saltar adentro tuyo / comiéndome de a poco tu orgullo...”, acompañó la gente desde las gradas.
La velada pareció suceder con aceptación, hasta que nuestro líder se disgustó con la actitud de no sé quién y susurró: “Esto es para gente fina”, antecediendo a “Pasajera en trance”. El repertorio mutó de la ferocidad de “No toquen” a la intimidad de “Confesiones de invierno”. En “Demoliendo hoteles”, cambió la letra y dijo: “Yo no salí con Massera”, en alusión al supuesto affaire que la vedette Graciela Alfano habría tenido con el exdictador, y que era noticia por esos días. Luego tomó el micrófono, el soporte se zafó y sostuvo solo la mitad. No estoy seguro de si fue una maniobra consciente pero, rápido de reflejos, exclamó: “¡Soy Freddie Mercury!”.
En el intervalo, se proyectó parte del corto surrealista Un perro andaluz de Buñuel y Dalí, con el instrumental “Pubis angelical” de fondo. Nos quedamos a un costado, en la semioscuridad, mirando de perfil la pantalla. De súbito, García nos dijo en broma: “Un poco de cultura, muchachos”. Al regresar a escena, aprovechó para dar un vaticinio en plan Nostradamus: “¡Ojo que se cae el Imperio!”. Antes de “Viernes 3 a. m.”, en cambio, aclaró que “no la tocamos mucho porque ya se suicidaron como seis pibes al escucharla”. El público, lejos de preocuparse, veneraba cada ocurrencia.
Al presentar a García López, ironizó: “En la guitarra tenemos a un negro. ¿Decían que éramos xenófobos? ¡Sunchales, a no discriminar!”, un comentario que alguno habrá interpretado al límite de una denuncia al Inadi, aunque rápidamente acotase: “Gracias, son un gran pueblo”, tras la ovación que precedió a “Eiti Leda”.
“Quiero verte la cara, / brillando como una esclava negra, / sonriendo con ganas”, cantó Rosario con ojos melancólicos, mientras el Artista daba rienda suelta a su actividad favorita: el caos. Pateando micrófonos y atriles, entre partituras desparramadas, declaró que sería presidente de Sunchales: “Piensen que no es tan grave, están la religión y toda esa porcarata televisiva de predicadores brasileros y concursos de baile, que son mucho peores”. Quizás alguien piense que exagero, pero los resultados quedaron a la vista. Primero: a esa altura, no eran pocos los que rezaban para que el concierto terminase en condiciones normales. Segundo: otros temían una intervención federal. Tercero: se comentaba que un concejal local debió ser atendido por un ataque de sudor frío.
Enalteciendo el final, luego de emocionar a todos con “Canción para mi muerte”, ofrendó otra frase de su rúbrica: “Un aplauso para esa Amy Winehouse, que tuvo la decencia de irse”. Todavía insatisfecho, increpó: “¿Cómo se llamaban ustedes? ¿Sunchales? ¿Por qué no lo cambian por Kurt Cobain?”. Tal vez un comentario de esta envergadura habría desanimado a más de uno, pero no a la mayoría. En plan surrealista, levantó el brazo en señal de despedida y dijo:

—Busquen a un ciego, péguenle una piña y compren mi disco... ¡Chau, loco!

La botella de agua que le habían acercado para calmarlo cobró carácter de misil de inmediato, sin tener en cuenta los consejos de los ambientalistas. Tras hacernos una seña, salimos del escenario como Maradona levantando la Copa del Mundo en 1986. Entretenidos y, seguramente, aliviados. Mientras tanto, sonaba por los parlantes su versión del Himno Nacional, aportándole algo estrambótico a la escena. Bajamos uno a uno por la rampa lateral. Detrás de una valla, algunos chicos que no habían podido entrar al concierto advirtieron su presencia al grito de “Charly, Charly”.

—¡Coman caviar! —fue la respuesta, dando por cerrada la fría noche sunchalense.

Varios millares de personas caminaban hacia las salidas, buscando rutas y calles en medio de las tinieblas, para regresar a sus hogares. Todo lo sucedido era fetish en estado puro y demostraba una complicidad casi masoquista de García con sus seguidores, y viceversa.

—Vamos, Charly, no te expongas —le dijo su asistente personal, tomándole el rostro y agregando otro “chuchi”, creyéndose a la par de los pensadores de Occidente.

Al mediodía, al despertar en el Campoalegre, escuchamos en medios locales maravillas sobre el Artista. Otros intentaron polemizar, habiéndolo visto “muy flaco” o “cerca del que era en su etapa caótica”. Alguno más imaginativo se refirió a sus “balances químicos, propios y externos”. Tras desayunar en el horario del almuerzo, fuimos encontrándonos ocasionalmente entre compañeros. Sentados en las mesas con manteles blancos del hall, comentamos los videos de Britney Spears que se emitían en uno de los televisores, y sobre lo efectivo de la modulación en ciertas canciones. “Michael Jackson era un especialista”, acotamos a coro. Por casualidad, se proyectaba en la pantalla el video de “We Are the World”: Stevie Wonder, Cyndi Lauper, Bruce Springsteen, Huey Lewis, Diana Ross, Tina Turner, Quincy Jones y el propio Michael aparecieron ante nuestros ojos desde el arcón de los recuerdos.
Terminada otra ronda de café con leche, dejé la propina y me dispuse a emprender el regreso. Fui a buscar la motocicleta al estacionamiento y la ubiqué delante del ingreso principal del hotel, sobre un piso de gravilla, para cargar mis pertenencias. En ese momento, como si se tratase de una película de enredos, Charly salió del lobby colmado de frenesí, acompañado por Mecha. Cámara en mano, balbuceando frases en inglés y esquivando con soltura un cenicero metálico, traspasó las puertas blancas vidriadas como quien merece una guardia de honor. Mientras, bajo un techo de hierros y telas “media sombra”, rodeado de plantas en macetas bermellón, ligustrinas y arbustos prolijamente recortados, yo colocaba el bandoneón en el top case givi. Los pájaros piaban a todo volumen. Al verlo llegar, temí que sonasen las alarmas de los automóviles estacionados cerca.

—Hello, friend —dijo al tiempo que filmaba todo a su alrededor, incluyéndome.
—¡Buen día, muchacho! —You are the famous reyrousewhatdemocrticrouss (ininteligible).
—¿Viste la máquina, Charly? —le dije para ordenar la conversación, señalando la BMW GS 650 negra y colocándome manga a manga la chaqueta roja.
—¿Tenés vodka? —ironizó, para agregar al observarla—: Llevame a dar una vueltita.

“Si algo le falta a esta estadía surreal, es una excursión con él como copiloto”, pensé casco en mano.

—Ah, ¿querés andar? ¿En serio? Bueno, pero por acá nomás, eh. ¡Esto puede ser muy gracioso! —atiné a decirle, tomando el manubrio con los guantes puestos.
—Avisame cuándo me subo —dijo como un alumno obediente, parado en posición de firme al lado del vehículo.
—Ahora... Dale... Guarda... ¡Despacio! Haciendo fuerza para sostener el equilibrio por su peso, y jurándome que solo daríamos un giro breve por la fuente rotonda, encendí el motor. El Artista estaba ubicado detrás de mí, pero no de la manera tradicional, sino con las dos piernas hacia el mismo lado, como las damas de antaño con grandes vestidos que montaban en la grupa del caballo, detrás del jinete.

Émulo de Stanley Kubrick, continuó registrando la escena, para gritar, entretenido:

—The famous Hells Angels! —haciendo referencia al club de motociclistas pandilleros estadounidenses que cobró notoriedad en el Altamont Speedway Free Festival de 1969, cuando fueron contratados como “seguridad” de The Rolling Stones y todo terminó con un homicidio y muchos desmanes.

Movilizándonos en círculo, a menos de veinte kilómetros por hora, torcí mi cabeza hacia él y le dije con la ingenuidad de un infante:

—Ahí creo que está, ¿no? ¿Volvemos? —Look at this beautiful castle! —retrucó señalando el hotel, sin el mínimo interés en bajarse, para agregar enseguida—: Oh, a colour guy!, al verlo al Negro, quien nos observaba desde el vestíbulo con una botella de agua mineral en la mano, lentes oscuros y sobretodo azul.
—¿Te acordás cuando te llevaba en la Honda 125 por los morros de Río de Janeiro? ¿Y cuando vos me llevabas a mí con tu ciclomotor Juki por las noches porteñas? —le comenté, para distraerlo.
—Seee, yo me acuerdo de todo. —Bueno, listo, Charly —agregué firme, antes de que fuese demasiado tarde.
—¿¿¿Lo qué??? Al menos, dame otra vuelta por la pileta también.
—¿Te parece? Qué hijjj... Pero agarrate, eh. —Seee, seee. No muy convencido, continué transitando por el predio a baja velocidad. Él parecía encantado. Mientras bordeábamos una cancha de fútbol, dijo desafiante:
—Okey, vamos a Buenos Aires. ¡Vayamos de una a la ruta, loco!
—Pero, muchacho, estamos a quinientos kilómetros —respondí, como si ese fuese el verdadero problema.

Valiéndome de algún artilugio o engaño, logré estacionar nuevamente frente al ingreso del Campoalegre. Mecha, el Negro y Daniela nos observaban inmóviles, no sin cierta preocupación. Al fin, el Artista depositó sus pies en la gravilla, gritando:

—We are the fucking Hells Angels!!!

 Mostraba una sonrisa diabólica bajo las gafas negras, que le quedaba bien. Un par de minutos después, apreté el embrague con la mano izquierda, pisé la palanca hacia la posición de primera con el pie, giré lentamente la mano derecha y aceleré hacia la carretera 34. Por los espejos retrovisores, podía observar su silueta. ¡Continuaba gesticulando como en un corto mudo de Charles Chaplin!
La aguja del velocímetro alcanzó los cien kilómetros por hora de crucero. El cielo ofrecía un celeste intenso, sin ninguna nube. Los verdes dominaban a cada lado del asfalto y el viento azotaba mi indumentaria intergaláctica con dureza. Algunas vacas y caballos pastaban a lo lejos, detrás de alambradas, indiferentes al rugir de La Idílica.
A mis espaldas, Sunchales se alejaba cada vez más. Pero esto apenas comenzaba.

domingo, 24 de septiembre de 2017

A cuatro años de las presentaciones en el teatro Colon Charly García retomo la realización de su película.



Si bien hace unos tres años Charly García había adelantado el tráiler del film bajo el tentativo nombre de “Say No More: The Movie”, el tema se fue dilatando y parecía que sería uno de esos proyectos que quedarían a mitad de camino. Sin embargo según allegados al músico, últimamente le está dedicando mucho de su tiempo a terminarlo.
En una nota realizada recientemente a su sobrina, Cecilia, ella dijo que si bien sigue mal de la cadera, “está muy bien de ánimo y sigue trabajando mucho, sigue con su proceso creativo y con el documental que está armando con mi tío Daniel (NdR: el hermano de Charly)” Justamente hace unos veinte días fue Daniel quien subió una foto junto a su hermano en su perfil de Facebook de la que comentó “estábamos viendo un video y Charly le tocaba encima con el bajo y canturreamos algo”. Ojala pronto podamos disfrutar de este material.


Hernán para cinema Veritè

lunes, 24 de agosto de 2015

CHARLY GARCÍA TRABAJA PARA LANZAR UN NUEVO DISCO EP ANTES DE FIN DE AÑO

Charly junto a su hermano y sobrina en el IADT
Mientras se recupera de su operación de cadera Charly García no para de proyectar cosas nuevas.

La leyenda viviente del rock latino fue intervenida a mediados de julio y desde entonces se encuentra recuperándose y en rehabilitación kinesiológica aunque se espera que por estos días ya tenga el alta.
Durante su internación en el IADT de Palermo, se lo pudo escuchar tocando su teclado en un lugar de la clínica reservado exclusivamente a tal fin para el astro. 
Entretanto lleva adelante la recuperación muy favorablemente en otro centro especializado, planea lanzar antes de fin de año un nuevo disco EP (Extended Play, es un disco de aproximadamente 25 minutos o seis canciones, según el caso) y la esperada filmación de los conciertos en el Teatro Colón “Líneas Paralelas”.
Además cuentan los familiares y amigos cercanos que tiene muchas ganas de volver pronto a los escenarios y  brindar un recital antes de fin de año, pero son mas escépticos al respecto. En tal caso todos esperamos su total recuperación. Salud y larga vida a Mr. Say No More!


Redacción el reportero del show.

lunes, 11 de mayo de 2015

CHARLY GARCÍA FILMA PARA SU PELICULA EN MERCEDES CON UNO DE LOS ORGANOS MAS GRANDES DE SUDAMERICA

Charly García estuvo en la ciudad para atenderse con el kinesiólogo Horacio Cámpora.
El anfitrión que asistió en el instrumento fue el director de la Orquesta Escuela Manuel Maturo, a quien Charly convocó especialmente: “Ni bien me vio me dijo ¡hola Manu!”, cuenta Maturo sin poder creerlo aún y agregó: “Charly vino a San Patricio para grabar un corto en el órgano y yo estuve al lado para asistirlo en el manejo del instrumento. Fue convocado por el padre Tom de la Iglesia”.
Charly García ya se había enterado de que había un órgano especial en la Iglesia San Patricio porque había visto a Manuel Maturo ejecutarlo por un video que circula en YouTube.
Cuenta Maturo que se puso en contacto con él “para ver cuáles eran las posibilidades sonoras del órgano. Sé que está filmando un corto porque ya estuvo grabando en el Teatro Colón y cuando me saludaba por mi nombre no lo podía creer. Se puso al lado mío y cuando vio el órgano dijo: ¡paah, qué impresionante!”
Es un órgano especial porque, además de datar de 1930, se tiene la certeza que es uno de los tres más grandes de Sudamérica. Cuenta con 5300 tubos y se lo puede ejecutar en conexión con uno más chico desde abajo, lo que genera un eco musical que lo hace especial.

Según Maturo “Charly estuvo muy cordial con todos. Una charla muy linda y entre medio hacía chistes permanentemente”.

Fuente: Nuevo Cronista

lunes, 16 de marzo de 2015

CHARLY GARCÍA ADELANTO DE SU PELICULA: "SAY NO MORE, THE MOVIE"


lunes, 17 de noviembre de 2014

LA ACTUALIDAD DE CHARLY GARCÍA

El periodista Walter Gazzo del diario digital de Mendoza, Mendoza Online, realizo un breve reportaje a Jose Palazzo, el manager de Charly García y sobre el músico hizo las siguientes declaraciones:

Ausencias de seres queridos
Charly no está pasando un buen momento. Sintió muchísimo las muertes de Cerati y del Negro García López. Imaginate que los dos estaban muy cerca de su entorno. Lo del Negro lo tiró abajo. Pero se está recuperando.

Nuevo disco y Teatro Colón
Tiene 17 canciones nuevas listas, esperando ahí. Pero él está muy metido con la filmación de lo que fueron los conciertos en el Teatro Colón. La idea es editarlo lo más rápido posible y que salga al público. Pero Charly es muy detallista.

Cosquín Rock 2015
Me gustaría que sea parte de la grilla del Cosquín Rock como este año pero no creo que sea posible. Igualmente, yo lo voy a invitar a que nos vaya a visitar y le voy a armar un escenario con instrumentos por si tiene ganas de tocar. Capaz que llega, se copa y nos regala un show sorpresa.

viernes, 1 de agosto de 2014

EL DVD DE CHARLY GARCÍA EN EL TEATRO COLON "LINEAS PARALELAS ARTIFICIO DE LO IMPOSIBLE" INCLUIRA CANCIONES NUEVAS.



Según declaraciones de su manager, vía red social, Charly García tiene muy avanzado el DVD de su actuación en el teatro Colón.  También menciono que  va a incluir canciones nuevas en la parte documental del mismo.
Además se refirió al estado de salud del músico, “para tranquilidad de todos esta muy bien de salud, disfrutando de su vida privada, muy tranquilo y feliz con esta etapa”, dijo.
Paralelamente “Rock and Roll Revolution”; el nuevo álbum de canciones inéditas de Fito Páez  dedicado e inspirado en la figura de García, estará disponible próximamente.

Hernán para Cinema Verité
PH: J. Palazzo y Parte de la Religión

jueves, 5 de junio de 2014

CD + DVD CHARLY GARCÍA EN EL TEATRO COLON "LINEAS PARALELAS ARTIFICIO DE LO IMPOSIBLE" A LA VENTA EN AGOSTO

Salvaje producciones anuncia que en agosto saldra a la venta el nuevo trabajo discografico de Charly García, sera un CD + DVD ( y posiblemente vinilo) de su presentacion el 30 de Septiembre pasado en el teatro Colon de Buenos Aires. El titulo probablemente sea "CHARLY GARCÍA EN EL TEATRO COLON "LINEAS PARALELAS ARTIFICIO DE LO IMPOSIBLE".
Hernán para Cinema Verité

jueves, 29 de mayo de 2014

CHARLY GARCÍA Y ANDRES CALAMARO JUNTOS AL COLON?


La reunión cumbre del rock argentino podría darse próximamente en el mítico
templo de la Ciudad de Buenos Aires.
Una reunión cumbre del rock argentino podría darse próximamente en el Teatro
Colón: Andrés Calamaro y Charly García.
Luego del éxito de "Las elegidas" en el mítico teatro se editaría el recital
"Los elegidos" que uniría a Charly García y Andrés Calamaro, según cuenta el
portal partedelshow.
Todavía no se dio a conocer de que forma se venderán las entradas para el gran
show de los dos gigantes del rock argentino.

Fuente: Diario Veloz

martes, 20 de mayo de 2014

CHARLY GARCÍA EN EL TEATRO COLÓN. FICHA TÉCNICA DE LA GRABACIÓN DEL DISCO

Mientras Charly García se encuentra por estos días editando junto a Pichon Dal Pont lo que será el CD/DVD "Líneas Paralelas - Artificio imposible en el Teatro Colon”, compartimos una nota técnica de la grabacíon:
Joe Blaney, Charly García, Bernard Fowler y Pichón Dal Pont
Los días 23 y 30 de septiembre del año pasado Charly García presentó en el Teatro Colón su espectáculo "Líneas Paralelas - Artificio imposible”.
Ante un auditorio totalmente colmado, García interpretó emotivas canciones como "Vía muerta", "Desarma y sangra", "Rejas electrificadas", "No te dejes desanimar", "Tango en segunda", "El amor no espera", "Yendo de la cama al living", "Promesas sobre el bidet", "Los Dinosaurios", "Inconsciente Colectivo", entre otras, que provocaron un sinfín de ovaciones y aplausos en el icónico teatro lírico de Buenos Aires.
García estuvo acompañado por su banda "The Prostitution" con Carlos García López en guitarra, Fabián Von Quintiero en teclados, Fernando Samalea en bandoneón y percusión, Kiuge Hayashida en guitarra, Carlos González en bajo, Toño Silva en batería y Rosario Ortega en voces, y por una orquesta a la que García bautizó con el nombre de "Kashmir" (en referencia a la canción de Led Zepellin) integrada por dos cuartetos de cuerdas conformados por Cello, Viola y dos Violines, dirigida por el chelista Patricio Villarejo de la Orquesta Sinfónica Nacional quien además transcribió los arreglos de García para ser interpretados por la orquesta. Villarejo ya ha trabajado con Peter Gabriel en Argentina durante el New Blood Tour, durante el concierto que brindó en GEBA hace 2 años donde tocó con una orquesta de 64 músicos.
Hubo artistas invitados; Bernardo Baraj ex integrante de Alma y Vida y Bernard Fowler, músico, productor y actor quien desde hace 25 años es backing vocals de los Rolling Stones, quien subió al escenario para cantar "Happy and Real".

Teatro Colón
Jean-François Casanova caracterizó distintos personajes en algunas canciones como "Tango en segunda". La idea escenográfica estuvo en manos de Renata Schussheim.
Uno de los momentos más emotivos del show fue el homenaje a Mercedes Sosa donde García cantó "Cuchillos" con Mercedes Sosa (voz sampleada) y sentado frente a un sillón vació donde estaba ella en espíritu.
Backstage: Joe Blaney, Fabián Von Quintiero, Alejandro Pont Lezica, Charly García, Pichón Dal Pont, Rosario Ortega y Fernando Samalea
Ficha técnica:
Para el manejo del sonido general de los 2 conciertos se utilizaron 4 consolas Avid Venue.
La usada para el PA, provista por la compañía Valiente Producciones, fue una Venue Profile Mix Rack con 3 placas DSP, MADI, tarjeta HDx para grabación directa a Pro Tools HD, 32 outputs y gran cantidad de Plug-ins TDM. Esta mesa fue operada por Pichón Dal Pont quien desde el año pasado está a cargo del sonido de sala de Charly García.

Venue Mix Rack
Dal Pont contó con la asistencia técnica de Juan Pablo Vilor de Valiente Producciones.
Para la mezcla de monitores se utilizaron 1 Venue SC48 (del Teatro Colón) y una Venue Profile Mix Rack (provista por Fabián Giordano). La primera fue operada por Fabián Giordano quien realizó la mezcla de los teclados de Charly García y el ensamble de cuerdas y la segunda mesa, por Mache Telefalco, a cargo del sonido de monitores del resto de la banda. Los músicos usaron para su referencia auriculares de estudio. No hubo monitores de piso.

Sound Check
Los dos conciertos fueron grabados y se usó una cuarta consola Venue (provista por Pichón Dal Pont) que fue operada nada menos que por Joe Blaney, Ingeniero de sonido que ha trabajado con The Clash, Prince y Keith Richards. Con Charly García trabajó en los discos "Clics modernos" (1983), "Piano bar" (1984), "Parte de la religión" (1987) y en el EP "Tango" (1986).
Se grabaron 64 tracks simultáneos, para esto Blaney usó una Venue Profile Mix Rack + un sistema Pro Tools HD3 Accel.
Luego de los conciertos, Joe Blaney se quedó una semana más en Argentina para realizar la mezcla y edición del material grabado en el estudio de Pichón Dal Pont.

Armado y set-up en el Teatro Colón
El sistema de amplificación del sonido general fue un set-up muy particular, idea del propio Charly García. Del lado izquierdo se escuchaban los graves y del lado derecho medios y agudos y ambos lados a su vez se mezclaron en el aire (ambiente). Para ello se utilizó un mix de sistemas Line Array Clair Brothers, K-array y los Meyer del teatro.
Los Clair Brothers se usaron para amplificar Mid high y Front fill, los Meyer del teatro para reforzar la parte superior y los K-array KK 200 en la parte más alta del teatro (el gallinero) donde sólo se escuchaban las voces.
Charly García tocó con 6 teclados y 4 ipads, un piano acústico de media cola y un mellotron original a cinta.
Se usaron micrófonos DPA para el ensamble de cuerdas y para el resto de la banda micrófonos Audix.

Por Ricardo Pegnotti.

Agradecimientos: Pichón Dal Pont y Juan Pablo Vilor 
Fuente: SVC

jueves, 8 de mayo de 2014

CHARLY GARCÍA “LINEAS PARALELAS EN EL TEATRO COLON” YA ESTA EN ETAPA DE POST PRODUCCIÓN


En 2013, luego de editar el año anterior su álbum en vivo "60x60", García presentó "Líneas Paralelas" en el Teatro Colón, donde en sus dos conciertos estuvo acompañado por su banda The Prostitution y un doble cuarteto de cuerdas, al que denominó Orquesta Kashmir .

El CD + DVD “Líneas paralelas en el Teatro Colón” saldría este año y sería su quinta producción en vivo como solista.

viernes, 14 de febrero de 2014

CHARLY GARCÍA: SE CANCELO LA FECHA EN EL TEATRO COLON DEL 22 DE FEBRERO

Charly García canceló su show en el teatro Colón
El músico no podrá actuar el 22 de febrero debido a los problemas de salud que sufrió a finales de enero.


Charly García no regresará al Teatro Colón con su espectáculo Líneas paralelas - Artificio de lo imposible: el músico canceló su show programado para el 22 de febrero, informó su equipo de prensa a través de un comunicado.
Los últimos problemas de salud que sufrió el músico y que lo llevaron a estar internado más de una semana en el FLENI retrasaron sus ensayos. Por eso, se tomó la decisión de no realizar la presentación en la sala más importante de Buenos Aires.
La reprogramación del show es imposible debido a la falta de disponibilidad de fechas libres en el Colón, explica el comunicado entregado a la prensa.
El productor José Palazzo se adelantó al comunicado e hizo el anuncio a través de Twitter. Detalló que la decisión también está relacionada con darle "prioridad a su recuperación".
Las personas que compraron sus entradas para ver a Charly en el Colón podrán presentarse a partir del jueves 20 de febrero en las boleterías del teatro para pedir el reintegro del dinero. Habrá un plazo de 60 días para hacer el reclamo.
Charly fue internado en los últimos días de enero. Ingresó por un cuadro de fiebre muy alta y se le realizaron distintos estudios. Pese a que no se reveló cuál había sido el motivo de la temperatura alta, se comunicó que evolucionaba favorablemente. Ocho días después, recibió el alta médica

Crédito: Verónica Guerman / Teleshow.com

martes, 14 de enero de 2014

SE ADELANTO LA VENTA DE ENTADAS PARA VER A CHARLY EN EL COLON - EN VENTA MAÑANA MIÉRCOLES 15

CHARLY GARCÍA - Líneas Paralelas - Teatro Colón - 22 de Febrero

Antes de su paso por el Cosquín Rock 2014 (el primero de marzo) Charly García vuelve con Lineas Paralelas al teatro Colón
Mañana se ponen a la venta las entradas en forma libre y por orden de adquisición.(RECOMENDAMOS PROBAR A PARTIR DE LAS 00:00 DE HOY)
Con tarjetas de crédito vía Tuentrada.com (web-télefono-puntos de la empresa) y en la puerta del mítico lugar de Buenos Aires con efectivo y plástico.

¡ NO hay pre venta !

lunes, 13 de enero de 2014

CHARLY GARCÍA VUELVE AL COLON. 22 DE FEBRERO. ENTRADAS EN VENTA EL JUEVES 16/01

CHARLY GARCÍA - Líneas Paralelas - Teatro Colón - 22 de Febrero

Antes de su paso por el Cosquín Rock 2014 (el primero de marzo) Charly García vuelve con Lineas Paralelas al teatro Colón
El próximo Jueves se ponen a la venta las entradas en forma libre y por orden de adquisición.
Con tarjetas de crédito vía Tuentrada.com (web-télefono-puntos de la empresa) y en la puerta del mítico lugar de Buenos Aires con efectivo y plástico.

¡ NO hay pre venta !

viernes, 3 de enero de 2014

ENTREVISTA EXCLUSIVA A CHARLY GARCÍA EN LA MAVIROCK N°27


En el año en que llegó al Teatro Colón, uno de los compositores más grandes de la historia del rock argentino recibió a Mavirock en su departamento palermitano. Una tarde en El Palacio de los Patos, entre canciones, tragos, fotos y dibujos, Say No More contó cómo surgió la idea de presentar Líneas Paralelas en el Teatro Colón.
"¡Ya voy!", grita Charly García, y su voz llega desde alguna habitación, hasta el living de su departamento. Dos minutos después aparece por el pasillo, taconeando unas botas de caña corta estilo beatle, con esa gracia suya, casi femenina. Tiene el pelo peinado hacia atrás la melena ondulada de siempre, y unos anteojos de marco grueso. Lleva una camiseta blanca ajustada, algo de panza, calzas rojas, y las uñas pintadas. Es una versión moderada del Charly de la era Say No More. Un rato antes, la empleada doméstica había abierto la puerta de entrada. "Ya viene el señor", había dicho Celia, mientras lavaba los platos. Y Charly estaba tirado en la cama junto a su novia de veintiséis años, la ex modelo Mecha Iñigo.
Es la tarde de un viernes de julio y García, que acaba de interrumpir su bed in palermitano, ahora avanza dando pasos cortitos y torpes hasta llegar al living. "¡Bienvenido!", dice, mientras sonríe y abre los brazos con expresión tierna. A un costado, se ve un piano de cola rojo y, detrás del piano, un cuadro en gran tamaño de Milo Lockett. Después hay una mesa, y más allá unos sillones blancos. Las paredes están pintadas de un color verde agua infantil. Hay, apenas, algunos pocos cuadros colgados. Uno de Keith Richards con Bob Dylan. Otro de la imagen de un disco de Iggy Pop. Otro es un vinilo de Marilyn Manson.
-¿Me das dos whiskeys Celia? -pide en voz alta.
Pero él mismo los prepara en la barra que divide al living de la cocina. Sirve dos medidas largas sin hielo y las trae a la mesa. Un par de horas después, la suya quedará casi intacta. No son los tiempos de Coronel Díaz y Santa Fe. Los años ciegos de espejos rotos, paredes escrachadas con aerosol y ríos de cocaína en la nariz, ahora son escenas del pasado.
A los 62 años, Charly García, el más grande compositor vivo del rock argentino, vive con su bella novia en un departamento de techos altos en el Palacio de los Patos, un edificio señorial de viviendas suntuosas, ubicado en una esquina de Palermo. Comparado con el bunker de Coronel Díaz y Santa Fe, donde vivió sus últimos años de "locura controlada" –así la define Charly-, este sitio es un cuento de hadas, una burbuja romántica. Un Sweet home Buenos Aires.
Construido en 1929, Los Patos es un palacio de lujo y estilo francés. Un emblema del patrimonio arquitectónico de Buenos Aires que ocupa media manzana. Tiene un gran patio central y varios patios y jardines internos distribuidos de forma misteriosa, casi laberíntica. También tiene vitrales, escaleras de mármol y pisos de madera de esos que ya casi no existen.
Aquí vivió parte de la alta sociedad porteña del siglo XX: dramaturgos, actrices, pianistas, políticos, historiadores, bailarines, militares, socialités, millonarios, concertistas de fama internacional. Y grandes compositores. La tradición -y las malas lenguas-, dice que era el refugio de familias ricas venidas a menos ("pato", en lunfardo criollo significa "seco, sin dinero"). En cierto modo, este lugar parece perfecto para Charly: un laberinto de simetrías engañosas y rincones de enorme belleza, llenos de luz. Es elegante, tiene un halo casi cinematográfico y una historia legendaria.
Quizás sea solo casualidad. Pero el lugar que Charly eligió para vivir su recuperación después de la última seguidilla infernal de internaciones psiquiátricas, corolario de su década de excesos más salvajes, es similar al que eligió John Lennon cuando escapó de Inglaterra tras la caótica ruptura de los Beatles: The Dakota Apartments.
Ubicado en una esquina tristemente célebre de Manhattan –allí Lennon fue asesinado-, frente al Central Park de Nueva York, Dakota es, también, una bellísima construcción de estilo francés. En 1973, cuando John y Yoko se instalaron allí en un departamento de techos altos, el edificio tenía casi cien años y era un emblema del patrimonio histórico de Nueva York. El Dakota ocupa una manzana y tiene un gran patio central. Allí vivió parte de la elite neoyorquina top del siglo veinte. Y, al igual que en los Patos, el consorcio del Dakota era muy severo para aceptar nuevos vecinos, que solo llegaban por íntima recomendación de sus propietarios.
Quizás la idea de Charly de mudarse a este lugar fue un guiño biográfico a su admirado Lennon. O tal vez solo quiso refugiarse en un palacio citadino, elegante y clásico. Después de todo, Charly siempre fue, a su manera, un tipo fino, educado, recoleto y con cierto linaje.
-La idea surgió de una charla con Yoko Ono –dice ahora.
Pero no se refiere a los Patos, sino a la presentación en el histórico Teatro Colón.
Antes de ser estrella de rock, Charly García fue un músico clásico. Empezó a los cuatro años con Julieta Sandoval, una pianista que le enseñaba en su casa obras de Bach, Mozart y Chopin. Después, una vez al año, daba el concierto para pasar de grado en el conservatorio Thibaud-Piazzini. En los comienzos, era tan chiquito que no llegaba a los pedales del piano. Pero tenía sus fans: señoras bien que, después de los conciertos, lo llevaban a confiterías paquetas y le compraban dulces. A los doce se recibió de profesor. El futuro le prometía preludios, cantatas, nocturnos, zarabandas, suites, la vida del músico clásico. Hasta que un día...
El big bang.
Lo vio por tevé.
-Cuando vi a los Beatles en el show de Ed Sullivan, casi me muero.
Se le ilumina la cara.
-Me di cuenta de que me habían engañado.
Pone cara de disgusto.
-En el Conservatorio me decían "sufrí, sufrí, sufrí, que cuanto más sufrís, más te elevás, mejor tocás". Bien cristiano.
A los seis años, Charly se autoflagelaba. Pensaba que así podría llegar a ser un genio. En los exámenes, mientras él esperaba en silencio su turno para tocar, Sandoval rezaba a un costado.
-Yo quería tocar música clásica. Pero si seguía... O sea... Estaban los Beatles, no había comparación.Los Beatles eran jóvenes, alegres y geniales. Y componían su propia música.
Los Beatles son como Mozart. Cada nota es perfecta. Además la música clásica ya no se puede componer. ¡Dejá eso para los genios! Está Beethoven. ¿Con quién vas a competir?
Esta parábola, la del niño precoz que tocaba música clásica, se enamoró de los Beatles en su adolescencia y se convirtió en la estrella de rock más grande de la Argentina, tuvo su broche de oro en septiembre pasado –dos meses después de esta entrevista-, cuando García fusionó a su banda de rock con una orquesta de música clásica, en el Teatro Colón, una de las cinco salas de ópera más importantes del mundo. La obra, Líneas Paralelas, Artificio Posible, significó una doble apuesta. Por un lado, fue la vuelta del ídolo a su hábitat primigenio: la música clásica. Por otro, la magnitud del concierto significó el mayor desafío a su estado de salud musical, a cinco años de su última desintoxicación. La inspiración, una vez más, tuvo que ver con los Beatles. Más específicamente, con Yoko Ono.
-Uno siempre tiene un no sé qué con Yoko, ¿no? "Sí, debe ser muy inteligente, pero arruinó a los Beatles". O, "lo llevó a Lennon por...", ¿no?
La anécdota se remonta a más de una década atrás.
-Fue en una cena con Yoko. En la época de Carlitos Méndez.
García pone cara de circunstancia. No lo dice, pero se refiere al expresidente Carlos Menem.
-Antes de ir, yo estaba tirado en la cama y veo que me salen dos rayos láser y pegan en la pared, donde estaba escrito "Say No More". Pegan en la "M". Y pum... vi el triángulo que se formaba, la perspectiva. Mientras duró eso que yo llamo "clarividencia", me llegaron cien ideas a la cabeza y todas conectaron.
Esa noche, durante la cena, se lo contó a Yoko.
-"Mi pregunta es la siguiente", le dije. "Hay una pared ahí, después está el baño. ¿Qué significa esa pirámide o ese triángulo que se forma en el baño?". Ella me respondió: "La Antimateria".
-A ver, prestame tu cuaderno. Voy a mostrarte cómo va a ser Líneas Paralelas (...continúa)

LEE EL REPORTAJE COMPLETO A CHARLY GARCÍA PUBLICADO EN LA EDICIÓN N°27 DE REVISTA MAVIROCK. A LA VENTA EN KIOSCOS DE DIARIOS Y EN www.mavirockrevista.com.ar/comprar


Por  Patricio Lange

lunes, 16 de diciembre de 2013

CHARLY GARCÍA VUELVE AL COLON. 22 DE FEBRERO.

CHARLY GARCÍA - Líneas Paralelas - Teatro Colón - 22 de Febrero

Antes de su paso por el Cosquín Rock 2014 (el primero de marzo) Charly García vuelve con Lineas Paralelas al teatro Colón
El próximo Miércoles se ponen a la venta las entradas en forma libre y por orden de adquisición.
Con tarjetas de crédito vía Tuentrada.com (web-télefono-puntos de la empresa) y en la puerta del mítico lugar de Buenos Aires con efectivo y plástico.

¡ NO hay pre venta !

martes, 1 de octubre de 2013

SEGUNDA PRESENTACIÓN;CHARLY Y EL COLÓN: DOS LÍNEAS PARALELAS EN UN ARTIFICIO PARA NADA IMPOSIBLE

Tras la expectativa generada por su debut del lunes pasado en el Teatro Colón, Charly García logró en la segunda presentación del espectáculo “Líneas Paralelas, Artificio Imposible”, convencer definitivamente a quienes lo vieron que dos noches fueron poco.

Nuevamente a sala llena, los primeros loops de “Dileando con un alma” fueron la señal para que el histórico telón de terciopelo se corriera y dejara ver una puesta que conmovió a los más de 2.500 incondicionales de todas las edades que esperaban ansiosos ver al ídolo, junto a la banda que lo viene acompañando en esta etapa, The Prostitution, y la Orquesta Kashmir, dirigida por el compositor y arreglador Patricio Villarejo e integrada por dos cuartetos de cuerdas.
Parapetado detrás de un elegante set que combinaba sus tradicionales teclados con cuatro Ipads estratégicamente ubicados arriba de cada uno, García continuó con “Vía Muerta” y “Desarma y sangra”, entre gestos de complicidad hacia el público y guiños a los integrantes de su propia banda, a quienes deja desplegar un crescendo para que progresivamente se luzcan a lo largo de todo el show.
Desde Rosario Ortega (observada desde la quinta fila por papá Palito), que arranca con su versión más tenue y termina acaparando la escena hacia el final del espectáculo cantando a dúo con García, hasta el baterista Toño Silva, todos los músicos de The Prostitution descuellan en las interpretaciones neoclasicistas y polirrítmicas de los hits (y también de los no tan hits) que forman parte del repertorio de “Líneas Paralelas”.
Fabián Von Quintiero, Fernando Samalea, el “negro” García López, Carlos González, Julián Gándara, Christine Brebes y Herman Singer completan el cuadro de honor del actual equipo Say No More.
“Tango en segunda” fue la excusa perfecta para la aparición de uno de los primeros puntos altos de la noche: Jean Francois Casanovas, en una versión “cyber drag queen”, se adueña por unos minutos de la escenografía montada por Renata Schussheim y convence a propios y extraños de su eterna vigencia como el gran performer argentino.
“El amor espera”, “Promesas en el bidet” y “Anhedonia” cierran el primer capítulo antes de que Charly anuncie el intervalo que toda gala lírica exige para ser considerada como tal.
Cuando se prenden las luces del auditorio todo es euforia descansada hasta que alguien encuentra la ubicación de León Gieco y Fito Páez: una nueva ovación unánime se contagia desde cada uno de los rincones, incluso desde el palco que se encuentra en el primer anillo justo frente al escenario, donde el ministro de Cultura, Hernán Lombardi, junto a otros funcionarios del gobierno porteño aplauden por las dudas.
A la vuelta del descanso, García, de saco púrpura y ya sin sombrero, irrumpe con “Promesas en el bidet”, una versión bien rockera de “Los dinosaurios”, la emotiva evocación a Mercedes Sosa en “Cuchillos”, y otro de los picos más fuertes de la velada: “Eiti Leda”, con todo el teatro cantando y aplaudiendo de pie durante una ovación que dura varios minutos.
A esta altura no debería llamar la atención que esta obra maestra del rock sinfónico despierte la emoción y el aplauso de todos los presentes: lo que impresiona, en realidad, es ver a un auditorio compuesto en su inmensa mayoría por personas que al momento de componerse esta canción aún no habían nacido, vivándola como si se tratara del tema que está de moda en Youtube.
“Vos también estabas verde”, “Fax u!” y “Parte de la religión” son los clásicos que le ponen broche de oro de la segunda parte del espectáculo, en la que también pasan por el escenario dos talentos consagrados a los que el ex Serú Girán presenta como "amigos míos": Bernardo Baraj en saxo y Bernard Fowler en coros.
Para el cierre a -literalmente- toda orquesta, una de las mejores versiones escuchadas de “Inconsciente colectivo” deja con ganas de más a todos los presentes, aunque el propio García intente tranquilizarlos con un "esperamos volver pronto, si nos dejan".
Al final, el aplauso y la ovación vuelven a apoderarse de todas las curvas del Colón, confirmando las condiciones de artista popular y genio musical que han hecho de García, a esta altura, un fenómeno policlasista y multigeneracional sin demasiadas razones de fuste para cuestionar. 

Por: Fabián Rodríguez
Fuente: Telam

martes, 24 de septiembre de 2013

NOCHE HISTÓRICA EN EL COLÓN, EL ROCK DE CHARLY GARCÍA TOCÓ LA MÚSICA CLÁSICA

Como dos líneas paralelas, los estilos se unieron gracias al genio de Charly García, que brindó un recital antológico en la noche del lunes.


Emerge desde unas nubes que proyectan las pantallas. Saluda primero al muñeco que acompaña a Fernando Samalea desde que integra la banda y encara el escenario como bajado de un cielo musical, perfecto.
De negro entero, camisa bordó y sombrero, Charly García pisa el escenario del Teatro Colón para realizar el concierto Líneas Paralelas (Artificio imposible), el primero de este mes (el segundo será el lunes que viene). Para Charly, ya nada es imposible cuando se habla de música. No fue la revolución del sonido que prometía, pero el concierto de García de anoche fue histórico.
Nadie esperaba puntualidad. Sin embargo, no habían pasado siete minutos de las 20:30 hs, la hora pautada para el concierto, cuando las luces comenzaron a apagarse en el teatro. La ansiedad no pudo con la solemnidad que prometía el espacio y los aplausos y gritos, de "oh oh oh oh", se fueron extendiendo. Hora de los anuncios de rutina, además de presentar el show que pedían no sacar fotos con flash y apagar los celulares porque "interfiere con los equipos de sonido", mientras se largaban unos tímidos, "Borombombon borombonbon esta es la banda de Say No More", se escuchó en el teatro y por fin a las 20:42, el telón del teatro se abrió y apareció The Prostitution junto a la orquesta Kashmir que dirige Patricio Villarejo.
"Dileando con un alma" fue el tema de arranque. Explosión musical en el escenario del Colón y eso que recién era el comienzo. "Vía muerta" fue la segunda canción del concierto, en el que musicalmente primaron las cuerdas y un abrazador solo de violencello cargo de Villarejo. Fue el paso para una versión impecable de "Desarma y sangra", tal vez la mejor que se escuchó en vivo desde que Charly regresó a los escenarios.
El primer tema instrumental llegó con "Rejas electrificadas" del disco Pubis Angelical, donde el arreglo de cuerdas de la orquesta introdujo por completo el clima musical del concierto. La performance de Jean Francois Casanova presentando al personaje "La tercera", se mostró en "Tango en segunda", aquella canción que acompaña a García desde la época de Sui Generis.
Por fin el instante rockeado. Las plateas del Colón reprimen algunos pasos, pero estiran los brazos bien en alto al ritmo de "El amor espera" que se encadena rápidamente con "Me tiré por vos" y ahí nomás "No te dejes desanimar", con el bandoneón de Samalea.
Charly baila, se mueve, ríe, recorre el escenario con felicidad y la devuelve hecha música. Brilla y se luce como si ese escenario fuese haberse creado sólo para él.
De pronto. Desde el techo del Colón baja una bola de espejos. "Esta es una canción que le hice a un artefacto que no se encuentra en Europa y acá sí: el bidet", anunció García y fue una de las pocas cosas que dijo durante la primera parte. Así trajo al recital "Promesas sobre el bidet" del disco Piano Bar. Luego, un in crescendo en violines se lució durante "Monóculo fantástico", también de Pubis angelical. Del Cómo conseguir chicas llegó aquella bonita y angustiante "Anhedonia". El recorrido por su historia musical pasó por Filosofía barata y zapatos de goma (1990) con "Reloj de plastilina".
Así llega la hora del segundo invitado, esta vez no en performance, sino en música: Bernardo Baraj, con quien interpretó "Constant concept", una canción que escribió en Madrid. Antes de que finalizara la primera parte, anunció: "Con esta pieza cerramos la primera parte, si quieren ir al baño vayan ahora", dijo el músico. Y se largó el solo de violines que luego le dejó la posta a Baraj en el bajo.
No abundaron las palabras, sólo algunas frases que García dijo apenas sueltas.
"Líneas paralelas-Artificio de lo imposible, es como hablar del Universo", define García en el programa de mano. En el universo aparece su historia, la de todos nosotros y la de la música. Es una forma de "Suite de ciencia ficción atravesada por el efecto doppler", continúa.
El nombre del concierto está basado en un concepto musical. "Las líneas paralelas son las dos notas que forman del tercer acorde y una tercera nota que lo desempata y lo lleva para el lado de la euforia y la melancolía", explica García.
Después de 15 minutos que se hicieron largo porque todo el mundo quería más y más música, arrancó con "Futurista", en medio de una cortina de luces blancas que cubrían el escenario.
El cambio de vestuario lo trajo un jacket violeta que lo estilizaba mucho más. Aquella figura del flaco y largo García camina luego del rockeo hacia el piano. Es la hora de "Yendo de la cama al living" que no tuvo arreglos extra a los que se venían escuchando. "Voy a tocar una cosa compuesta por un loco, no voy a dar más datos", dijo desde el piano, y presentó "20 trajes de verdes", del disco Peperina de Serú Giran.
Luego presentó "Los Dinosaurios". "Un tema en el que el protagonista gana, con el tiempo, pero gana", dijo ante algunos aplausos. Hacía el final sonó un arreglo de la orquesta Kahsmir de Led Zeppelin.
De fondo se escuchaba el sonido de agua. "¡Ay qué lindo el ruido del agüita! Parece un spa... 'un spanto'."
Después fue el turno de los homenajes. "Un tema que grabé con Mercedes Sosa, una voz emblemática, porque ya lo conocí y la conocí con picardía", dijo para dar paso a "Cuchillos". Sentado al piano con una luz que descendía sobre él, se escuchó la versión de Mercedes Sosa con la música de la banda y la orquesta que cerró con la intervención de Bernardo Baraj.
Una introducción musical de cuerdas, se lució en "Eiti leda". "Este tema lo compuse a los 17 años", adelantó Charly, "tiene una melodía más o menos y la letra es fea". Sin embargo, fue uno de los momentos más altos de la noche. Promediaban las 22:25 hs y el final ya se acercaba cuando el público ovacionó de pie, luego de esta versión.
"Vos también estabas verde", fue el siguiente. Fue una versión perfecta, emocionante, brillante. Desde la pantalla un cielo oscuro con estrellas se deshacían ante los solos del Negro García López. Luego fue el turno de "Fax U", del disco La hija de la lágrima.
"Parte de la religión" también tuvo su edición de video, y envolvió a Jean Francois Casanovas. Esta vez de traje de hombre pero con tacos altos, desvistió al maniquí rasgando el traje del muñeco. Para volver a escena vestido de mujer y luego personificado como "La Tercera". El siguiente y último invitado llegó para el final. Bernad Fowler subió al escenario para interpretar "Happy & Real", y a las 22:50 se juntaron las líneas paralelas en la pantalla (a través de láser), García se despidió del público. Abrazado con Renata Schussheim, Alejandro Pont Lezica, Charly contó, "esta vez, extrañamente tuve un equipo que remó a favor". El bis llego con "Inconsciente colectivo" a las 22:55 hs. Que el espectador lleve la música para la euforia o la melancolía, decía Charly. Y lo logró. Sus bellas canciones, las exquisitas melodías dejaron guardados en los oídos el recuerdo más bonito de los últimos tiempos.

Un repertorio impecable
Una selección de lujo. Las canciones que Charly García eligió para el primero de varios conciertos en el Teatro Colón (habría dos más en febrero) fueron una selección inteligente e impecable. Hubo unas breves escalas por Sui Generis ("Tango en segunda"), La Máquina de Hacer Pájaros ("No te dejes desanimar") y Serú Girán ("Desarma y sangra", "20 trajes verdes" y "Eti-leda", que en realidad ya lo tocaba con Sui). Todo el resto, casi 20 temas más, pertenecían a su larga trayectoria como solista. Pero no se ajustó solamente a los grandes éxitos, sino que se dio el lujo de incluir material como "Rejas electrificadas" y "Monóculo fantástico", de la banda de sonido de Pubis angelical (1982), además de una de las gemas perdidas de Cómo conseguir chicas: "No me verás en el subte", cuya versión original contaba con la participación del violinista indio L. Shankar, y un casi olvidado tema en inglés de Tango 4 y regrabado en  Kill Gil (2010), en una sesión en Nueva York junto a Andrew Oldham y que anoche fue cantada nada menos que por Bernard Fowler, famoso por hacer coros con los Stones.

Por: Maby Sosa
Fuente: Tiempo Argentino

Lista de temas:

01-Dileando con un alma (que no puedo entender)
02-No te animás a despegar
03-Desarma y sangra
04-Rejas electrificadas
05-Tango en segunda
06-El amor espera
07-Me tire por vos
08-No te dejes desanimar
09-Promesas sobre el bidet
10-Monóculo fantástico
11-Anhedonia
12-Reloj de plastilina
13-Constant concept (con Bernardo Baraj)

Intervalo

14-Yendo de la cama al living
15-20 trajes verdes
16-Los dinosaurios
17-Fragmento Kashmir (Cover Led Zeppelin)
18-Cuchillos
19-Eiti leda
20-Vos también estabas verde
21-Fax U!
22-Parte de la religión
23-No me verás en el subte
24-Happy and real(con Bernard Fowler)

Bis


25-Inconsciente colectivo


lunes, 23 de septiembre de 2013

ENTREVISTA A PATRICIO VILLAREJO DIRECTOR DE LA ORQUESTA QUE ACOMPAÑA A CHARLY GARCÍA: “CHARLY BUSCABA UN SONIDO MÁS INTIMISTA"

Charly García decidió modificar el concepto de orquesta en los conciertos que ofrecerá mañana y el 30, "Líneas paralelas-Artificio Imposible", y hace unas semanas convocó a Patricio Villarejo para darle un sonido más "intimista y camarístico" a su nueva obra.
La tarea en principio había sido asignada para el prestigioso músico Alejandro Terán, pero después de algunos encuentros Charly advirtió que buscaba un sonido menos sinfónico y optó por trabajar con Villarejo, cuyo estilo se adecúa más a la idea madre de esta propuesta.
"Terán es más sinfónico, yo me tiro a hacer algo más intimista. camarístico; él buscaba algo similar a lo que yo hacía, me parece que se acercaba más a su idea. Yo soy fanático de Los Beatles igual que él, coincidimos en el modelo y entendí enseguida lo que él quería", expresó en diálogo con Télam el músico que ya había trabajado junto a figuras como Pedro Aznar y Andrés Calamaro.
Formado en la música popular, el violonchelista, compositor y arreglador, Villarejo -quien actualmente integra la Orquesta Sinfónica Nacional Argentina-, acompañará a Charly García & The Prostitution en esta audaz aventura musical, a cargo de la dirección de la orquesta Kashmir -dos cuartetos de cuerdas-.
"El quería que la orquesta interactuara con el grupo y con él, que no invadiera todo, que sea parte y no invasión", expresó Villarejo en un pausa de sus larguísimos ensayos con el ex Sui Géneris y Serú Girán.
"Desde hace más de dos semanas venimos ensayando los días enteros, por eso les dije a los músicos que por un tiempo se olvidaran que tienen una familia. Hay que dejar todo y ponerse a su servicio, es una internación García", acotó el músico, quien sostuvo que el trato fue fantástico y que Charly es más detallista de lo que creía.
"Él quería que la orquesta interactuara con el grupo y con él, que no invadiera todo, que sea parte y no invasión". "Es muy obsesivo y me encanta trabajar con él, tengo todos sus discos comprados por mí porque me encanta su música. Cuando Terán se fue no pensé que me iban a llamar, yo hice cosas con mucha gente, pero vengo más del under", señaló el músico, entusiasmado ante este desafío que lo lleva a trabajar junto a un artista que "fue, es y será un ídolo", insistió.
Antes de embarcarse en esta experiencia, Villarejo contó que todo el mundo le avisaba que tuviera cuidado con Charly porque era imprevisible, sin embargo cuando lo conoció todo se dio en forma natural: "Apenas lo veo, lo primero que me dice es `hola Pato, ¿cómo estás?`. Hablamos de Los Beatles y quedó la familiaridad, fue un punto de conexión", apuntó
García, figura indispensable de la música popular, dijo que  "Líneas paralelas-Artificio imposible" se ajustará a la forma musical de una suite, "una estructura que tiene siglos y que reúne composiciones pequeñas puestas al servicio de algo mayor".
“El hizo una investigación y le gustó lo que hago”, cuenta este artista que se formó en la Universidad de Florida en Estados Unidos. “Cuando nos encontramos por primera vez, Charly ya sabía todo de mí. Ya había visto todo. Al saludarme me dijo: ‘¿Qué haces Pato?’, como si me conociera de siempre. Partimos de esa base, con mucha confianza”, explica.
Ciertamente parece imposible que esa relación no sea perfecta, es que Villarejo se reconoce fanático de García: “Para mí Charly es, fue y seguirá siendo un ídolo. Tengo todos sus discos, siempre lo admiré. Por eso yo sentí esto como algo natural, porque yo ya conocía su música”.

-¿Estabas tranquilo en ese primer encuentro? 
Fui con cautela, por todo lo que se escucha de la forma de ser de Charly, pero cuando me saludó se rompió el hielo totalmente. Otro miedo que tenía era que él me considerara un músico clásico, que no lo soy. Porque toco el violonchelo, pero soy un músico popular.

-Mucho se habló de la salud de Charly ¿cómo lo viste? 
Me encontré con una persona que tiene una cabeza que va a mil por hora, sorprende su inteligencia y cultura general. Eso no lo saben muchos, la mayoría tiene la imagen de un tipo que es más de estar en problemas, pero nada que ver.

-¿Cómo es un ensayo con él? 
Muy largo, con muchos detalles. Es trabajo a full. Hasta que no está perfecto no para. El bromea mucho pero con la música es ultra serio. Escucha todo y presta atención. Si algo suena es porque le gusta que suene.

Charly está en todo, al punto tal que en medio de un ensayo se acercó a Patricio y le dijo: “¿Y si a la orquesta la llamás Kashmir?", en referencia al tema de Led Zeppelin. Así que como guiño, esa canción va a estar en el show.
Villarejo Tiene mucha experiencia, pero igual reconoce que los nervios están: “Es que esta vez tiene un plus, porque voy a mostrar una de las mejores cosas que hice en mi vida”.

Por: Santiago Puddington
Fuente: Telam y La Razon

ENTREVISTA A MONO FLORES, ENCARGADO DE FILMAR EL DVD DE CHARLY GARCÍA “LINEAS PARALELAS – ARTIFICIO DE LO IMPOSIBLE”

Mono Flores hace diez años que está instalado en Mendoza. Fue convocado para llevar adelante uno de los proyectos más ambiciosos del genial músico argentino.

Hoy y mañana, Charly García se presentará en el teatro Colón de la Capital Federal. Allí mostrará su nueva obra titulada ““Líneas Paralelas-Artificio Imposible”.
Charly está ensayando sin parar desde el 9 de septiembre, de muy buen humor, porque sabe que este es uno de sus grandes desafíos. La puesta en escena se divide en dos actos con una duración final aproximada de dos horas.
Allí, en esas dos funciones, se rodará un DVD que contendrá el show más escenas de ensayos, back stage y la intimidad del artista previa al espectáculo y su preparación.
La película “Líneas Paralelas-Artificio Imposible” será con dirección y producción general de Mono Flores, se filmara a 25 cámaras y se editara en DVD Full HD.
Flores hace más de diez años que vive en Mendoza. Donde se desempeña actualmente como Director Ejecutivo de Brava TV y entre otras actividades ha sido Gerente de Contenidos y Producción Original en Supercanal y Gerente de Contenidos en Canal 7 Mendoza. También se ha desempeñado en Telefé, América TV, Canal 9 y Megavisión de Chile.

-¿Qué es lo que vas a hacer en “Líneas paralelas – Artificio imposible”?
-La dirección de la película, realizada a 26 cámaras, más el detrás de escena que contendrá los procesos de pre producción, armado, ensayos, etc. y situaciones de la vida cotidiana de García, su intimidad, sus sensaciones y el rodaje de un material fílmico documental relatando el camino que Charly recorrió hasta plasmar este espectáculo tan mentado y concebido desde el interior más profundo de este icónico artista argentino.

-¿Cómo llegaste a trabajar con Charly García?
-Me convocaron los productores de la obra, quienes junto con García eligieron además a Renata Schussheim, Adriana Maestri, Romina Del Prete, Roberto Traferri, Gustavo "Pichón" Dal Pont y el resto del staff.

 -¿Qué significa para vos hacer este tipo de trabajo?
-Siempre es un placer y un grato honor. Pensá que Charly viene mentando este show desde hace años; hubo en él una idea primitiva que germino, que fue tomando forma y de la que finalmente y después de todo ese trabajo artístico y técnico con tantos talentos involucrados, será su obra culmine. Cuando todo esto pase, y las funciones sucedan lo que perdurará en el tiempo será esta película, un registro inalterable e histórico; como lo es toda la obra de García.

-Contame brevemente algunas de tus otras experiencias en este estilo.
-Antes tuve la fortuna de trabajar con The Rolling Stones, Guns and Roses, Elton John, Julio Bocca, Divididos, Mercedes Sosa, Gustavo Cerati, y muchísimos más.

-¿Qué tendrá de novedoso este trabajo?
-El concepto, tanto en lo musical como en lo visual, creo -sin temor a equivocarme- que lo de Charly sorprenderá. El ensamble sinfónico mas su banda y el Teatro Colón como marco, proponen un enorme desafío artístico.

Por Walter Gazzo
Fuente: MDZOL